Primavera Palestina en Sevilla ¡Acampao! 21-24 de Mayo

Rafael López Ampliato

Martes 21 de mayo.

Hoy es un gran día, mi cumpleaños y «pasacampus», vivencias personales y colectivas en este ambiente de creación, de cambio y transformación. Llego a las 10 y media al punto de encuentro; con mucha antelación para organizar bien la manifestación, charlar de esas cosas de ayer, noticias de hoy…

Poco a poco llegan estudiantes y miembros de diferentes colectivos que nos acompañarán en la lucha de hoy. Después de los «pasacampus», la asamblea se realizará en Derecho; allí donde están unos cuantos falangistas escondidos  ‒y no tan escondidos‒.

Unas trescientas personas nos acompañan en la mañana de un martes hacia los Campus. El estruendo es grande al pasar cantando a pleno pulmón, con nuestras consignas, banderas, dibujos en las manos. Haciendo un llamamiento a los estudiantes a la lucha, a venir y participar de la asamblea abierta, de nuestras actividades; y, sin compromiso, es decir, en la medida de sus posibilidades.

Las emociones fuertes, las sensaciones en bruto que recuerdan a las de los primeros días, con ese punto de peligro, de romper algo  ‒que no es propiamente material‒ de cambiarlo; subir un punto más.

Empiezan las conversaciones sobre cómo radicalizar la lucha. Ser más transgresoras, más activas y pesadas; y por supuesto más conscientes, no toda acción es protesta. El señalamiento de toda empresa cómplice ‒no solo de esta masacre‒ y la difusión de la información al respecto. Las asambleas cada vez funcionan mejor y cada vez se vuelve esto, un no parar.

Ya antes de la manifestación, nos enteramos que nuestras compañeras acampadas en la UPO han tomado el Rectorado de su Campus. Diez han conseguido entrar; pero ahora no les dejan meter comidas, agua, medicinas, etc.; y por supuesto si salen, no vuelven a entrar. Nuestro deber es ir a molestar permitiendo que más gente se sume a esta subida de tono de las acampadas. Es un éxito, nuestro grupo apoya la entrada de más personas y conseguimos meterles comida y de tó. Éxito rotundo, día para recordar.

La vuelta, la charla y merienda es maravillosa, cada día suma motivos para seguir aquí. Cada día da razones para creer, para esperar, para luchar. La afluencia de gente con la semana natural de trabajo, le da fluidez a este espacio. Las relaciones sociales de intensifican, se profundizan.

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Miércoles 22 mayo.

El día comienza dinámico. En una asamblea rápida, temprana y urgente se decide hacer «pasacampus» por el Rectorado  ‒el edificio justo frente donde acampamos‒ y poner una bandera de Palestina en su mítico patio de la Fuente, además de varias pancartas.

Dando mucho la «nota», la «lata», interrumpiendo clases con nuestro soniquete, el son de tiempos nuevos. Medio centenar  ‒los acampados de esa noche‒ irrumpe con su verbena lumpemproletaria en este mausoleo colonial. Pasando entre visitantes, estudiantes y la seguridad del campus. El rectorado se bloquea, se blinda, tras nuestra marcha. No sé que piensan que vamos a hacer. El Rector debería bajar a la asamblea y hablar que es como se entienden las personas. Comunicarse necesita de escuchas, las de nuestras exigencias.

Una reportera del ABC de Sevilla viene y ante nuestra negativa a hablar, empieza a soltar improperios, tonterías y a provocar, buscando la reacción. Que si no se qué del «pensamiento único» y sobre el «fascismo de izquierdas». Una vez más, nos reiteramos en lo decidido y dispuesto en asamblea sobre no comunicarse con ciertos medios de (des)información por hacer uso general de la mentira ‒como demostraron sobre nosotras–  y estar posicionados junto al capital.

Un colectivo de mujeres supervivientes del Pumarejo nos hace de comer ensalada de pasta con brócoli, zanahoria… Con el carro de la CGT lo recogemos de la puerta y lo llevamos dentro. Cargaito de olores frescos a especias, nos ponemos todos malos disfrutando de la comida. Termino, ayudo a recoger y marcho como siempre, buscando la sombra en esta hora de descanso antes de la charla.

Trato de leer al Joven Hegel, a Hölderling y textos de esos que son propiamente de mi «especialidad», propiamente canónico-filosóficos. Pero no puedo, leer a Graeber y a Maurizio Lazzarato me trastoca los planes. Veo a P. un buen colega, apenas diecinueve años y puro desinterés personal. Carga un libro de Piotrr Kropotkin en la mano, La Conquista del Pan, por recomendación de un amigo, los mejores libros siempre aparecen así. Sorprendido y emocionado, le comento también lo interesante que es El Apoyo Mutuo – también del príncipe‒, Dios y el Estado de Bakunin y textos cortos muy compaginables con el trabajo y los estudios – cargados de fuerza, sabiduría y esperanza‒ de revolucionarios como Emma Goldman, Ericco Malatesta. Le cuento de lo especiales que son – y no solo para mí‒ esos libros, lo característicos y particulares de sus tonos a la vez tan distintos y tan parecidos, de la posición y el lugar desde donde están escritos.

Estas ventanas que se abren en momentos así, en diálogos nunca imaginados pero que eran de siempre, en leer lo impensable; lo que se deja de lado.

Sigo leyendo hasta que me parece suficiente y asisto a la charla. Compañeras de la Plataforma Solidaridad con Palestina nos hablan de sionismo, colonialidad política, modos de control, represión y apartheid. Aún con lo interesante de la charla, asistimos apenas diez del campamento, aunque hay bastante más personas que han venido expresamente a la charla. Reuniones de comités, estudios, descansos y charlas pelean por un espacio en el tiempo.

Aún así, la charla es genial, momentos mágicos que tienen estas cosas. El Sol aprieta ya reconociblemente andaluz, implacable. No debe alargarse en extremo la acampada o el «Lorenzo» acabará con nosotros. ¿Qué pasa si el agua da fallos en típicos días a cuarenta grados?

El Rector espera usando sus mejores bazas que ni debe gestionar porque van solas: el sol y los jodidos exámenes.

Voy a la mesa informativa para todos los visitantes que quieran contribuir, informarse, preguntar o simplemente molestar. Estar tan en el centro, te hace ser a ti el centro. Entre los mensajes de apoyo siempre se cuelan sionistas, fascistas y a esos para los que toda la resistencia es terrorismo. Hamás es tan o más odiado que Netanyahu, para la población es un Hitler sin medios. Les damos coraje y se les ve en la cara.

Asamblea abierta que discurre como de costumbre, donde solo se recogen las proposiciones de acciones políticas legales e información de Palestina, aparte del espacio de diálogo abierto. Larga aunque efectiva se pasa por las exposiciones de los comités y la organización de las vigilancias. A última hora, hacemos asamblea «más dinámica» para temas delicados. Van cobrando importancia por su funcionalidad, la participación de personas que no intervienen en las asambleas al calor de la tarde. Se aclaran los puntos, objetivos y ¡ea! a dormir.

Jueves y Viernes 23 y 24 mayo

Estos dos días si han sido más duros, el calor ha llegado. Ya ha dado un gran aviso. Todavía no es el calor que todo sevillano conoce, pero es un atisbo. Estudiar, las charlas y responsabilidades de la acampada se endurecen y se hacen pesadas. Ahora es cuando más va a exigir de nosotras.

Funcionamiento «normal» durante el jueves, seguimos sumando tiendas aunque debemos ser más visibles y llegar más lejos. En la asamblea se reabren temas organizativos críticos, dejando a un lado noticias e información de Palestina. Los temas de privacidad de la asamblea, limitación de la actuación de los comités y creación de nuevos  ‒comité de organización y de política– etc. Se alarga y alarga el debate hasta que se decide que se aceptan posibles errores de funcionamiento, aunque ya estaban analizados e integrados, pero que hoy no se va a llegar a un acuerdo y hay que tener un debate con proposiciones preparadas, en la siguiente asamblea. Se paralizan todas las acciones, por una posible transformación en las  posiciones.

La sensación es extraña, mañana hay un gran debate. Además llega el fin de semana, gente que se irá, que llegarán de nuevas. Movimiento habrá y debemos estar atentas a cambios y responder, resistir.

Duermo como puedo, mañana día largo. Despierto, desayuno café y me pongo a leer. Recibo un mensaje de la librería la Fuga que ya está mi reserva. Camino hacia la tienda, paseando por el centro, recojo mi libro y no puedo evitar bichear la tienda.

Encuentro un texto muy interesante y completo mi autorregalo de cumpleaños. La vuelta observando el librito que tantas ganas tenía de leer. Seis euritos y texto corto pero intenso de Rafael Buhigas llamado Anarquismo Gitano de menos de setenta páginas, en que rebate la posición académica, burguesa, occidental, colonial, de tomar al pueblo romaní peninsular como sujeto o colectivo pasivo ‒políticamente– y en los vanos intentos esencialistas de homogeneización sociocultural de este pueblo en la diáspora.

Al volver, ensimismado canturreando y pensando en llegar y leer, me encuentro a Isidoro Moreno ‒ Catedrático jubilado de Antropología, militante activo– hablando con las compis en la Mesa de Información. ¡Claro! Hay una charla ahora con Pilar X, Presidenta de la Fundación Saramago, sobre la cuestión colonial en el desarrollo del capitalismo. Montamos bajo el techo protector solar, con mándalas, sillas, el mismo espacio acogedor para este diálogo. Ánimos y agradecimientos, aunque somos nosotras quienes agradecemos su visita que nos da fuerzas.

La charla increíble, emocionante y cercana, de cómo se miran los colonos-colonizados a sí mismos. Nos habla de tres procesos de colonización en el desarrollo del Sistema-Mundo desde una visión antropológica-política y nos anima a seguir en la lucha. La asistencia es enorme gracias también a la labor de difusión.

Acabo y bajo pa casa a comer con mis padres que se van unos días. Descanso mental y ¡ele!, andando pal Rectorado. El camino es horroroso y todavía no hace calor, como aquel que dice por la zona «turistificada» ‒ como siempre– pero da mas coraje verla así. Llego empapao, la ducha no ha servido de nada. Las compañeras de la mesa se ríen de verme llegar cual dragón y corren a ofrecerme agua. No quiero pensar en la semana que viene.

Reuniones de comités, después de estar un tiempo leyendo y estudiando, abordamos ciertos temas pal fin de semana y otra vez a la asamblea.

La asamblea tan crítica a priori, al empezar con la exposición de la propuesta de uno de los colectivos, acabó siendo respondida de forma casi unánime por la asamblea. La asamblea salió en pos del método asambleario confiando en el funcionamiento tanto de los comités, como del voluntarismo. No limita la espontaneidad y pone el foco hacia fuera no hacia sí.

Asamblea nocturna de actividad «radical» después de la cena. Decisiones, planes de ejecución, me voy con orgullo a mi casa a estudiar y descansar.

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