María Carballo López
Cementerio de Montjuic, 17 de noviembre de 2024.
Buenaventura Durruti murió de una herida de bala a las cuatro de la mañana del 20 de noviembre de 1936. Su funeral se hizo en Barcelona, acompañado de miles de personas en su traslado al cementerio.
En un lugar de Montjuic, están situadas tres tumbas con los nombres de Ferrer, Ascaso y Durruti con la siguiente inscripción: «simbolizan y nos recuerdan a tantos anónimos que dieron sus vidas por los ideales de libertad y de justicia social».
Desde hace más de 20 años, el domingo más cercano al 20 de noviembre se celebra delante de estas tumbas en el cementerio de Montjuic un pequeño acto de homenaje a Durruti. La iniciativa surgió de Concha Pérez, Joaquina Dorado y Antonina Rodrigo, después de ver a un grupo de falangistas conmemorando el 20N para recordar a Franco, que murió el mismo día que Durruti.

Después de la muerte de las dos primeras, Antonina continúa con la tradición y junto a ella un grupo de personas nos congregamos delante de estas tres tumbas para recordarlos a ellos y a tantas personas anónimas que lucharon y murieron por la libertad.
Este año Antonina no pudo acompañarnos por cuestiones ajenas a su voluntad, pero allí estábamos, como cada año un número importante de afines libertarios. Estaba preparada la intervención de cuatro personas: José Luís Ruiz, Sonya Torres, María Carballo y Laura Vicente.
José Luís leyó un poema en recuerdo de Ferrer Guardia, Ascaso y Durruti. También Sonya Torres dedicó la lectura de poemas a los homenajeados, entre ellos el «Romance a Durruti» de Lucía Sánchez Saornil, destacando que las guerras en el mundo continúan arrasando lugares y masacrando personas. María quiso incidir en la importancia de reivindicar las ideas anarquistas y el recuerdo de tantas personas que dieron sus vidas por un ideal: el anarquismo. Y Laura Vicente nos adentró en la importancia que tiene la Historia, o la historia oculta, en nuestro presente aunque sea algo del pasado.
Por último, se ofreció el micrófono a aquellas personas que quisiesen contribuir y una voluntaria nos habló del anarcoveganismo.
Tras los parlamentos, las compañeras del Ateneo Libertario de Gràcia nos invitaron a un vermut acompañado de patatas fritas y aceitunas. Pero lo más importante, este fue el momento de socializar entre todas las personas que allí estábamos y aprovechar el homenaje anual para encontrarnos aquellas que aún pensamos que los ideales anarquistas están presentes, militantes de diversas organizaciones que creemos que un mundo mejor es posible, y que aquella gente que luchó por él merece nuestro recuerdo y admiración.
Compartimos la poesía del compañero José Luís, como una pequeña muestra de la ceremonia:
Poema en recuerdo de Ferrer Guardia, Ascaso y Durruti
José Luis Ruiz
Y ahora, terribles y trágicos tiempos
que acometen por todos lados
y provocan desastres en todo el espacio,
en la esfera familiar, en las esteras
de los cuarteles, en las humildes viviendas.
En las almas.
Y cae la lluvia copiosa.
A mares, a raudales.
Cae y cayó por todos los callejones y arrabales.
La lluvia es una cosa que se acumuló
y que sin duda proviene del pasado.
Quien oye caer las gotas de lluvia
ha recobrado el tiempo en que la suerte venturosa
le regaló tres flores rojas llamadas rosas.
Esta lluvia que ciega los cristales
del patio de mi casa,
alegrará en primavera los arrabales, los jardines
y los huertos, las negras uvas de la parra
en el Patio que ya no existe.
La lluvia es un ruido de tejados
que deja la pena golpeando el pecho,
en el suelo,
sin amor y sin crepúsculo, y desnuda la ciudad.
La mojada tarde me trae la voz, la voz deseada.
Tiempos terribles de fango y muerte.
Fango y agua. Esperanza. En estos tiempos
de locura y maldad
y un arco iris que no
aparece por ningún cielo.
Pero llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones.
