La Huelga de Alquileres de 1931 y el comité de defensa económica Barcelona abril-diciembre de 1931, el sindicato de la construcción de la CNT

Manel Aisa Pàmpols

Con la revolución industrial en marcha, se provoca que la gente del campo viaje a la ciudad en busca de un salario, es el momento del nacimiento del mundo industrial, es decir, la producción en cadena de un mismo producto.

El inicio de la decadencia de lo artesanal, que podía llegar a significar el fin de una manera de entender la producción de otra forma muy distinta, la fabricación en serie, las máquinas de vapor, serán las primeras cadenas de producción que reproducen, por medio de la máquina, un mismo producto en infinidad de veces, primero con las máquinas de vapor y más tarde con la electrificación y la producción en serie.

Recordemos a movimientos como los ludditas que estuvieron en contra de ese cambio tan drástico que sufrió la sociedad y le pusieron “palos a las ruedas”, en muchísimas ocasiones”, los ludditas fueron un movimiento, sobre todo en Inglaterra, que lucho contra esas primeras máquinas que aparecieron en la industria del textil, donde a partir de aquel momento la mano de obra no necesitaba tanta cualificación profesional con lo que los conocedores del oficio del telar sufrieron una reducción de sueldo importante.

Después de la máquina de vapor llegó la electrificación, la energía daba más velocidad a la producción, como recordando a los hermanos Marx en el film “Los hermanos Marx en el Oeste” con la frase que ha quedado para la eternidad “Más madera que es la guerra”.

Entre las energías que hacían cambiar el mundo, las máquinas de vapor, la electrificación, el gas, el petróleo y cuantas energías se utilizaron para iniciar el camino de la revolución industrial, en la que el propio capitalismo naciente empezó a esquilmar la tierra de una manera sobrenatural sin cuestionarse nada, para servir en bandeja al primero que llegaba y a codazos apartaba a quienes molestaran, y con un ejército pretoriano de pistoleros a sueldo, para construir su imperio y su lógica.

Las ciudades multiplicaron sus habitantes, atraídos por la necesidad del trabajo prometido y de las oportunidades de una vida, que a través del esfuerzo, podía resultar o abrir las puertas de una vida algo mejor.

Si bien es verdad, que en ese momento se necesitaba mano de obra que llegaba del campo a la ciudad y que estaba poco cualificada. Pero también es muy cierto que donde aquellas personas se iban a cobijar, es decir, las viviendas para obreros en el Madrid en 1853 “son muy pocas las personas que en esta capital tienen conocimiento de las muchísimas casas donde se alberga multitud de seres humanos, que hacinándose unos sobre otros, como si estuvieran en madrigueras, forman esos focos inmundos de los cuales puede salir muy fácilmente una epidemia, y proporcionan constantemente gran número de enfermos a los hospitales. Es lo más sensible que esto pasa desapercibido hasta a los ojos de las autoridades y de las personas facultativas1.

Seguro que, si repasamos toda la prensa de aquella época, podemos hacernos una buena idea de cómo vivían hace casi doscientos años nuestros familiares más próximos, pero en esta ocasión, la referencia nos llega del libro de Bahamonde y Toro, publicado por Siglo Veintiuno en 1978, que lleva por título “Burguesía, especulación y cuestión social en el Madrid del siglo XIX”.

Nos queda claro que la especulación es una constante, y está basada en el derecho de unos pocos sobre la mayoría.

Al final del siglo XIX todavía hay mucho por hacer, el aragonés de Graus, Joaquín Costa, nos pone en guardia y denuncia la situación de los obreros en la mayoría de las ciudades industriales de Europa, donde en la vivienda no tienen ninguna oportunidad, es decir, en ese momento vivían los hombres y mujeres con las mismas condiciones que la mayoría de los animales, como hemos visto antes en Madrid, en Barcelona y otros lugares, el cuadro es similar, con muy poca higiene, por no decir nada, todo en un mismo espacio, y como máximo un par en tablones o un camastro de paja, así  Joaquín Costa nos describe una situación esperpéntica a finales del siglo XIX, como ya podemos intuir, dice: “En Barcelona, como en otros puntos, se especula con la salud de los obreros falsificándoles los alimentos; es que, sobre todo en Barcelona, la clase obrera vive apiñada, sin luz, sin aire, sin espacio, en medio de la suciedad y de los gases deletéreos que junto con una alimentación escasa y sofisticada, ocasionan tisis e inflamaciones crónicas, bastardean la sangra y producen seres raquíticos y enfermizos que perecen antes de los cinco años. Esto que es una verdad amarga para Barcelona, tiene lugar en otras muchas ciudades, y aunque en menor escala y síntomas menos agravantes, en casi todas las poblaciones de nuestra península. La vivienda en general es escasa, no sólo para establecer la conveniente separación de personas y animales, sino hasta para contener el volumen necesario a tantas personas que respiran, a tantas luces que arden, a tantos productos que fermentan: personas y muebles, conejos y gallinas, cerdos, cabras y verduras, depósito de aguas y ropas sucias, cocina, cuadra, comedor y dormitorio, toda está mezclado y resumido en una pieza nunca grande«2.

En aquellos mismos años el congreso de Lausanne de 1867, del 2 al 8 de septiembre, cuestionó todo lo que pudo la propiedad privada de la tierra, ya que no es una cosa natural, sino todo lo contrario, que parte del derecho de conquista de los tiempos de la edad media, y que han desorbitado todo el entendimiento entre iguales, un derecho que a nivel estatal parece que es ilegal, pero que sí se utiliza como elemento de poder de la burguesía.

Volviendo a los comentarios de Joaquín Costa, durante muchos años, a finales del siglo XIX y principios del XX, ciudades como Barcelona eran donde menos nacimientos había, y donde se dan más muertes naturales por enfermedades, basta con recurrir a las estadísticas de la época, y todo era por la mala alimentación y la higiene en las viviendas y en el trabajo, las familias de la clase obrera, recordar que Barcelona, en el primer tercio de siglo XX, en poco menos de treinta años, dobló la población en unas condiciones muy poco adecuadas e insalubres, que tras multiplicarse en habitantes, dejó muchos, muchísimos en el camino.

En siglo XX donde los obreros empiezan a entender que necesitan organizarse para poder plantar cara a una burguesía que manipula y distorsiona sus argumentos con todos los medios disponibles.

En Barcelona en 1902, estalla una huelga general, principalmente en el sector del metal, pero también los panaderos, después se incorporarían otros sectores, y cuando parecía que los obreros conseguirían una buena victoria económica, ya que “Sobre todo en ese momento los sectores del metal y también de los panaderos, por el hecho de hacer pan cada día, los lateros o los fontaneros, etc., también el hecho de tener contactos con otros sindicatos a nivel internacional daba suficiente estima y alegría de que aquello podía ser un gran triunfo, pero al final la derrota obrera, fue de una gran decepción que, con el tiempo, se dieron cuenta de que debían crear un sindicato con mayor potencialidad”.

Quedaba claro que para vencer a la burguesía, al menos dialécticamente, había que autoeducarse, y esa es una de las iniciativas que, como clase, los proletarios entendieron que había que crear ateneos, que en definitiva eran las universidades obreras.

Ya en 1904, encontramos un documento de la provincia de Girona donde su gobernador da a conocer a las alcaldías de los pueblos de la provincia, que hay una serie de anarquistas que ponen en cuestión el tema de los alquileres y que plantean una huelga de alquileres, sin duda, de este documento se debería tirar más del hilo e intentar encontrar algunas de las referencias que nos den el cuadro más completo de esta situación en 1904 en Girona, pero por el momento no he encontrado ningún otro documento parecido o en esa línea.

Si bien las organizaciones obreras en el XIX se organizaban como Societarias, poco a poco se van organizando de una manera más eficaz, así nace en 1907 la Sociedad “Solidaridad Obrera” que ya en 1909 tenía las intenciones de organizarse como Sindicatos de ramo, pero que los acontecimientos de la guerra de Marruecos y la Semana Trágica en Barcelona y comarcas, motivó un enfrentamiento entre la clase obrera de la ciudad y el ejército, que tuvo que ocupar sus calles a la fuerza y a cañonazo limpio disparados desde Montjuïc.

En 1910 una conferencia de “Solidaridad Obrera” creo la CNT “Confederación Nacional del Trabajo” que, al año siguiente, en su primer Congreso, empezó a establecer las bases de una organización Anarcosindicalista, articulada tiempo después en sindicatos únicos.

Mientras ya venía de lejos otro sector muy importante como el asociacionismo cooperativo con la “Federación Local de Cooperativas de Barcelona”, que ya a principios del siglo XX, encontramos en la calle Aurora del Distrito V, que seguro era el epicentro de iniciativas de todo género cooperativo.

Las huelgas generales de subsistencia que se produjeron en tiempos de la Primera Guerra Mundial, cuando Barcelona se había convertido en la capital de Europa en muchos aspectos, desde la fábrica de los países en conflicto, como en los sectores del espionaje y contraespionaje, o los más fervientes ambientes culturales como el movimiento Dadaísta de Francis Picabia, etc.

En aquel periodo, y debido a la enorme inflación de los precios, hubo dos huelgas de “Subsistencia en 1917 y 1918, la primera huelga general en toda España, con un comité socialista en Madrid, y otro comité anarcosindicalista en Barcelona.

En 1918 se crea en Barcelona «la Unión de inquilinos», que instala su local en la calle de la Cadena 21, 2º 2ª.

También encontramos una nota en que una comisión de mujeres ha podido entrevistarse con el gobernador de la provincia para denunciar que los propietarios de sus viviendas les han subido el alquiler sin ningún tipo de aviso, el Gobernador ha prometido que actuará en contra de estos propietarios.3 Por el momento desconocemos, si realmente el gobernador realizo lo prometido.

“La Unión de inquilinos” empezó a organizarse un año antes de que se dieran las circunstancias de la lucha de “la huelga de la Canadiense”, pero como siempre había que aprender a desarrollar sus iniciativas, y la cámara de la propiedad les hará la vida imposible, y por la documentación que hasta hoy tenemos no tuvo mucho recorrido, por las continuas prohibiciones, a partir del criterio impuesto de la cámara de la propiedad sobre los políticos.

Otra historia será la «Unión de Defensa de Inquilinos», que tuvo su despacho de referencia en plena Rambla de las Flores, y Alberto Carsí Lacasa como su primer presidente, que se dio a conocer con un mitin en el Teatro del Bosque de Barcelona el 23 de diciembre de 1919, en un contexto de Locaut provocado por la patronal para castigar a los obreros Barceloneses a la hambruna, por la falta de trabajo, donde se pide:

“que cesen los abusos de los propietarios procaces. Evitar los desahucios por aumentos de alquileres, impedir que continúe el alza de los mismos. Reducir los impuestos de Inquilinato.  Conseguir el máximo de higiene en las viviendas. etc.”.

“La Unión de Defensa de Inquilinos” tuvo un pequeño recorrido de reorganización, donde los inquilinos trataban de organizarse, pero ya hacía 1921 o 1922 cambio de nombre, y paso a llamarse “Cámara de Inquilinos”, Albert Carsí fue sustituido y ocuparon los puestos de junta los arrendatarios de los talleres y tiendas de los bajos de los edificios, que en realidad eran controlados por empresarios de los diversos sectores industriales de la época.

Aquella Barcelona convulsa donde los obreros, a finales de los años veinte, tuvieron todos las fuerzas de represión sobre sus cabezas, la etapa sangrienta de Martínez Anido y Miguel Arlegui, y todo el contorno de represión, sobre aquellos obreros que lo único que querían era poder vivir de su trabajo, de su esfuerzo y, en cambio se les aplicaba con frecuencia “La ley de Fugas”.

La idea de celebrar una gran Exposición Universal en 1929, nació de la Mancomunitat de Catalunya, con la presidencia de Puig i Cadafalch como principal impulsor, después el Estado Español asumiría parte del proyecto, como a la vez en Sevilla se organizaba la Exposición Hispanoamérica, que se realizó prácticamente a la par que en Barcelona a partir de mayo de 1929.

A todo eso, continuaba la conocida como “can fanga”, por la construcción del ensanche, a lo que había que añadir, a partir de 1922, todo el proyecto de la exposición relacionada con la electrificación, la luz, etc. Era el momento de construir lo que hoy conocemos como Línea 1 y 3 (parte de ellas), hacer de la calle Balmes una vía rápida para bajar de lo alto de la ciudad hacia el centro o la Plaza España. La calle Balmes tuvieron los ferrocarriles catalanes de hacerlos pasar por el subsuelo, urbanizar el entorno de la Avd. Mistral en aquel momento era Avd. Martínez Anido, por aquel entonces lleno de barracas, y la urbanización de la montaña de Montjuïc y su entorno.

Todo este nuevo proyecto de  Barcelona provocó una gran emigración hacia la ciudad Condal sobre todo de mano de obra que procedía de las provincias que bordeaban el Mediterráneo, desde Valencia, Murcia, Almería y Málaga,  ya que principalmente la emigración en aquel momento llegaba por barco, bien una vez en Barcelona, ​​nunca se pensó demasiado, donde debía vivir los obreros que debían construir aquella nueva cara de la ciudad, y por lo general tenía que vivir confinados en barracas, entonces y aceleradamente se debió construir aceleradamente una serie de Casas Baratas, alejadas del centro de la ciudad, que en total rondaban las 2292 casas baratas, el resto se produjo en viviendas en los barrios en construcción de aquel entonces que por lo general eran construidas a partir de cooperativas muchas de ellas ligadas a la iglesia, o de terratenientes de la periferia de Barcelona que empezaron a urbanizar el entorno de Barcelona y los pueblos colindantes como Badalona, St Coloma , Hospitalet, Sans, La Bordeta, Clot, Poble Nou , Horta, Carmelo, etc.

En todo este proyecto también es bueno recordar a Juan Salas Antón, que fue un joven federalista seguidor de la Corriente de Pi i Margall, Nicolás Salmerón, Ruiz Zorrilla,  Pi i Adsuar, Odón de Buen, etc.

Que ya, Salas Antón, en su etapa madura, estuvo de regidor en el Ayuntamiento de Barcelona en los tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, pero que, en aquellos años, concretamente en 1924 presentó un proyecto de casas municipalitas, qué creo, sería muy interesante recuperar hoy en día, ya que, habla de la construcción de vivienda social, de bajos alquileres blindados donde no pueden intervenir la especulación y dice en su primer punto “Ningún particular ni empresa alguna podrán especular sobre los terrenos en que aquellas viviendas radiquen. No porque su precio en el mercado suba habrá de repercutir en los alquileres el aumento; pues, dichos alquileres podrán seguir siendo invariables, a menos que varíen en virtud de otras circunstancias ajenas al aumento de precio de los solares»4.

Estas casas, de las cuales nos habla Salas Antón, nada tienen que ver con las “Casas Nueces” o las “Casas Pasillo” de 20 m2. Que se construían en aquellos tiempos.

Al término de la exposición universal del 29, y con la llegada del crack del 29, la economía en el mundo se resintió y en Barcelona también, prácticamente quedó paralizada, siendo principalmente el sector de la construcción en aquel momento paralizado, por lo que los obreros se vieron privados de toda prestación económica, ya que no existía ningún tipo de prestación por lo que había que recurrir al Paro Forzoso y a las colas de la indigencia, en busca de alguna cosa para llevar a la boca.

Después con la Dictablanda de Berenguer, de nuevo, fueron poco a poco tolerados los sindicatos, las asociaciones culturales y sociales que se iban organizando de nuevo saliendo de una clandestinidad muy reprimida en tiempos monárquicos.

En este contexto los obreros, con las cárceles repletas de obreros de la CNT-AIT, creyeron que era bueno apoyar a los partidos republicanos en las elecciones municipales de abril de 1931, con la promesa de que quedarían en libertad si ganaban las elecciones, y toda la euforia de aquel 14 de abril donde se proclamó la Segunda República.

Mientras tanto el Sindicato de la Construcción de la CNT-AIT en Barcelona, en un contexto de crisis económica importante, creyó que era el momento de hablar con la Cámara de la Propiedad y con los políticos de la ciudad, para reducir los alquileres que, en aquel momento, en la mayoría de los casos, ya era insostenible.

Para ello, en una primera fase, iban realizando mítines y asambleas por todos los barrios obreros de la ciudad. Llegado el primero de mayo de 1931, hubo un gran mitin de la Federación Local de Barcelona que, en esta ocasión, lo dirigió el Sindicato de Construcción, con el principal tema de los alquileres, y el Sindicato decidió hacer de aquel mitin una asamblea que dio como resultado la exigencia de la rebaja de alquileres en un 40% de descuento aparte de la incorporación del 15% de los desempleados en aquellas fábricas o empresas que tenían actividad económica, estos eran los principales puntos de aquel encuentro, también era oportuno que las personas que quisieran participar de aquella reducción de los alquileres se apuntarán en el sindicato de la construcción, y se estableció un día a la semana para que se pudiera hacer una estimación de los alquileres que se estaba pagando y los que se debía pagar.

Aquel 1 de mayo los obreros eufóricos fueron hasta la plaza de la constitución, hoy Sant Jaume, para entregar una lista con las demandas a Francesc Macià, recién elegido presidente de la Generalitat de Catalunya, pero al llegar a la Plaza hubo importantes enfrentamientos, y una fuerte represión sobre los obreros, sin embargo, hubo un muerto y este fue un policía pesar que, desde la prensa, se dijo que no había ningún policía en la plaza.

De nuevo empezó la represión, sobre los mismos de siempre, bien si, el 14 de abril se había vaciado las cárceles, el 1 de mayo se empezaron a llenar de nuevo.

El Sindicato de la Construcción CNT-AIT, a través de su “Comité de Defensa Económica”, se dedicó a hacer mítines por los barrios y los pueblos del entorno de Barcelona reclutando aquellos que, en primera instancia, estaban dispuestos a participar en una huelga de Alquileres, con la condición de la reducción de precios en un 40% ,que no se pague más alquiler hasta que se haga efectiva la cantidad entregada como depósito, que los obreros en paro no tendrán que pagar alquileres, y si el casero se niega a la rebaja del 40% del alquiler se declarara la huelga de alquileres y dejar de pagar5.

A la vez que aquellos que se apuntaban, en una primera ocasión, trataba el “Comité de Defensa Económica” de negociar a la baja los alquileres con los propietarios, pero estos a consigna de la Cámara de la Propiedad, no quisieron nunca negociar, y se buscaron la protección del gobierno de Madrid, y las autoridades del ayuntamiento de Barcelona, mientras la Generalitat, aún inoperativa, quedaba al margen de todo aquel movimiento.

Así pues, la huelga como tal, la podemos situar entre mayo y octubre de 1931, a pesar de que en muchísimas partes de la ciudad continuaron con las resistencias, incluso entrado el año de 1932, y en los barrios de las casas baratas del ayuntamiento, se llegó a prolongar, esas resistencias a pagar el recibo del alquiler, hasta 1942. El momento principal de esta huelga se ha llegado a situar en agosto de 1931 cuando los huelguistas superaron las 100000 familias, una parte importante de la población de Barcelona y entorno.

Los desahucios, en todos estos meses, se multiplicaron en exceso, en primera instancia eran los propios trabajadores de los juzgados quienes se presentaban en los edificios donde había el desahucio para precintar la vivienda, incluso los mismos trabajadores del juzgado llegaron a crear una caja de resistencia para paliar aquellas órdenes que les llegaba de los jueces, pero pronto esto no podría ser, ya que se multiplicaron los desahucios en muy poco tiempo, una vez desahuciada una familia, por lo general, cualquier joven, que pasaba por la calle, volvía a subir los muebles a la vivienda y rompían el precinto del juzgado. Hasta que en Barcelona llegó la nueva policía de la República, que era la Guardia de Asalto, estos en segundas ocasiones, ya se dedicaban a tirar los pocos muebles que tenía una familia por el balcón y así quedaban destrozaros e inutilizados.

Así pues, la Guardia de Asalto, acudía a todos los desahucios y se encargaba de ejecutarlos con contundencia. Mientras que la cámara de la propiedad seguía presionando para que se prohibiera cualquier convocatoria de mitin organizado por el Sindicato de la Construcción y el Comité de Defensa Económica, incluso intentaron que fueran prohibidas las hojas volantes que relacionaran el tema de los alquileres.

Llegado el momento, en los mítines que todavía podía organizar el Comité de Defensa Económica, llegó al acuerdo de pedir el no abonar el importe del alquiler a aquellas familias que estaban en Paro Forzoso.  Así en este ambiente, y presionado por la cámara de la propiedad, el gobernador Civil Oriol Anguera de Sojo hizo detener a todos los miembros del Comité de Defensa Económica, y una vez detenidos se dedicó, al día siguiente en el despacho del director de la Modelo, a llamar a los presos, uno por uno, y los iba ridiculizando, con lo que provocó el incendio de la cárcel y la represión posterior, como apaleamiento de los presos. Al día siguiente, 6 de septiembre de 1931, la CNT-AIT convocó a una huelga general solidaria con los presos de la Modelo. Aquel día, el centro de Barcelona, sobre todo el entorno de Vía Layetana y la calle Mercaders donde hubo un duro enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y los miembros de la CNT-AIT, al final fue ocupada la sede del sindicato, en la calle Mercaders, con más de doscientas personas detenidas, y siete muertos, dos de ellos frente a la comisaria de Vía Layetana, poco antes de entrar en comisaría. 

A partir de aquel día, la sede del Sindicato de la Construcción, en la calle Mercaders, fue clausurada y se hizo cargo, a los pocos días, el Sindicato del Transporte. La Huelga continuo, aunque como siempre, allí donde podía incidir, en bloques de casas donde eran afines o donde podían plantar cara a la propiedad, una propiedad, que en este periodo, se descubrió que la mitad de las propiedades no están declaradas, es decir, más de la mitad todavía era suelo agrícola.

También hay que destacar que durante los enfrentamientos con la policía, delante de los desahucios, acudían con frecuencia las mujeres, de las cuales hoy conocemos algunos nombres como: Libertad Ródenas, Rosario Dolcet, Amalia Alegre, Amor Archs, Lola Ferrer, Ángela Abante, Pilar Aguilar, Rosario Alcón, Rosa Alés, Joaquina Almirall, Trinidad Alted, Isabel Aragón, Paquita Baldó, Adelaida Bou, Pilar Balduque, Manuela Beivides, Sara Bellido, Sara Berenguer, Paquita Bernardo, Ramona Berni, Julia Berti, Juanita Biosca, Pilar Bretón, María Camarasa, Amparo Carceller, Pilar Casals, Concepción Checa, María Costa, Montserrat Davo, Julia Díaz, Agustina Dumpey, María Eginoa, María Erro, Dolores Escorza, María Esteve, Narcisa Eza, Paquita Gali, Concepción Gallart, Elisa García, Libertad García, María Gallardo, Carolina Gaspar, Palmira Gimeno, Margarita Gironella, Dolores Gómez, Manolita Gutiérrez, Francisca Gutiérrez, Amalia Heras, Teresa Hernández, Dolores Iglesias, Pepita Inglés, María Isern, Ramona López… todas estas compañeras  forman parte del movimiento libertario que, en los años 30 del siglo XX, de una u otra forma participan en los momentos insurreccionales de la época, entre ellos la Huelga de Alquileres de Barcelona y conurbación del 31.

También debemos saber que la república se defendió del pueblo que reclamaba libertad, que lleva implícito el compromiso de democracia, pero la república se protegió con “La ley de la Defensa de la República” (21 de octubre de 1931), y un año y medio después la ley “Vagos y maleantes”.

Los obreros entraron en la Modelo de Barcelona y entraron con fuertes acusaciones, pero ya a mediados de julio de 1932, una cuarentena, que quedaban detenidos, pasaron a ser presos gubernativos, y ya, a finales de aquel mes de julio, concretamente el 28 de julio, salieron en libertad todos, excepto dos italianos que estaban a la espera de la extradición. También había dos de los compañeros que fueron juzgados por aquellos actos, uno era Manuel Damians y el otro, el conocido Santiago Bilbao, que era la cabeza visible de la Huelga de Alquileres.

De todas formas, de aquella huelga, el gobernador civil Oriol Anguera de Sojo y el Presidente de la Cámara de la propiedad, estaban contentos porque más de dos centenares de activistas estaba en prisión, mientras que preguntado Santiago Bilbao sobre los beneficios de la huelga, este dijo “que la huelga ha sido un éxito, ya que las familias de Barcelona se habían ahorrado unos 12 millones de pesetas, que habían servido para alimentar y vestir a las familias”6.

En 1935 todavía vemos como hay contenciosos entre los habitantes de las casas baratas y el Patronato Habitacional, que no se ponen de acuerdo en quienes tienen que intervenir en la resolución del mantenimiento de las viviendas de las casas baratas7.

Los contratos indefinidos de larga duración, en España al menos, son del tiempo de la República, y puede que algunos vinieron de los años 10 y 20, o sea, de principios de siglo, que el franquismo blindó en dos leyes de 1954 y 1964, la última, conocida por la congelación de los alquileres, y que se rompió con la llegada de la ley Boyer.

En medio hay situaciones muy curiosas, como por ejemplo, el primer ministro de la vivienda, José María Arese, que dijo; “Prefiero un país de propietarios en un país de proletarios”, (1957) esta frase iba dirigida, principalmente, a su gente, es decir, para la tropa de falangistas que había ganado la guerra junto a Franco, que ya, al terminar la guerra, habían tenido pequeños premios como licencias para regentar farmacias, administraciones de Lotería, estancos, o facilidades para ser contratistas de obras, pero necesitaban más premio, y este premio estaba en el pisito, para la tropa de Franco y la gente de la recién constituida AISS, “Sindicato Vertical”.

También hay un asunto muy curioso cuando, a mediados de los sesenta e inicio de los setenta, se construye en la conurbación de Barcelona de una manera acelerada. En barrios como Belviche, Mombau, La Verneda, Llefia, Cornellá, Santa Coloma de Gramanet, Badalona, Rubi, etc. , donde los nuevos vecinos son todos procedentes de la emigración del resto de España, sobre todo de Andalucía y Galicia, pero estos llegan y se convertirán en propietarios, firmando un montón de letras o pagares con la Banca del momento.

Siguiendo con la Ley Boyer las cosas empezaron a cambiar, y ya se fue reduciendo la movilidad de los inquilinos, que no se podían mover con la facilidad que habían tenido en los años 60 y 70, una vez la vivienda se había estabilizado en número.

Después Josep María Aznar liberó prácticamente todo el suelo de España, lo que provocó la especulación que hemos vivido en todas partes, y ver cómo en España no queda un palmo por construir en todo el entorno, sobre todo de la costa, ese Mediterráneo que ha sido usurpado a la natura, de una manera fraudulenta y salvaje impropia de una civilización racional.

Con todo este panorama se dispara el egoísmo de muchas personas, que empiezan a invertir en la vivienda, no como aquéllos emigrantes que llegaban a los barrios periféricos de ciudades como Barcelona o Madrid a principios de los sesenta y setenta, lo que quieren ahora los espabilados es especular con la vivienda, y la propia administración pone toda la maquinaria para que esto sea posible, pero especular con la vivienda es especular con la vida de los más vulnerables, de alguna manera es incidir en aquellos que nunca han tenido la necesidad de aprovecharse del entorno ni de sus coetáneos.

Y la administración (los políticos), hasta ahora, han actuado a favor de los poderosos y de rebote castigan a las personas sencillas.

Esta nueva realidad ha calado tanto, que incluso, el discurso que nos plantean parece de una lógica aplastante, mientras que sabemos que la multipropiedad está ligada a la avaricia, a la usura, por más que nos hablen del esfuerzo del trabajo. Todos sabemos que con el esfuerzo del trabajo todo se diluye y al final puede caer una breva, o tal vez dos, pero más es imposible.

El esfuerzo de una familia da el que da.

Actualmente hoy día hay que identificar las manipulaciones del pensamiento y recuperar algo tan básico como la democracia, ya que es evidente que estamos en una Plutocracia, es decir, la democracia del dinero, de los ricos, que son los que dictan las lógicas de cada momento, incluso aquellos que dicen que no hay cambio climático, ni nada. Todo por un objetivo, seguir ganando dinero.

Es necesario volver a la racionalidad de una sociedad demócrata, pero por el momento se necesitan políticos valientes, no parece demasiado claro que se pueda producir con los actuales políticos. Por lo que, hoy en día, es necesario que de nuevo se apueste por la gente que crea riqueza, valor añadido que dirían los expertos, en el sentido de interrelacionar el tejido social, es necesario que las personas de ciudades como las nuestras no vivas estrangulada para conseguir un sueldo, que a final de mes, queda en un sueldo reducido, porque el especulador de turno se encarga de joderlo, a veces con un 80 %, ¿realmente queremos una sociedad de parásitos que acumule la riqueza de aquellas personas que deben trabajar ocho a doce horas diarias, para que luego, todo vaya a parar a los bolsillos de los especuladores.

Sin duda, realmente aquella huelga del 31 nada tiene que ver con la especulación de hoy en día. Y vemos que en muchos de estos casos se trata de los “Pollos resucitados” que no son más que, los espabilados del momento que quieren vivir de los pelotazos económicos, y un país como el nuestro cuya riqueza no está en el I+D de las capacidades de sus personas están condenados a vivir en plutocracias que, a la larga, carecen de recorrido.

En este contexto no se trata de hacer la revolución, sino de recuperar la democracia, es decir, el gobierno de todos, pues es necesario racionalizar los alquileres, que no deberían tener más coste que el 20 o 30 % del sueldo de los obreros. Desterrado todo aquello de los pisos turísticos, que no es más que un engaño, y desterrado el tema de los alquileres de temporada, que no son más que escondrijos de la especulación y dejar de favorecer a los sectores económicos para disfrutar de un festín con el dinero de todo el resto de obreros, no es más que una injusticia estructural, que es, en realidad, de la clase obrera, no resolver este agravio, es una falta de ética incuestionable dentro de una democracia y de sus políticos. Así pues, entendemos que es necesario reinterpretar de nuevo el capitalismo, que nada tiene que ver, con esta plutocracia que sin darnos cuenta se ha instalado entre nosotros y ahora parece lo más natural.

En un contexto de cambio climático, en un momento donde es necesario cambiar de hábitos, es muy importante que las sociedades se desarrollen y eviten los conflictos clasistas, que hoy en día hay, porque entre otras cosas, es necesario solucionar temas ambientales de importancia estructural que nos afectan a todos por igual, ya que a esta problemática no escapa ningún pedazo del planeta.

Aunque por cualquier rincón nos quiera asustar con las desidias de la ultraderecha, al final todo está en un mismo paquete de situaciones, que es necesario devolver a una vida en común, no solo por el bien común, sino para dar una oportunidad a todo lo que nos rodean y a quienes vendrán, sean de la especie que sean, hasta la última de las flores, por eso, para acabar mejor, reflexionar conjuntamente con Nancy Fraser que busca el apoyo de Walter Benjamin para decirnos.

“La lucha por resolver la crisis democrática actual, como la crisis en sí, no puede limitarse a un sector de la sociedad o a una vertiente de la crisis general. Lejos de alcanzar solo a las instituciones políticas, plantea preguntas más generales (y fundamentales) en materia de organización social: ¿dónde trazaremos la línea que delimita la economía de la organización social, la sociedad de la naturaleza, la producción de la reproducción? ¿Cómo repartiremos nuestro tiempo entre trabajo y ocio, vida en familia, política y sociedad civil? ¿Cómo utilizaremos el excedente decidirá esas cuestiones? ¿Lograrán quienes persiguen solo el lucro convertir las contradicciones del capitalismo en nuevas oportunidades de acumulación de riqueza privada? ¿Cooptarán importantes facetas de la rebelión mientras reorganizan la dominación social? ¿O será finalmente un levantamiento de las masas contra el capital ¿“el manotazo hacia el freno de emergencia que da el género humano que viaja en ese tren (fuera de control)”, en palabras de Walter Benjamín”8.

Y para terminar una frase que, en su día, presentando la Huelga de alquileres en la Barceloneta, Luis Sanmartín, recogió de Murray Bookchin “si no hacemos lo imposible, nos enfrentaremos a lo impensable”.

Hospitalet Febrero de 2025


  1. El Diario Español, 1 de julio de 1853 ↩︎
  2. Joaquín Costa Martínez, Instituciones económicas para obreros. Las habitaciones de alquiler barato en la exposición Universal de París en 1867; Ed. Institución Fernando Católico CSIC Zaragoza 1999 ↩︎
  3. El Diluvio, 14 de febrero de 1918 ↩︎
  4. Juan Salas Antón “Informe CasAS Baratas” Barcelona 1924,  p. 6-8 ↩︎
  5. Manel Aisa, La huelga de alquileres y el comité de defensa económica; Barcelona 2014, 2019, p. 67 ↩︎
  6. Manel Aisa, La huelga de alquileres y el comité de defensa económica; Barcelona 2014, 2019, p. 78 ↩︎
  7. Solidaridad Obrera, 10-2-1935, «El conflicto de las casas baratas», F. Aznar ↩︎
  8. Nancy Fraser, Capitalismo caníbal; Siglo Veintiuno, Madrid 2024 ↩︎

2 comentarios en “La Huelga de Alquileres de 1931 y el comité de defensa económica Barcelona abril-diciembre de 1931, el sindicato de la construcción de la CNT

  1. Muy interesante y oportuno el artículo Manel.
    Comparto : » Así pues, entendemos que es necesario reinterpretar de nuevo el capitalismo, que nada tiene que ver, con esta plutocracia que sin darnos cuenta se ha instalado entre nosotros y ahora parece lo más natural.»
    » La lógica capitalista» que también la tenemos dentro de casa (sobre todo en algunos de los sindicatos que se reclaman anarcosindicalistas)
    Gracias Redes Libertarias.

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