Recuperación del Patrimonio vs Patrimonio Vivo

A Redes Libertarias nos ha parecido interesante el editorial del nº 1, año 2 de la revista Palimpsestos (2023) y lo publicamos entero incluyendo un último párrafo que menciona los artículos del número. Os invitamos con Alma Lerma a indagar en todo el número.

Alma Lerma – Palimpsestos

La vida es la memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, el modo de pensar y de vivir. Los libros son los espejos donde esta cultura se refleja.
Artículo en Le Monde de 1979 (Milan Kundera)

A lo largo de los últimos 20 años hemos podido observar como en los distintos países del mundo con un desarrollo democrático de sus Estados se ha procedido a recuperar la memoria histórica de éstos. Este proceso de recuperación supone una intrínseca aceptación de que lo que va a ser objeto de “recuperación” es porque ha sido previamente olvidado, que ya no existe o es algo del pasado. Aquí ocurren varias problemáticas que entendemos como anarquistas, antropólogas y arqueólogas, y es que, por una parte al considerar que algo no existe o es algo del pasado que ya no corresponde al presente, se ningunea a lo que sigue existiendo. Por ejemplo, recuperar un espacio carcelario de la Dictadura Franquista Española o su Transición y la memoria de las personas presas que lucharon en estos espacios como si, a día de hoy del año 2023, las cárceles no estuvieran llenas de represaliadas en lucha, asesinadas e incluso sufriendo torturas inhumanas, como es el caso del compañero Alfredo Cospito encarcelado en el régimen del 41 Bis1 en Italia. O los museos por los desaparecidos de la Dictadura en Argentina, como si la actual democracia no estuviera desapareciendo a compañeras día sí y día también. Por otra parte, cuan- do se recuperan a figuras de personas que realizaron logros que interesan al Estado que las está recuperando, especialmente con las figuras de personas anarquistas, recuperan su memoria a su manera, siempre en beneficio del Estado, tergiversando la historia y la lucha e ideales de las personas recuperadas. Ante esto último, como anarquistas nos posicionamos en la consigna: “Antes olvidadas que recuperadas”. Ante lo primero quiero destacar más casos.

El caso principal que ocupa esta editorial, pero que previamente iba a ser un comunicado en Arqueología a Contracorriente, es la excavación de unas chabolas que se encontraban en el barrio vallekano de Entrevías (Madrid, España). Estas chabolas se encontraban enterradas en un solar que se sitúa entre la parroquia San Carlos Borromeo, más conocida como La Iglesia Roja −al ser una parroquia que hace las veces de centro social del barrio regida por un párroco obrerista y activista por los derechos sociales− y la famosa casa de C/ Pironcely 10, fotografiada por Rober Capa en 1936, plena Guerra Civil Española, tras un bombardeo donde aparecen tres niñas junto a los agujeros que la metralla dejó en el muro de la casa. Hace unos años ya hubo controversia pues el propietario de la casa decidió tapar los agujeros de metralla para poder vender el edificio saltándose todas las leyes de la protección del patrimonio. Este solar estaba habitado hasta el momento de inicio de las excavaciones por gente sin hogar que, con furgonetas, tiendas de campaña y cartones, habían establecido ahí su morada. El resto de vecinas usaba este solar como aparcamiento y en ningún caso hubo problemas con las personas que habitaban el solar, al contrario, la convivencia era muy buena y tranquila.

Hace unos años el ayuntamiento decidió vallar el solar y a las personas que ahí residían y las que hacían uso del solar para otros menesteres les saltó la alarma pensando que se iba a privatizar, pasó el tiempo y no se empezó a realizar ahí ninguna obra, así que sus residentes siguieron haciendo vida normal, el problema empezó cuando algunas personas del barrio empezaron a usarlo de basurero y acumulaban ahí la basura, aunque nunca fue algo desproporcionado. No obstante algunas vecinas se quejaron de que el solar estaba siendo usado como “mezcla de vertedero y aparcamiento informal”, fue entonces cuando la Fundación Anastasio de Gracia −perteneciente al sindicato amarillista UGT-FICA− le pide a Alfredo González-Ruibal −el cual desarrolla proyectos de arqueología política y antifascista− que coordine la excavación de esa parcela para recuperar las chabolas que fueron construidas ahí con los escombros de las casas derribadas durante la Guerra Civil. De este modo se desalojó a las personas que habían establecido ahí su morada, se limpió el solar y se comenzó una excavación de dos semanas.

Mientras excavaban pudieron contar con el testimonio que las niñas y niños que crecieron en esas chabolas los cuales siguen viviendo en el barrio, así como sus hijas y sus nietas. Cabe puntualizar que esas chabolas fueron construidas por migrantes de otras zonas de España que se acercaban a la capital en busca de trabajo, hasta el Plan de Absorción del Chabolismo de 1961 en el cual se realojó a las personas que vivían en esas chabolas en casas que se fueron construyendo en el barrio. Gracias al testimonio de estas personas vivas han sabido que, por ejemplo, las cajas de pescado de Mercamadrid que se encontraron en la excavación fueron utilizadas para construir los muros de las chabolas rellenándolas de barro. Es una metodología interesante, y estamos de acuerdo en hacer una arqueología de las olvidadas, siempre y cuando no se olviden de las personas vivas que estaban ocupando el espacio excavado, las cuales no han sido realojadas en ninguna casa como se hizo en su momento con las chabolistas. Gonzalez-Ruibal afirmó a este respecto que habían “desenterrado un pasado muy duro, de miseria, de pobreza y de exclusión social”, mientras se echaba a gente en esas mismas circunstancias del solar.

Es cierto, como dice el párroco Javier Baeza, de la Iglesia Roja antes mencionada, que era un espacio “asquerosamente sucio” y que cuando el espacio en el que viviste se limpia y cuida, esa vergüenza social de haber sido chabolista se pierde y crece el orgullo. El problema está en el concepto social y el uso de esa recuperación para un aprovechamiento político. De esta forma los titulares de la prensa aclamaban “Las chabolas bajo un vertedero de Vallecas escondían un tesoro”, hablan de la memoria viva de las personas que lo habitaron, pero ni una sola mención a las personas que lo estaban habitando antes de la excavación. Hablan del orgullo chabolista, de perder la vergüenza social por ser chabolista, pero no reclaman ninguna dignificación de las personas que desalojaron del solar. ¿Por qué? Porque las personas de las chabolas enterradas vivieron así, pero ahora viven en otras condiciones, quieren que socialmente se piense que es una realidad que pertenece al pasado. Podrían haber hecho un cartel en la casa de Pironcely 10 donde explicase la realidad de las chabolas y donde, incluso, epificasen que el mismo espacio que usaron en su momento personas que no tenían otro hogar era hoy ocupado por personas en la misma situación. En vez de eso, han preferido echar a estas personas intentando invisivilizar esa situación relegando su realidad al pasado.

Como anarquistas comprometidas con el pasado, presente y futuro nos oponemos a la llamada “Recuperación de la Memoria Histórica” que está siendo usada por la Democracia y demás gobiernos para recuperar la memoria que les interesa, tergiversando y usando el pasado para sus intereses políticos. Así mismo no entendemos la recuperación de dicha memoria sin mirar al presente, visibilizar los problemas del pasado ha de servir para solucionar los del presente. Por eso consideramos que, por un lado, es necesario conocer y visibilizar toda la memoria pasada, especialmente de aquellas que nunca importaron en los discursos históricos, pero no hacerlo desde la Democracia que le va a dar un discurso y a reinterpretar la memoria de las personas recuperadas, si no hacerlo desde una forma objetiva y en pos de seguir perpetuando la lucha hasta que, esos problemas que existieron en el pasado y que siguen existiendo hoy en día queden erradicados. Y es aquí donde reside nuestra perspectiva frente a proyectos como el de Entrevías que, lleno de buena intención, falló en los métodos mirando sólo y exclusivamente al pasado.

Los siguientes artículos que van a leer hablan de proyectos y luchas donde se utiliza todo el conocimiento arqueológico, histórico y antropológico para combatir los problemas actuales, como la despoblación rural con el apoyo a la okupación del pueblo de Fraguas (España); de insurrectas, desertoras e insumisas con el caso de la conflictividad y violencia armada en la frontera sur mendocina en el siglo XIX recordando a todas esas compañeras que actualmente se encuentran en países con situaciones bélicas y se están enfrentando a situaciones similares; de una autocrítica a comportamientos dentro del movimiento libertario que parecen un bucle histórico continuo; de las Zonas Temporalmente Autónomas (TAZ) cuyos orígenes transcienden a lo largo de los siglos; de indígenas mexicanas y sus prácticas anarquistas; de repensar nuestras prácticas tanto arqueológicas como anarquistas, y a sus pensadoras, y la proyección hacia la práctica arqueológica y antropológica anarquista.

Disfrutad, cuestionad y compartid las siguientes páginas.

Valencia – marzo de 2023

Palimpsestos: Revista de Arqueología y Antropología Anarquista – Número 1 – Año 2 – Completa


  1. EI 41 Bis es un severo régimen carcelario instaurado para forzar Ia confesión de exmafiosos detenidos y evitar su comunicación con los grupos criminales. Consiste en un encarcelamiento en cadena perpetua en régimen máximo de aislamiento. Varias son las personas asesinadas por este medio ↩︎

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