Irán bajo la ley marcial

Rob Latchford, Gabriel Fonten – Freedom, 19 de enero

Irán permanece bajo la ley marcial de facto mientras se desata una fuerte represión para sofocar el levantamiento que ha sacudido al país.  A pesar del continuo bloqueo de internet, los relatos de testigos presenciales y las pruebas en vídeo de asesinatos y lesiones siguen circulando en redes sociales. Un vídeo muestra los cadáveres de pacientes ejecutados en camas de hospital, aún conectados a equipos de soporte vital. Otro enseña bolsas para cadáveres en el Centro de Medicina Forense Kahrizak de Teherán.

El sábado 17 de enero, las autoridades iraníes informaron de la muerte de 4.500 civiles en las protestas, pero fuentes opositoras al régimen estiman la cifra en más de 20.000. También han aparecido informaciones desde diferentes lugares, según las cuales el sábado médicos y enfermeras que atendieron a los heridos fueron citados a comparecer ante el tribunal.

El corte de internet en Irán ha superado las 240 horas, renovándose tras una breve y filtrada restauración de algunos servicios de Google y mensajería. Netblocks informó que «durante este tiempo, algunos iraníes pudieron proporcionar actualizaciones detallando la gravedad de la crisis sobre el terreno». Según la escritora anarquista iraní Hasse-Nima Golkar, “apagar internet, Starlink, los teléfonos y todos los medios de comunicación no es simplemente una táctica de seguridad, sino un intento de romper los lazos horizontales de solidaridad y ayuda mutua entre la gente”.

Las protestas, que comenzaron a finales de diciembre, provocaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad que se extendieron a más de 180 ciudades, desde la capital hasta las provincias fronterizas pobladas por kurdos, azeríes y otras minorías. Durante una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, los miembros advirtieron sobre nuevas sanciones y pidieron la liberación inmediata de los detenidos y el cese de las ejecuciones. El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó, y luego se retractó, con tomar medidas militares contra el régimen.

Un compañero de Teherán informó a través del Frente Anarquista que fuerzas aliadas al régimen, incluyendo a los insurgentes chiítas iraquíes Hashd al-Shaabi, han estado presentes en los controles de seguridad, especialmente en Teherán, Mashhad y Zahedán, con informes no confirmados de otras ciudades. «Disparan munición real directamente contra los manifestantes», informó el compañero. «Quienes no se detienen en los controles o muestran signos de frustración o resistencia son sometidos a palizas brutales y tratos brutales», añadió. 

Teherán rebosa de ira y de tensión. La gente conduce de forma agresiva. La paciencia pública se ha agotado y los encuentros se han vuelto cada vez más duros y volátiles. Por la noche, los cánticos resuenan en las casas. Se pueden escuchar gritos de «¡Muerte al dictador!» durante una o dos horas, a veces de forma intermitente, a veces continua, escribió el compañero.

El Frente Anarquista ha convocado una sentada permanente anarquista e internacionalista en las calles de todo el mundo para visibilizar el drástico deterioro de la situación mundial, desde Irán y Venezuela hasta Palestina, desde Groenlandia hasta Sudán: “Es hora de movilizar la esperanza, no el miedo, y esto solo es posible mediante la creación de redes de solidaridad y permanentes que, mediante la afinidad, la acción, la información independiente y la pluralidad, puedan modificar el equilibrio de poder”.

Más de 500 feministas iraníes en la diáspora firmaron una declaración contra las masacres. Describieron el levantamiento como una «extensión de antiguas demandas de justicia, libertad e independencia» y exigieron «un futuro democrático, laico y con igualdad de género para Irán». 

El 17 de enero, en Varsovia, los miembros del ZSP fueron expulsados ​​por organizadores monárquicos de una manifestación de solidaridad después de que llevaran una pancarta en la que se podía leer: “Ni Sha ni Ayatolá: solidaridad con el pueblo de Irán”.

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