La Virgen de los Deseos. Una casa donde nacen y se hacen las luchas concretas

Alejandra García Castro
Comunicadora social, integrante de Mujeres Creando

Desde hace 19 años, la Virgen de los Deseos es la casa que funciona como sede del movimiento feminista anarquista Mujeres Creando. Tener un espacio físico para un movimiento social es fundamental, más aún si esto le permite ser autogestionario. Ese rincón donde se gestan sueños se encuentra en la zona de Sopocachi, en La Paz, Bolivia.

Seis sirenas músicas en la puerta y un letrero en forma de ojo con largas pestañas te dan la bienvenida al único espacio feminista anarquista en el país. La casona roja de estilo colonial, pintada con hermosos murales en el frontis, es el Bircholet1 de Mujeres Creando. Al abrir la puerta, parece que entras a un lugar mágico, no solo por el sonido de los carillones que anuncian una visita, sino también por los colores, la decoración, el cálido ambiente, la sonrisa que alguna compañera te da, y el olorcito a comida recién hecha en casa que sale de nuestra cocina. En las paredes internas, impresionan las imágenes de dos vírgenes: la Dolorosa y la Protectora de Abortos, murales que reflejan dos luchas que allí se erigen como pilares fundamentales del movimiento, la lucha contra las violencias machistas y el feminicidio como su máxima expresión, y la despenalización del aborto. Cada detalle de la casa dice algo, nada está por casualidad. Los grafitis tampoco. «Pensar es altamente femenino», «Ninguna mujer nace para puta» y «Queremos todo el paraíso» no son un ornamento decorativo para ocupar las paredes, son frases cargadas de contenido político y crítica social, y una parte de la profunda reflexión que se hace sobre la realidad cotidiana y las estructuras de poder patriarcal, y de las relaciones de opresión que las mujeres vivimos en Bolivia y en el mundo. El grafiti es un lenguaje que, desde su fundación, hace 35 años, Mujeres Creando adoptó y hoy es su marca distintiva (en cada rincón del país y en varios países hay un grafiti del movimiento), pues siempre lleva firma y funciona aún como una forma de diálogo con la sociedad. Nuestros grafitis interpelan, cuestionan, remueven y conmueven, y generan discusión sobre la coyuntura, a veces, pero principalmente sobre temas que no son prioridad en las agendas de poder o mediáticas, aunque sí urgentes para nuestras y otras luchas.

La Virgen de los Deseos es fruto de años de trabajo y lucha de compañeras que han fundado el movimiento —como María Galindo—; de compañeras que llegaron poco después de su fundación —como Julieta Ojeda, Idoia Romano y Helen Álvarez— y que continúan en la lucha, y de otras que ya no están. Es un lugar donde muchas «ovejas negras»2 nos encontramos. En esta casa muchas de nosotras arraigamos nuestra relación con el feminismo y le encontramos sentido a lo que, probablemente, de muy jovencitas o niñas, no podíamos nombrar o situar como un impulso político para transformar lo que nos rodeaba, porque quizás nos merodeaba el feminismo intuitivo del que habla y conceptualiza María Galindo en su libro Feminismo Bastardo, ese que nace de la experiencia individual, directa, y de las ganas de rebelarse a lo impuesto.

Frontis del Bircholet de Mujeres Creando, la «Virgen de los Deseos». Se observan los murales que, algunxs artistas del continente, plasmaron en su paso por Bolivia.

Confía en el sonido de tu propia voz

Ahí también nace radio Deseo, un sueño concreto que se hizo realidad, un medio social de comunicación que no solo amplifica la lucha y la voz de Mujeres Creando, sino que es una polifonía de voces que interpelan y no necesariamente desde el feminismo o solo desde las mujeres, sino desde las luchas cotidianas contra todo tipo de opresiones. Para acceder a este privilegio, la radio, lograda con mucho esfuerzo, se establecieron algunos parámetros: ser protagonista de alguna lucha y hablar en primera persona, y respetar los principios básicos del movimiento: no racismo, no discriminación, ni clasismo; no homofobia, no misoginia ni antifeminismo; no fascismo, respeto al trabajo sexual y al aborto, y tampoco pertenecer a sectas religiosas, partidos políticos u ONGs, que siempre te roban la palabra.

Los sindicatos de trabajadoras del hogar tuvieron su espacio y con ellas se comenzó a dar formación en la Escuela de Radio «La voz de mi Deseo». Helen Álvarez asumió el reto de dirigirla y convocar públicamente a las organizaciones aliadas y las que aún no lo eran, pero que tenían una trayectoria de lucha y resistencia, pues el objetivo siempre fue democratizar el acceso a este amplificador de voces que significa hasta hoy Radio Deseo. Por la sintonía 103.3 FM hablaron, denunciaron, advirtieron, invitaron, se desahogaron, educaron y se hicieron escuchar las trabajadoras del hogar (con programa estelar), su programa duró nueve años, hasta que dejaron el trabajo asalariado del hogar. También personas ciegas y con otras discapacidades, maestras del sistema público de educación, animalistas, ambientalistas, arquitectas que pensaban una ciudad diferente, maricas, lesbianas, ate@s, teatrer@s; personas contra la energía nuclear, contra el Dakar y otras muchas. Ya sea desde sus organizaciones o de forma individual, tuvieron capacitación y un espacio gratuito para producir sus programas con una gran calidad y levantar sus voces propias, sin que nadie les imponga qué decir.

Radio Deseo es un lugar de pluralidad de voces, abierta para todas, todos y todes, y también es un espacio donde la música es protagonista. Sergio Calero, comunicador social y uno de los documentalistas más importantes del país, comparte la dirección con María. Él dirige y coordina una serie de programas especializados, en diferentes géneros musicales, de una calidad indiscutible; mientras, María ha asumido la parte más política de los contenidos de la radio.

Radio Deseo irrumpió en la sociedad boliviana hace 18 años y sigue siendo la única radio feminista del país. En los últimos años, nuestro medio ha tomado gran relevancia, pues, aunque el programa de María Galindo, integrante de Mujeres Creando tiene el mismo tiempo de trayectoria que la emisora, hace aproximadamente seis años ella se ha inventado un formato radial que ha denominado «radiodocumental», que saca la transmisión del estudio a la calle. El éxito ha sido impresionante; comunicacionalmente, tiene unos niveles de audiencia altísimos y también un impacto social arrollador, por los resultados concretos que obtiene María al acompañar a personas que denuncian hechos que involucran a instituciones del Estado o privadas, donde por acción u omisión se cometen una serie de atropellos y violaciones de derechos contra quienes se contactan con ella. La llegada del programa de María y, por ende, de Radio Deseo, se masificó mucho más gracias a las redes sociales que amplifican su trabajo incalculablemente y aquello es porque, en cada radiodocumental, María busca justicia para quienes no la encuentran por ser simples mortales en esta sociedad, sin pertenecer a las clases privilegiadas. Por eso la legitimidad del trabajo de María y de Mujeres Creando, como colectivo, es indiscutible. De allí que la importancia política de la radio para Mujeres Creando es enorme.

Mujer, no me gusta cuando callas

Al ser un movimiento feminista anarquista con casi 35 años de lucha y vigencia política en Bolivia, Mujeres Creando se ha convertido en un referente de rebeldía para las luchas feministas del sur global. Pero no ha sido una tarea fácil, sino una construcción cotidiana, como lo hacen las hormigas: dura, paso a paso, con alegrías y tristezas, con logros y frustraciones, pero estableciendo un pensamiento y un feminismo propio que se construye dentro de una sociedad muy particular, plagada de contradicciones y altamente politizada, la boliviana. Uno de sus principales instrumentos de lucha ha sido la creatividad, traducida en grafitis, acciones callejeras e intervenciones artísticas buscando generar cambios estructurales, no solo cuestionando el modelo machista, clasista, misógino, capitalista y colonial en el que vivimos, sino también formulando una serie de propuestas concretas que nacen y se hacen realidad en «la Virgen». La autogestión ha sido fundamental para tener libertad y autonomía, y para, desde ahí, interpelar al poder en todas sus formas, a todos los gobiernos, sin importar qué línea ideológica tenga el de turno. Desde posiciones de derecha hasta la autodenominada izquierda han sido cuestionados y no nos han podido callar porque les mostramos un abanico de posibilidades de transformación que se concretan día a día en nuestra casa. La radio es un motor, pero también una pieza de un conjunto de iniciativas colectivas que mantienen al movimiento con una gran fuerza.

Mujer que se organiza no aguanta más palizas

Mujeres en Busca de Justicia (MBJ), la máquina de producción de justicia en que se ha convertido el equipo multidisciplinario que atiende de manera gratuita, cada año, a casi tres mil mujeres y a sus niñas, niños y adolescentes, víctimas de violencia machista —sobre todo incumplimiento de asistencia familiar—, tiene un lugar que es fundamental. Su trabajo responde a una necesidad urgente en la sociedad boliviana, la lucha contra la impunidad y el mal funcionamiento del sistema judicial, así como la falta de un enfoque feminista. Ellas han logrado la resolución favorable para las víctimas de casos prácticamente imposibles de solucionar, esto gracias a sus formas «alegales», como dice Paola Gutiérrez, la responsable de MBJ, de moverse por los vacíos que tiene la ley. Y han ido construyendo su reconocimiento por la firmeza, integridad, empatía y agudeza con las que acompañan a las víctimas en ese camino de búsqueda de justicia. Por eso, ahí también funciona la Escuela de Ética Feminista, a cargo de Raiza Zeballos, donde, en convenio con la universidad pública, forman a jóvenes profesionales del área legal, social y psicológica, con un enfoque feminista para la atención de víctimas.

La banca aprovecha la precariedad y la inestabilidad laboral existentes en Bolivia, donde el 85 % de la población se dedica al trabajo informal3 y son, sobre todo, las mujeres que se endeudan. Por ello, la abogada Mayra Rojas da asesoría legal en «la Virgen» a quienes tratan de quitarles todo cuando no logran pagar la deuda o se sobreendeudan. Cuando no se reconocen los derechos laborales de las, les y los trabajadores, Dominga Mamani, abogada laboralista y extrabajadora del hogar, resuelve los conflictos, en especial de las personas más desfavorecidas, en su oficina contra la explotación laboral.

También tenemos un alojamiento, que es parte de la autogestión, donde personas del interior o exterior del país pueden hospedarse. Pero hay una habitación solidaria y gratuita que, muchas veces, ocupa alguna compañera que tuvo que salir de casa por ser violentada o compañeras indígenas que llegan a la ciudad de La Paz para obtener su sustento, o cualquier mujer que la haya necesitado. Ese espacio, también de cuidado, es administrado por Julieta Ojeda, quien además se hace cargo de la agenda cultural de la casa, por donde pasan músic@s, standaper@s, raper@s, cineastas, autor@s y donde se organiza una serie de actividades relacionadas o afines al feminismo, pero también se discute y analizan otras y diferentes temáticas en debates, charlas y conferencias desde el feminismo de Mujeres Creando.

En nuestra «Zona Pirata», Carmen Gardeazabal fotocopia los libros internacionales que tenemos a la venta para quienes carecen de recursos para adquirir el original. Lo hacemos porque el movimiento cree firmemente en la democratización del conocimiento. La casa no es muy grande, pero se ha aprovechado muy bien cada rincón. Así fue posible contar con un aula que funciona también como videoteca feminista, con una selección de películas excelentes, y donde se imparten talleres de autodefensa feminista para mujeres de todas las edades o simplemente se la alquila a otros colectivos o instituciones educativas.

Interior de la Virgen de los Deseos. Se puede observar algunxs comensales disfrutando un rico jugo de copoazú, y de fondo, las Vírgenes Dolorosa y Protege abortos, de autoría colectiva: María Galindo, Esther Argollo y Danitza Luna.

La Virgen de los Deseos tiene el único baño público del barrio, pues a pesar de estar en pleno centro de la ciudad, no hay este servicio básico en lugares cercanos a la zona. Quienes nos visitan requiriendo cualquiera de las iniciativas que se ofrecen en la casa pertenecen a un sector más popular de la población, por ello este servicio es una necesidad, al igual que la ducha solidaria para cualquier compañera que la necesite. En un espacio feminista por supuesto que tiene que haber una guardería. Rosario Adrián, pedagoga, dirigió durante 10 años un espacio permanente para las madres que decidieron llevar adelante su proyecto de vida; ahora se concreta en lugares donde las mujeres necesitan el cuidado temporal de sus wawas (hijas e hijos), como en ferias, talleres, cursos, encuentros, etc.

Estas iniciativas son para nosotras luchas cotidianas que mantienen viva a nuestra casa y que nos permiten tejer solidaridades y complicidades. Si bien mencioné a algunas compañeras por sus   responsabilidades específicas, somos muchas más. Lo primero que desnaturalizamos al llegar a «la Virgen» es la jerarquización del trabajo y de las profesiones; en nuestra casa el trabajo manual, creativo e intelectual tienen el mismo valor y todas hacemos de todo, desde atender las mesas del restaurante, lavar los platos o el baño, hasta conceptualizar el pensamiento y plasmarlo en la producción intelectual que tiene Mujeres Creando. La venta de libros propios representa una parte importante del sostén económico para el movimiento.

La Virgen de los Deseos, el Bircholet de Mujeres Creando, es un lugar de encuentros y confluencias, no solo para las integrantes del movimiento, sino para otras luchas. Otros movimientos y grupos han encontrado aquí su lugar seguro para organizarse, reunirse, tomar decisiones, sin miramientos o persecución.

Pintada de Mujeres Creando. La Paz, 2017. Foto: Montserrat Boix. CC BY‐SA 4.0

Para mí, «la Virgen» es un refugio. El lugar donde encontré otra familia, la que elegí. Donde puedo reflexionar y construir colectivamente. Donde no me siento sola y extraviada, sino que me encuentro con otras, con mujeres diferentes, porque Mujeres Creando es eso, un grupo heterogéneo, citadinas y del área rural, jóvenes y viejas, con profesión y sin ella, casadas, divorciadas, solteras o viudas, de diferentes condiciones económicas y proveniencia social, etc. Porque en la diversidad aportamos cada una a la lucha de la otra y nos fortalecemos.

La Virgen de los Deseos es un sueño que deseamos que otros colectivos del mundo puedan alcanzar porque sabemos que somos muchas, muches y muchos quienes buscamos una transformación real de la sociedad hacia un horizonte mejor y una casa propia es un motor. Lo deseamos para que esas luchas tengan su rincón que funcione como un megáfono amplificador de sus propios sueños y voces.


  1. Palabra compuesta, entre «bir», birlocha (una indígena, denominada chola, que se quita la pollera y se viste de «señorita»), y cholet, la denominación dada al lujoso estilo arquitectónico aymara, que resulta de una combinación de «chola» y chalet. ↩︎
  2. Como se refieren, generalmente en el núcleo familiar o cercano, a una persona rebelde o que no sigue los moldes de lo establecido. ↩︎
  3. Datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística. ↩︎

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