Gabriel Fonten – Freedom
Entrevista con el Frente Anarquista sobre represión y resiliencia, guerra regional y cortes de internet
La última vez que habló con Freedom, las protestas en Irán se extendían e intensificaban rápidamente, pero la represión iba en aumento. ¿Podría resumir qué ha sucedido desde entonces y qué ha estado haciendo su colectivo?
Desde nuestra última entrevista, la situación en Irán ha cambiado de forma violenta y sin precedentes. Las protestas generalizadas en muchas ciudades fueron reprimidas severamente. Las fuerzas de seguridad atacaron a los manifestantes con munición real; miles de personas murieron o resultaron heridas, y decenas de miles fueron arrestadas. Un clima de extrema represión se extendió por todo el país. También existen informes y pruebas documentadas que indican que, en las actuales condiciones de guerra, algunos detenidos se encuentran recluidos en lugares expuestos a ataques aéreos y, en la práctica, se les utiliza como escudos humanos.
En medio de todo esto, antes de que el movimiento tuviera la oportunidad de reorganizarse, ocurrió otro suceso: el 28 de febrero de 2026, comenzaron ataques militares a gran escala de Estados Unidos e Israel contra Irán, que alcanzaron cientos de objetivos en todo el país. Varios altos mandos y figuras políticas de la República Islámica murieron en estos ataques, y el país se encuentra ahora en estado de guerra. La estructura de poder de la República Islámica se enfrenta a una grave crisis, pero el futuro político del país sigue siendo incierto y controvertido.
Las fuerzas estadounidenses e israelíes han atacado numerosos lugares en Irán y en estos ataques, además de alcanzar objetivos militares, también han muerto civiles. Al mismo tiempo, la República Islámica ha utilizado su capacidad armamentística para atacar objetivos en la región. Estos enfrentamientos amenazan la vida de millones de personas en toda la región y, hasta la fecha, cientos de civiles han perdido la vida. La experiencia histórica de la región también demuestra que la intervención extranjera rara vez ha conducido a una verdadera libertad y, a menudo, ha dado lugar a nuevas formas de dominación, inestabilidad y competencia geopolítica.
En estas condiciones, nuestras actividades como anarquistas han continuado. Hemos intentado evitar que nuestras voces sean silenciadas en medio de la represión y la guerra documentando eventos, publicando declaraciones, manteniendo redes de solidaridad internacional y transmitiendo las voces de los trabajadores, las mujeres y diversos sectores de la sociedad al mundo exterior. Al mismo tiempo, hemos puesto un énfasis importante en expandir los debates sobre la autoorganización y la organización horizontal en barrios, lugares de trabajo y universidades, y en conectar estos núcleos con redes más amplias de solidaridad social. Creemos que, sin estas bases sociales, toda ola de protesta seguirá siendo vulnerable a la represión estatal.
¿Han podido las personas defenderse de la represión que han sufrido?
En muchos casos, la gente ha intentado defenderse de diversas maneras: desde la creación de redes de solidaridad para atender a los heridos y ayudar a las familias de los detenidos, hasta diversas formas de resistencia callejera. Sin embargo, debemos ser realistas: el aparato represivo de la República Islámica es extremadamente extenso y está altamente organizado, lo que ha dificultado la defensa colectiva.
En tales condiciones, la gente ha desarrollado métodos como la rápida dispersión en las calles, la organización anónima y el apoyo mutuo en los barrios. En algunas regiones como Kurdistán y Beluchistán, donde existe una larga historia de resistencia social, las comunidades locales han podido, en algunos casos, protegerse mejor. Sin embargo, en las grandes ciudades, la represión ha sido extremadamente severa.
El grupo más vulnerable sigue siendo el de los presos políticos, especialmente los detenidos durante las recientes protestas, quienes se encuentran recluidos en condiciones extremadamente peligrosas y siguen enfrentándose a la amenaza de duras condenas o incluso la ejecución. La experiencia de este período demuestra que las redes locales de solidaridad social pueden desempeñar un papel importante en la defensa social y en el mantenimiento de la resistencia.
La última vez que entrevistamos al Frente Anarquista, el gobierno iraní había bloqueado totalmente internet. Desde entonces, ¿ha habido cambios significativos en su capacidad para comunicarse y acceder a internet? ¿Han podido las personas eludir estas restricciones?
El gobierno iraní sigue utilizando los cortes o restricciones de internet como una de sus principales herramientas de represión. En los últimos años, siempre que se ha producido un corte generalizado de internet suele coincidir con represiones violentas y tiroteos directos contra manifestantes. Con el estallido de la guerra, los cortes de internet se pusieron en práctica de nuevo a gran escala, privando a millones de personas de la comunicación en línea. Incluso antes de la guerra, durante las recientes protestas, las restricciones de internet se habían vuelto más severas y prolongadas que antes, interrumpiendo la comunicación entre activistas durante semanas.

Sin embargo, se ha adquirido experiencia y habilidad significativas para sortear estas restricciones. Herramientas como los protocolos V2Ray y aplicaciones como Psiphon y Lantern se utilizan ampliamente y, siempre que hay conexión, Telegram sigue siendo una de las plataformas de comunicación más importantes. El internet satelital también se ha vuelto importante para algunos activistas, aunque el acceso sigue siendo limitado.
Al mismo tiempo, la experiencia de estos años ha demostrado que ningún movimiento social puede depender únicamente de internet. La verdadera base de cualquier movimiento social se construye a través de las relaciones directas, la confianza mutua y las conexiones físicas entre las personas.
Ha advertido contra la amenaza de que los monárquicos (que eran una pequeña minoría en las protestas) intenten utilizarlas como punto de partida para su propio movimiento político. ¿Hasta qué punto cree que han tenido éxito en esto?
Las corrientes monárquicas han intentado presentarse como la única alternativa política utilizando plataformas mediáticas bajo su control y con el apoyo de ciertos gobiernos extranjeros. Reza Pahlavi y sus partidarios han intentado activamente posicionarse como un gobierno de transición y han recibido el apoyo de medios de comunicación en lengua persa y de algunos gobiernos occidentales.
Sin embargo, la verdadera base social de esta corriente dentro de Irán es mucho más limitada de lo que sugiere su presencia mediática. Muchos de los que participaron en las protestas salieron a las calles esencialmente contra toda forma de autoritarismo y no ven el regreso de la monarquía como una solución.
De hecho, gran parte de la sociedad iraní comprende perfectamente que sustituir una forma de autoritarismo por otra no es la solución. Por ello, insistimos en que el futuro de la libertad en Irán no reside en la restauración de la monarquía ni en la continuidad de otras estructuras autoritarias, sino en el autogobierno social y en formas democráticas de organización social.
Desde nuestra perspectiva, la liberación del pueblo iraní no puede ser el resultado de proyectos impuestos por potencias extranjeras. La libertad solo puede surgir de la lucha y la voluntad del propio pueblo, y convertir los movimientos sociales en instrumentos de rivalidades estatales acabará perjudicando a la sociedad.
¿Hay algo más que crea que nuestros lectores deberían saber sobre la situación en Irán? ¿Tiene alguna forma en que puedan brindar apoyo?
Es importante comprender que el pueblo iraní no es una simple víctima pasiva de esta guerra. En la sociedad iraní existen numerosos movimientos sociales: trabajadores, mujeres, estudiantes, comunidades étnicas y activistas anarquistas que continúan resistiendo y organizándose en condiciones extremadamente difíciles. La sociedad iraní es compleja, multiétnica y dinámica, y la lucha por la libertad continúa de diversas formas. Lo que más importa es la solidaridad internacional entre los movimientos populares, no el apoyo a proyectos estatales ni a alternativas impuestas desde arriba.
Los lectores fuera de Irán pueden desempeñar un papel importante amplificando y traduciendo las voces independientes, organizando eventos solidarios y contribuyendo a visibilizar las luchas sociales en Irán. Cuanto más se escuchen estas voces, más difícil será silenciarlas.
Estamos aquí. Seguimos organizándonos y resistiendo. ¡Ni mulás ni sha! ¡Mujer! ¡Vida! ¡Libertad!
Foto superior: “No queremos ni rey ni líder (supremo); ni malo ni peor”.
Otros medios: Frente Anarquista en Telegram.
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