Tomás Ibáñez
Ariane Gransac falleció en Perpiñán el pasado domingo 5 de abril a la edad de 84 años; el acto de despedida tendrá lugar el 15 de abril en el crematorio de esa ciudad.
Antes que dejarme llevar por la tristeza de su desaparición prefiero mantener el recuerdo de su juvenil alegría cuando la conocí hace unos sesenta años, allí por el año 1966, tras su valiente participación en el memorable secuestro en Roma del embajador de Franco ante el Vaticano.
Ariane era hija de una alta directiva del sector de la perfumería y hubiera podido ceñirse a disfrutar de los privilegios que confiere una holgada situación económica, pero eso no cuadraba con su talante rebelde. Pronto empezó a frecuentar los medios anarquistas de Paris, integrándose en el grupo Emile Henry de la Federación Anarquista, y en tanto que aficionada al arte de la pintura frecuentando los ámbitos culturales de tendencia libertaria.
Si algo la distinguía, era sin duda su fuerte personalidad hecha de una mezcla de aguda inteligencia y de propensión a una ironía ingeniosa y mordaz que podía desconcertar a cualquiera, pero que no estaba reñida con una gran amabilidad y una afectividad a flor de piel. Ariane era todo un carácter, y en eso radicaba parte de su encanto.

Durante mas de 10 años se entregó en cuerpo y alma a la lucha libertaria antifranquista, participando junto a Octavio Alberola en casi todas las acciones promovidas por la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL), muchas de ellas bajo el apelativo de Grupo 1º de Mayo. Tras el exitoso secuestro de 1966 en Roma, se desplazó a Madrid en octubre de ese mismo año para la preparación de un secuestro que no llegó a buen fin y culminó con varias detenciones. En solidaridad con los detenidos intervino en varias acciones directas realizadas por el Grupo 1º de Mayo en Londres contra representaciones franquistas, y, ya en 1968, se trasladó a Bruselas para preparar el secuestro del embajador de Franco ante el Mercado Común, Alberto Ullastres, pero fue detenida el 8 de febrero antes de que la operación pudiera llevarse a cabo. En 1974, fuera ya de las acciones de la FIJL, pero en solidaridad con Puig Antich, participó en el secuestro de Baltazar Suarez, director del Banco de Bilbao de París; fue detenida el 22 de mayo junto a Alberola en la ciudad de Aviñón.
Tras el fallecimiento del dictador participó en el movimiento libertario francés y se volcó en la salvaguardia de la memoria de los movimientos populares de América Latina con especial énfasis en Perú y en Bolivia, donde gracias a Liber Forti estableció relación con la Central Obrera Boliviana.
Ni que decir que esa intensa actividad siempre estuvo acompañada por un fuerte compromiso con las concepciones anarquistas de las luchas contra el patriarcalismo, en sintonía con las orientaciones de Mujeres Libres.

Tras la muerte de su madre a la que tenía que cuidar en Paris, se trasladó definitivamente a Perpiñán en 2007, pero tras un periodo de fuerte depresión entre 2013 y 2015 su deterioro cognitivo fue progresando y acabó siendo ingresada en una residencia para personas dependientes en diciembre de 2022. Sin duda, tras casi cuatro años de esa situación su fallecimiento ha sido para ella una liberación.
Exceptuando esos últimos años, Ariane tuvo la osadía de vivir intensamente el tipo de vida que había elegido desafiando siempre las dominaciones en aras a la libertad. Así la recordaremos.
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Un comentario en “Ha fallecido Ariane Gransac, una vida intensa, rebelde y anarquista”