Ceuta

Manel Aisa Pàmpols
6-9-2026
Hospitalet de Llobregat

Estoy a punto de terminar de leer el libro que lleva por subtítulo Por un cambio de hábitos, el anarquismo para el siglo XXI, con el trasfondo político de España y de Europa incluyendo la Argentina de Milei y la Colombia de Espriella.

Todo ello, es un despropósito de los partidos de derecha y extrema derecha que se han propuesto copar los gobiernos del mundo entero siguiendo las directrices de Trump y su modo de actuación, con violencia. Una muestra la estamos viviendo en España con la arrogancia de los partidos de derechas que, a toda costa, quieren sacar a los “Socialistos” del poder que les da la gobernanza del Estado español.

Parece que España está en un proceso de golpe de Estado encubierto, la derecha cada vez tiene más el control de la prensa y de la jurisprudencia, solo les falta una parte del poder político.

Pero, vayamos a la última de las acciones de este pulso político, donde hay otros contextos internacionales que también participan en esta partida.

Supongo que habrá más acontecimientos, pero por el momento la mirada está en Ceuta, una de esas ciudades españolas que está ubicada en África, que estos días ha tenido una invasión, dicen, de unos 70 u 80.000 jóvenes la mayoría marroquíes, pero también subsaharianos que en su mayoría volvieron al cabo de 24 o 48 horas a Marruecos. Una jugada política sin duda del Estado Marroquí.

Pero había jóvenes que sí estaban esperando la oportunidad para pasar la valla, y siguen sin salir de Ceuta y al parecer la derecha reclama que sean expulsados inmediatamente, tanto es así que muchos de los elementos de partidos nazis españoles se han desplazado hasta la ciudad de Ceuta para enfrentarse a esos chavales que buscan en su mayoría una protección social que no tienen en sus países, y, en definitiva, vivir en unas mejores condiciones. El problema es el de siempre, la miseria de unos muchos y el miedo de otros, que provocan con el discurso del odio aquello que quieren seguir acumulando, beneficios a toda costa.

Parece ser que todo pertenece a una estrategia política en la que tiene mucho que ver la acción de Estados Unidos e Israel, al negarse el gobierno español a colaborar con estos países para permitir utilizar las bases norteamericanas en España, para que al menos desde este país no se contribuya al genocidio de Gaza y del Líbano. Total, esa venganza geopolítica junto a un buen aliado de Estados Unidos e Israel como es Marruecos ha provocado y manipulado a una importante cantidad de jóvenes desesperados por aterrizar en un mundo algo mejor que el que ellos conocen o al menos idealizan. De todos modos, parece una cuestión del poder político marroquí, que molesto por algunas de las políticas del Estado español decide realizar aquella macrooperación de asalto tipo “marcha verde” del año 1975, y que naturalmente a los gobiernos de Estados Unidos e Israel, e incluso a una buena parte de la Unión Europea, les parece razonable y perfecta.

Pero esa política barriobajera de los Estados, a nosotros, con todo y con lo que nos perjudica, no debería apartarnos de nuestra visión, no del mundo, sino del planeta y de la vida que se ha llegado a generar en él y cómo deberíamos ser conscientes de todo ello, tener una mirada, mucho menos egoísta y tener claro que “Solo tenemos un planeta”. Los autores de este libro que reflexionan desde una óptica nada piramidal, nos dicen: [MA:] El cambio ecológico parece ser más rápido que el económico. Estamos en el antropoceno. O [JW]: Por primera vez en la historia de la humanidad la actividad humana está influyendo peligrosamente en la salud del planeta… Y [JW] Actualmente solo queda vida verdaderamente salvaje en el mar y en los océanos, el mismo lugar donde empezó.1

Así pues, es evidente que las fronteras solo son económicas, ya que lo que prima es el dinero, que los subsaharianos y marroquíes que asaltaron la ciudad de Ceuta no tienen.

Y la derecha de este país, cegada en su bandera, solo ve el peligro que genera la pobreza. Una pobreza, que por lo general tiene distinto color de piel y también de una cultura diferente, con la acción de las religiones, que quizá tenga que ver más en ese camino, entre cristianos y musulmanes que entre otras cosas significa que poco hemos aprendido de la historia. Ya sabemos de los odios que generan las religiones, tanto que prácticamente en todas las guerras hay detrás un componente religioso.

Pero este hecho de la invasión de unas 70.000 personas, que todo indica que fue diseñado por algún poder oculto del país marroquí, con el fin de desestabilizar al gobierno español y conseguir algunos objetivos económicos en beneficio de Marruecos en posteriores negociaciones con los países de la Unión Europea.

A pesar de todo, unas 2.000 personas permanecen en las calles de Ceuta, sin ingresos y con los recursos de la beneficencia para paliar el hambre.

La gestión de la crisis del Gobierno español, un tanto atado por sus leyes y las europeas, trata de reorganizar la legalidad esas 2.000 personas mientras que una extrema derecha fascista, cada vez más feroz, trata de poner más piedras con los bulos y la desinformación que genera constantemente.

Pero en otro orden de cosas, seguimos con los despropósitos políticos que últimamente han caído por la idea de Trump, que hace un tiempo quiere Groenlandia porque se supone que hay un depósito de petróleo o gas en su subsuelo y las pretendidas tierras raras. Y el pirata americano quiere a toda costa encontrar el tesoro como poco más o menos ya ha conseguido eliminando a Maduro y su compañera en Venezuela.

En este momento el mundo cada vez pende más de un hilo para que estalle el conflicto y se generalice. Una nueva guerra mundial, que esta llamando a la puerta y por el momento deben inventarse enemigos, aunque cada vez los tienen más definidos, parece que hay muchos intereses para que esto ocurra.

Ya hay conflicto en Venezuela, en Ruanda, Ucrania y Rusia, Rojava y en tantos otros sitios, por no hablar del genocidio del pueblo palestino en Gaza y Líbano.

Mientras, en el patio de su casa, Trump no tiene ningún reparo en que su gente no tenga la menor oportunidad ni tan siquiera para jubilarse, ya que deben seguir pagando su salud a compañías privadas e igual pasa con otros sectores sociales, por lo que cada día “el sueño americano” es para una selecta clase de privilegiados.

Al otro lado, el estrecho de Ormuz que debía ser un paseo para los beligerantes americanos, resulta que la cosa no es tan fácil y los iraníes han plantado cara a los Tomahawks americanos que no han servido para tanto, y en un estrecho que era de libre acceso ahora solo pasan los barcos que autoriza el país de Irán.

Rusos y ucranianos, en la disputa de un terreno que quieren sus gobiernos a toda costa mientras que estoy seguro que buena parte de los ciudadanos que habitan en aquel lugar estarían por otra manera de actuar y encontrar un entendimiento, menos fronteras y más entendimiento.

Mientras, Trump amenaza a medio mundo con sus aranceles, o sus pretendidas bombas, o con la ocupación de aquí y de allá, mientras Europa cada vez pierde más terreno en su hegemonía.

Por su parte, China y los países asiáticos van ensanchando sus redes comerciales y la macroeconomía que extiende sus redes. Cosa que les preocupa y mucho a los americanos que ya veían como China tenía su trazado de la ruta de la seda por el sur de América, algo que, sin duda, no podían aceptar y han tratado de cerrar el paso con el secuestro de Maduro, que por el momento a los piratas americanos les ha salido bien la jugada. Mientras, Israel sigue ensanchando su gran país, a costa de un pueblo devastado por las bombas americanas, la complicidad de Europa y el mirar a otro lado de los países del Golfo, que ven como el hermano pobre de Palestina paga por su pobreza.

Y uno se pregunta, ¿qué pasa por la mente de todos esos mandatarios que tratan el mundo con la estrategia de un juego sucio, que en nada beneficia a la humanidad, solo el interés de unos cuántos magnates, que quieren continuar con el ritmo atroz con que construyen su proyecto destructivo?

Parece todo al borde de la locura, las redes sociales anunciando despropósitos con falsos bulos que son dinamitados por la extrema derecha y la derecha, esos partidos que cada vez más se asemejan al nazismo de luctuoso recuerdo en Europa, como si todo fuera un juego, y como si todo volviera a la Edad Media donde el derecho de conquista estaba al orden del día.

Ahora mismo no creo que en Ceuta se esté produciendo un asalto a la ciudad, no puede ser que personas que han llegado a la ciudad a nado jugándose la vida, tanto que algunos se han quedado en el intento (se dice que 145 personas perdieron la vida en el mar), otros llegaron descalzos y sin nada que llevar a la boca; no puede ser el enemigo de un país, ni de un Estado, un Estado capitalista como el que vivimos, es evidente, que tiene que tener la capacidad de corregir esos imprevistos.

En todo caso, es el reparto de la miseria en todos los barrios limítrofes de las ciudades, grandes y no tan grandes y en Ceuta también se necesita de otra mirada, donde las oportunidades de vida no están al alcance de todos y, por lo general, la sociedad en la que vivimos, para tener la oportunidad de salir del entorno, se nutre de “padrinos”, si no no sales, y en los barrios limítrofes difícilmente puedes contar con un padrino.

Ya lo dijo Bakunin en otro orden de cosas, pero que sirve para el contexto actual, cuando en su momento dijo que la pobreza no basta para provocar una insurrección, ni una revolución y argumenta que “El papel del ideal revolucionario, ni siquiera la pobreza y la desesperanza bastan para provocar una revolución social. Aunque puedan originar un número limitado de alzamientos locales, resultan inadecuados para mover a todas las masas populares. Eso sólo puede ocurrir cuando el pueblo está animado por una idea universal surgida históricamente de las profundidades de su instinto”2.

Si bien Bakunin está pensando en acciones revolucionarias, en este caso, ni se conocen ni se esperan, y mucho menos, ser enemigo de quién debe acogerte, huyendo de la miseria, y de la violencia.

¿Pero, qué está pasando?, ¿hacia dónde nos lleva toda ese desorden gubernamental?, dicen quienes nos gobiernan, y es que cada uno quiere conservar su parcela conquistada y conquistar la de al lado para seguir con la misma sinrazón, y, así como en un bucle continuar como siempre, la política de los políticos difícilmente cambiará alguna cosa de nuestras vidas.

El planeta Tierra no se merece esto que está ocurriendo, donde hay un porcentaje de privilegiados que son capaces de malgastar las energías que otros no conseguirán llenar en el carro de la compra de toda su vida.

Así, en Ceuta una parte del pueblo español, con un discurso simplificado, es incapaz de racionalizar su pensamiento y creen que unos miles de chavales marroquíes han venido a robarles y a clavarles la navaja, y montan disturbios aprovechando el desconcierto de una desbandada provocada por la geopolítica que reina ahora mismo el mundo con Trump, Netanyahu y otros gobernantes de su calaña.

Pero, ya hace unos años que es evidente el cambio climático y los imprevistos que ello comporta, el saber que el planeta Tierra es finito y que las energías fósiles tienen actualmente el camino reducido y limitado, y que pese a que siempre se ha confiado en que la llamada humanidad sería capaz de solventar esa falta de energías con otros derivados, lo cierto es que, nada está escrito sobre ese finito de energías, que cada vez es más claro, con las estrategias del fracking, etc.

Por lo que es bueno que las comunidades se vistan y se protejan con ese “cambio de hábitos para el anarquismo del siglo XXI” y creo que aquellos rincones que logren conseguir que su economía y su antagonismo social partan de ese cambio para protegerse de la falta de recursos de un planeta finito y, sobre todo, de las incursiones de un sistema capitalista que todo lo que toca lo devora.

Pues sencillamente se trata de organizar la vida, al contrario de lo que hasta hoy hemos vivido con la dinámica de un capitalismo, que no tiene fin, pero del cual hay que salir, ya que, si no es así, acabará devorándonos.

  1. Solo tenemos un planeta: sobre la armonía de los humanos con la naturaleza. Joan Martínez Alier, Jorge Wagermsberg: Ed. Icaria Barcelona 2017, pág. 17-18-19 ↩︎
  2. Tácticas Revolucionarias. Mijaíl Bakunin. Libros Dogal Madrid 1978 pág. 44 ↩︎


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