Las prisiones deben ser destruidas


Raoul Vaneigem – The Anarchist Library 2004

Trducción: Simón Royo

Papon está libre, Menigon, en la cárcel1. Papon2 es responsable de crímenes contra la humanidad. Menigon —según una expresión que, aunque ya no está de moda, no ha perdido nada de su pertinencia— mató a uno de los «lacayos del capital». En estas circunstancias, lo único cierto es que matar a un hombre para acabar con un sistema es tan estúpido como intolerable.

En estos tiempos en los que los Estados del mundo hacen del humanismo su «ultima ratio», me gustaría que en todas las calles del planeta se pudieran leer las palabras de Sébastien Castellion3: «Matar a alguien no es defender una doctrina; es, sencillamente, matar a alguien».

Si la ira ciega que provocan la injusticia y su cinismo no justifican el acto de Menigon, ¿acaso debemos aceptar que existía alguna razón convincente para liberar a Papon, un asesino al servicio de diversos órdenes establecidos? ¿Puede provenir tal benevolencia de políticos que ocupan los primeros planos, cuando muchos de ellos deberían estar pudriéndose tras las rejas, conforme a esa justicia rigurosa que dicen defender?

No obstante, incluso entre quienes consideran a Papon una auténtica basura, hay quienes —en nombre de la humanidad— no vieron con malos ojos que se librara del suplicio de la prisión.

Quien anteponga la generosidad de la vida a los cálculos egoístas de los mezquinos mercaderes que nos gobiernan, deberá tener el valor de exigir no solo la liberación de Nathalie Menigon4, sino también la abolición de esa degradación física y mental, de esa muerte lenta a la que llamamos «encarcelamiento».

Son pocos los perjuicios que no pueden ser corregidos, reparados y rectificados por quienes los causaron. Una sociedad debería ocuparse de los responsables de un delito —y tratarlos de manera humana— en lugar de corromperlos y pervertirlos aún más mediante castigos y la imposición de sentimientos de culpa.

Es hora de dejar atrás nociones como la venganza, la mortificación, el perdón, la clemencia, la ley del «ojo por ojo», la redención y la expiación.

La pena de muerte ha sido abolida, abolamos ahora la barbarie de las prisiones.


  1. Maurice Papon fue un criminal de guerra condenado por hechos relacionados con la Segunda Guerra Mundial. En 2002, a los 91 años, fue puesto en libertad por motivos de salud. Nathalie Menigon fue una activista militante de Action Directe, un grupo francés de extrema izquierda. ↩︎
  2. Colaborador con los nazis acusado de crímenes contra la humanidad, evadió la justicia hasta que fue encarcelado durante 3 años, tras los cuales le liberaron por su avanzada edad aduciendo razones humanitarias: https://es.wikipedia.org/wiki/Maurice_Papon ↩︎
  3. Sebastien Castellion (1515–1563) fue un teólogo francés ↩︎
  4. Nathalie Melignon será puesta en libertad condicional en 2008, cuatro años después de esta petición de Raoul Vaneigem, tras 21 años en prisión: https://fr.wikipedia.org/wiki/Nathalie_M%C3%A9nigon ↩︎

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