2000 personas, rabia y siembras de resistencia contra el CRA entre Nantes y la ZAD

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La lucha contra el proyecto de Centro de Retención Administrativa (CRA) cobró fuerza este sábado 10 de octubre en Nantes y en la ZAD de Notre-Dame-des-Landes. Atendiendo al llamamiento de la coalición Colère, del movimiento Les Soulèvements de la Terre (Los Levantados de la Tierra), de habitantes y campesinos de la ZAD (Zona a Defender), así como de organizaciones agrícolas, 2000 personas —encabezadas por tractores— marcharon y sembraron en la ZAD. Esto ocurrió tras una manifestación que se topó con bloqueos de las fuerzas del orden al acercarse a las obras del CRA. Fue la segunda manifestación organizada contra este proyecto, tras su brusco inicio y la tala de cientos de árboles en el Bois Dormant (Bosque Durmiente), que afectó a varias hectáreas a mediados de septiembre.

Por la mañana, en el punto de encuentro cerca del Bois Dormant, la presencia de una decena de tractores —llegados a primera hora— puso de manifiesto el apoyo del sector campesino a la lucha contra el CRA. Las pancartas colocadas en las palas de los tractores, con el lema “campesinos antifascistas contra el CRA”, sirvieron de nexo entre la manifestación matutina en Nantes —en torno a las obras— y las acciones de siembra previstas para la tarde en la ZAD de Notre-Dame-des-Landes. El objetivo de estas acciones es mantener cultivadas parcelas de tierra que el Estado pretende utilizar para “compensar ecológicamente” los daños causados ​​por la instalación del CRA, permitiendo así su construcción.

Antes de iniciar la marcha, tomó la palabra la coalición Colère Nantes. Esta plataforma, que desde hace tres años agrupa a más de treinta asociaciones, sindicatos, colectivos y partidos políticos, denunció “las familias y vidas destrozadas” por el encierro. Asimismo, recordó que “las situaciones irregulares son producto exclusivo de políticas racistas, que fabrican sin papeles cuyo único delito es ser extranjeros”. Una habitante de la ZAD de Notre-Dame-des-Landes añade: “Mientras el gobierno se niega a aumentar el presupuesto de educación nacional y a atender las reivindicaciones del movimiento estudiantil de secundaria, gasta sin reparos en la construcción de nueve nuevos Centros de Retención Administrativa. En el otoño de 2026, la prioridad de Macron es adelantarse a los deseos de la Agrupación Nacional (Rassemblement National) de cara a las elecciones, y encerrar en condiciones infames a un número cada vez mayor de personas exiliadas para preparar su expulsión. Es en este contexto que hoy nos manifestamos y actuamos conjuntamente —entre Nantes y la ZAD— para obstaculizar la construcción del centro de retención y rechazar el cínico greenwashing que supone la compensación ecológica”.

Poco después, la comitiva —encabezada por una pancarta que rezaba “El racismo de Estado no se compensa: ¡STOP CRA!”— se puso en marcha hacia el centro de detención, junto al cual se pretende construir un CRA. Sin embargo, filas de gendarmes móviles desplegados frente a sus camiones —atravesados ​​en la carretera— y grupos de la BAC (brigada anticriminalidad) bloquearon rápidamente el avance de la marcha en varios puntos. Los manifestantes recibieron el impacto de granadas, intentaron dispersarse para escapar a través de los caminos de la urbanización vecina y regresaron para plantar cara al son de la música, pero no lograron romper el cerco.

A las 12:00, tras esta explosión colectiva de rabia en torno a las obras —que anticipa nuevas acciones para bloquearlas en las próximas semanas y meses—, la manifestación se detuvo y se transformó en un convoy compuesto por tractores y más de 300 bicicletas. La comitiva partió, acompañada de música, hacia la ZAD, situada a 25 km de distancia, para dar paso a la segunda parte de la jornada de movilización.

Desde el movimiento contra el aeropuerto, estos convoyes de tractores y bicicletas se han convertido casi en una tradición dentro de las formas móviles de lucha en el Gran Oeste francés. Esta marcha hacia la ZAD recuerda a otras expediciones que partieron de allí, como el convoy hacia París con motivo de la COP21 en el invierno de 2015 —en pleno estado de emergencia— o la marcha hacia el “Village de l’Eau» (la Aldea del Agua) en el verano de 2024.

A las 14:00, en La Paquelais —dentro del municipio de Vigneux-de-Bretagne—, la segunda concentración de la jornada comenzó a ganar fuerza. Allí se dieron cita tanto viejos camaradas —que participaron en el movimiento contra el aeropuerto y en las luchas de solidaridad con las personas exiliadas durante las últimas décadas— como numerosos jóvenes militantes llegados de toda la región. Ya son más de 2000 las personas reunidas, a las que pronto se une —entre vítores— la comitiva de bicicletas y vehículos agrícolas. Es la primera vez, desde el abandono del proyecto aeroportuario en 2018, que una gran manifestación parte de nuevo desde los pueblos vecinos en dirección a la ZAD, con su conjunto de campos, bosques y su red de espacios colectivos. Para muchos de nosotros, que vivimos en la ZAD o contribuimos a salvarla del hormigón y de la policía, resulta muy emocionante revivir las acciones de defensa de este territorio, sabiendo que volverán a producirse siempre que sea necesario.

Tras recorrer tres kilómetros por las carreteras y caminos de la campiña, la manifestación llega a los terrenos que el Estado pretende “renaturalizar” para obtener sus puntos de compensación y validar así la construcción del CRA.

Hace diez días comenzaron en una parcela vecina los trabajos destinados a estas “compensaciones”, con un gran despliegue de retroexcavadoras y furgones policiales para protegerlos; una escena que recuerda a otros momentos en los que se atacó el bocage (paisaje de setos y campos). Una primera acción de bloqueo, llevada a cabo por los habitantes de la ZAD y vecinos de las localidades cercanas, logró entonces interrumpir las obras.

Este sábado, una multitud se reúne al fondo de un campo de dos hectáreas, conocido como la “parcela de los caracoles”. El Estado pretende demostrar que está “renaturalizando” el terreno en las próximas semanas, bajo una lógica ecológica absurda en la que los árboles se convierten en cifras intercambiables, trasladables de una columna a otra, o de un territorio a otro. Por nuestra parte, queremos impedir los trabajos proyectados y, mediante la siembra, preservar la vocación agrícola —y de hecho protectora— de esta parcela.

Desde el techo de un camión, Jasmin —naturalista en lucha y habitante de la ZAD— expresa su vergüenza ante el hecho de que algunos colegas puedan plantearse colaborar, ya sea a través de empresas privadas o instituciones públicas, para legitimar proyectos abyectos valiéndose de sus conocimientos técnicos. Según el propio Consejo Regional Científico del Patrimonio Natural, las compensaciones propuestas para el CRA son un fraude. Jasmin hace un llamamiento a todos los naturalistas que conserven un mínimo de dignidad para que se nieguen a participar. Por el momento, muchos han rechazado la propuesta, ¡y aquellos que habrían aceptado trabajar para la prefectura en este contexto, ahora se esconden!

A continuación, campesinos y campesinas —instalados en la ZAD gracias al movimiento contra el aeropuerto— explican cómo se desarrollará la acción. Muestran el gesto ancestral de la siembra a mano —una técnica que, aunque antigua, no resulta nada sencilla—, mientras esparcen granos de centeno y trigo sobre la multitud. Acto seguido, se reparten 150 cubos. Quienes lo deseen están invitados a alinearse a ambos lados del campo, junto a estacas clavadas metro a metro en los bordes para marcar las líneas a seguir. A continuación, atraviesan el terreno de un extremo a otro, cruzándose en una gran coreografía campesina. Unos tractores presentes en el lugar completan la labor. Esta acción de siembra cuenta con el apoyo de colectivos de campesinos autónomos, así como del GAB y la Confédération Paysanne del departamento 44. Al finalizar, juramos juntos velar por este campo y regresar colectivamente para bloquear cualquier intento del Estado de destruir los cultivos.

A continuación, se inician mesas redondas en una zona agrícola. Un marinero que ha trabajado en diversos barcos de rescate en el Mediterráneo, junto con una habitante de la ZAD (zona a defender) —involucrada en Help For Dunkerque, una asociación de apoyo a los exiliados de la jungla” de Grande-Synthe—, ofrecen sus testimonios sobre las infraestructuras frente a unas fronteras mortales. Por su parte, militantes del colectivo de personas sin papeles de Nantes exponen sus formas de autoorganización: la ocupación de espacios vacíos para obtener alojamiento mientras se tramitan sus solicitudes de permiso de residencia, así como su vinculación con estructuras de apoyo en Nantes, desde el DAL hasta la RESF. Fortalecer aún más estas redes en nuestras ciudades y zonas rurales, y brindar apoyo a los colectivos autónomos de exiliados, constituye un desafío fundamental para los próximos meses y para el actual periodo electoral.

Compañeros de Colère y del SAF concluyen con una actualización sobre la lucha contra el CRA: el 19 de octubre se celebrará en el tribunal de Nantes la vista de los tres recursos jurídicos presentados contra el proyecto de CRA. Con tal motivo, se ha convocado una concentración.

Los días 20 y 21 de octubre, Extinction Rebellion y el comité local de Les Soulèvements de la Terre en Nantes llaman a realizar acciones contra las empresas que colaboran en el proyecto del CRA. Es probable que en las próximas semanas tenga lugar una gran manifestación. Asimismo, se están organizando acciones contra otros nueve nuevos CRA que se encuentran en fase de proyecto o en construcción en el país.

Durante la merienda —que incluye pasteles preparados por el comité local de Les Soulèvements—, sindicalistas, campesinos, estudiantes de secundaria y universitarios (de la facultad ocupada en Nantes) aprovechan el encuentro de la tarde para debatir, en un rincón del campo, sobre cómo organizar el abastecimiento de alimentos para los bloqueos en los institutos durante la próxima semana, así como sobre la jornada de movilización del 17 de octubre.

A dos campos de distancia, grupos de personas con camisetas de colores se han reunido en la parcela donde, hace diez días, se concentraron las excavadoras de la “compensación ecológica” —y donde el Estado ha anunciado que retirará los restos de una granja y un espacio de vida que él mismo destruyó—. En este terreno bien allanado se han organizado partidillos de fútbol, ​​con porterías construidas para la ocasión con madera de la zona y redes de balas de forraje, y líneas de delimitación marcadas con salvado de centeno. A las cínicas medidas de compensación, respondemos con una ocupación lúdica.

Al ponerse el sol, la multitud regresa a través de la ZAD hasta el “campo de los eventos”, donde compañeros de la “Pat’mobile” de Rennes —con su horno a cuestas— han preparado una gran cantidad de pizzas en apoyo a La Boulange Aux Frontières (La Panadería en las Fronteras) de Calais y Dunkerque. ¡Ha llegado el momento de bailar, con una mezcla de hip-hop, trap-trad y música electrónica!

¡Ni CRA (centros de detención de extranjeros) en Loire-Atlantique, ni en ninguna otra parte!

Gracias a @darklightblu y @san_derrierelemiroir por las imágenes en blanco y negro, a Oli Moazan por las fotos de la manifestación matutina —pancartas y policías—, y a las demás personas que prefirieron no ser mencionadas por el resto de las imágenes de la jornada.


  1. Del blog zad for ever Notre-Dame-des-Landes / Nouvelles de la Zad. Crónica del 10 de octubre de 2026. Traducción: Simón Royo. Para más información sobre la Zona a Defender en Notre-Dame-des-Landes (ZAD) véase:

    https://www.elsaltodiario.com/francia/zona-a-defender-despues-victoria-aeropuerto-nantes ↩︎


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