Tan solo habían transcurrido unas poquísimas horas desde el último suspiro de Octavio y ya había estallado en el firmamento un primer cohete anunciando y comentando el entristecedor evento. A partir de ese instante le siguieron decenas y decenas de cohetes que iluminaron el cielo como si se tratase de un enorme y colorido fuego … Continúa leyendo ¡Era de esperar!
¡Era de esperar!