Historia de la filosofía anárquica 1. La Anarquía en el Nacimiento de la Filosofía

Simón Royo Hernández

1.182. Nacimiento / Filosofía ///

Devolvamos / el-pensar / al-común ///

La-Filosofía / nació / de-la-envidia / no-del-asombro /// A-las-sectas / de-poetas / y / religiosos / se-sumaron / los-filósofos // ávidos / del-poder / de-dominar / del-chaman ///

Mal-cazador / pésimo-recolector / ya-prehistórico / chamán / convenció / al-pueblo // tenia-contacto / con-lo-mas-allá // por-tanto // debía-poseer-el-arche // el-gobierno / mando / autoridad / la-jefatura ///

De-ahí-proviene / el-autor // endiosado / idolatrado // sus-palabras / son-verdades / para-sus-fieles-seguidores // su-escritura / les-es-biblia // compendio-de-todo-saber ///

La-sabiduría // popular / anónima / inteligencia-comunal // el-pensar-colectivo / fue-expropiado // su-liberación / queda-pendiente ///

Surgieron / los-llamados / pre-socráticos / abandonando / el-pensar-común / por-un-conocer / particular ///

Entre / los-filósofos / disputando / por-ser / la-voz-de-los-sin-voz / los-porta-voces / del-pueblo // edificando / el-arché / sistemas-de-dominación // quedó-latente / lo-anarché // que-podemos / rastrear / hacer-aflorar / sacar-a-la-luz ///

Devolvamos / el-pensar / al-común ///

(Fragmento inédito de Anarkia / anarconauta. Libro por-venir).

La filosofía no nació del asombro, como indicaron Platón y Aristóteles, sino de la envidia. Los llamados primeros filósofos, los filósofos de la naturaleza o presocráticos, se ha relatado que comenzaron su pensamiento y el pensamiento en general cuando se propusieron la búsqueda del arché, el principio o fundamento de todo, lo cual permitiría apuntalar el dominio del ser y del no-ser, del conocer y el ignorar, del gobierno, el mando y la jerarquía, en la realidad, cuando introdujeron el dispositivo de la desigualdad entre los seres humanos y con ello de la pérdida de su libertad.

Como revelará Platón al atacar a los poetas, la aparición del dispositivo de dominación se debe, al surgimiento de un grupo de personalidades que simultáneamente comenzaron a disputarse el control del conocimiento y la manipulación del pueblo con los poetas y los religiosos. Los filósofos griegos entraron en combate con religiosos y poetas, grupos entitativos entonces aún no muy bien diferenciados, para determinar quiénes de ellos habrían de administrar la vida de los pueblos.

El llamado comenzar del pensamiento racional es en realidad el descubrimiento de que el saber es poder y la voluntad de utilizar el conocimiento para sojuzgar a los demás seres humanos, ordenarlos jerárquicamente, mandarles lo que deben hacer y lo que no deben hacer.

Así visto, el origen de la filosofía no es otro que la secularización del origen de la dominación religiosa. De lo teológico-político se pasará a lo político celebrándose tal cambio como una victoria de la racionalidad sobre las tinieblas de la superstición, victoria del lógos sobre el mythos, pero, sin embargo, en realidad, solamente se tratará de un paso del mito al logos como medios de dominación, un viejo sistema de dominación que cedía el puesto a uno nuevo, aunque se diga para ello, logrando la sustitución, que los primeros dominaban con mentiras y los segundos lo harán con verdades.

Había surgido ya antes de los griegos ese afán por conocer la naturaleza para dominarla y, ese impulso, alcanzó un salto cualitativo en la proto-cultura europea que elevará a Occidente con el mando del mundo en sucesivas escaramuzas, bélicas e intelectuales, con la alternancia y coexistencia de los demás poderes sojuzgantes existentes.

Entre tanto, lo an-arché, aparecerá sin cesar, aquello refractario a la dominación y al conocimiento como imposición y dominio, lo resistente a la jerarquización, aflorará sin cesa1. Con lo anárquico chocaron los primeros filósofos, recogiendo algunos y mostrándolas claramente, esas tendencias anarquizantes que no eran capaces de absorber ni asimilar, que resistían a toda voluntad de sistema, aunque intentasen denodadamente incorporarlas a sus respectivos sistemas de conocimiento y de poder.

Ya desde la prehistoria, en los grupos humanos hubo quienes se fueron erigiendo en jefes bajo el pretexto de que su labor no era como la de los demás, la caza y la recolección, la asamblea junto al fuego, sino la de guiar o conducir al pueblo en base a que supuestamente tenían conexiones con los dioses y eran los portavoces de estos. Los chamanes fueron los primeros gobernantes, hurtándose a las tareas comunes y ganando el tiempo para dedicarse a decir a los demás lo que tenían que hacer.

Así, antes de que se inventase la jerarquía entre hombres, animales y dioses, esos tres estratos coexistían indiferenciados en los grupos humanos organizados horizontalmente, que consideraban lo más adecuado realizar las tareas en común de manera libre e igualitaria y no implicaban diferencias entre ellos, dada la unidad de lo diverso que siempre fue una verdadera comunidad.

Entre los presocráticos, ya en Grecia, lo anarquizante se deja ver en los fragmentos de algunos pensadores, como Heráclito, de entre esas líneas que restan de su obra se puede rescatar el pensar anarquizante, como cuando indicaba que: «el pensar es común, pero cada cual cree tener su propia inteligencia».

También aparece en conceptos que pretendieron poner, paradójicamente, como principios, como cuando Anaximandro indicó que el arché era lo apeiron, acertando por desacierto con la paradoja inicial del anarquismo: Al tomar lo ilimitado, lo indefinido, lo indeterminado, una suerte de caos originario e infinito, como el principio, el pre-filósofo dió con el principio an-arché, la paradoja inicial del anarquismo, pues para éste, el principio consiste en el no-principio, en negar la dominación, en un a priori de la libertad que desde el comienzo apuesta por ella, atento a no dejarse dominar.

Desde la contemporaneidad podemos recoger esta idea que anida en la ambigua consideración que el filósofo Michel Foucault tenía del anarquismo, según expresó en su obra El Nacimiento de la biopolítica:

«Si definimos la anarquía de una manera muy grosera, si la definimos, primero, como la tesis de que el poder es malo por esencia, y segundo, si la definimos como el proyecto de una sociedad donde se suprima, se anule, toda relación de poder, verán sin duda que lo que les propongo y de lo que hablo es claramente diferente de eso. En primer lugar, no se trata de tener como punto de mira, al cabo de un proyecto, una sociedad sin relaciones de poder. Se trata, al contrario, de poner el no-poder y la no-aceptabilidad del poder, no al término de la empresa, sino al comienzo del trabajo, bajo la forma de una puesta en cuestión de todos los modos conforme a los cuales se acepta efectivamente el poder […] partir de la cuestión de que no hay poder alguno, sea cual fuere, que sea aceptable de pleno derecho y absoluta y definitivamente inevitable. […] La posición que adopto no excluye en modo alguno la anarquía, y, después de todo, lo reitero, ¿por qué sería tan condenable la anarquía? Se trata de una actitud teórico-práctica concerniente a la no necesariedad de todo poder. […]. Lo que les propongo sería más bien una especie de anarqueología (une sorte d’ anarchéologie)».

No atreviéndose a llamarse anarquista, huyendo de las etiquetas y buscando la indefinición, Foucault se definía como anarcheologo, esto es, buscador de las fuentes anarquizantes en el pensar y el actuar, esquivando lateralmente la definición de sí mismo para quedar en lo indeterminado.

La no aceptabilidad del poder, del gobierno, mando, jerarquía, del imperio, principio o fundamento, la no aceptabilidad del arché, lo an-arché, sería el comienzo, la demostración constante de que el ejercicio del poder y la dominación de unos sobre otros no es necesario, que lo común compartido, la cooperación y la ayuda mutua estaban antes y hubo que ejercer una gran violencia durante milenios para reprimir esos impulsos primarios.

Ya desde el llamado comienzo de la filosofía en Occidente los filósofos, opuestos como colectivo a los poetas y los religiosos, se opusieron también entre sí, y desde entonces vemos que la refutación de sus sistemas, como ocurre con las religiones, no es otra, que su propia pluralidad y diversidad: Todos afirman que hay una única verdad, que ellos la poseen y que, por tanto, les corresponde gobernar y regir la sociedad, pero cada uno afirma su verdad y excluye la de los demás. En la pluralidad de sistemas de filosofía reside la refutación de los sistemas de filosofía y tanto da ser cartesiano, marxiano o kantiano, que cristiano, musulmán o hinduista. Rechazamos las numerosas sectas que han proliferado en la Historia de la filosofía en tanto en cuanto sus autores pretenden afianzar un principio rector del universo, una fórmula de administración jerárquica de la vida, y un gobierno de una minoría sobre una mayoría, recogiendo sin embargo de todos los pensadores, aquellos lugares en los que se llegó a pensar de modo anarquizante, incluso contra el mismo sistema que pretendieran afianzar cada uno en su caso.

El propio Platón entra en el terreno de la anarquía tanto cuando así denota despectivamente a la democracia como cuando se topa con el límite ilimitado hacia su propia propuesta y no encuentra Idea para el pelo o el estiércol, ya que el materialismo, desde Demócrito, recogería lo ilimitado en su seno al realizar su propuesta atomista y pluralista, más acorde con el anarquismo que todo idealismo. Pero con Platón comienza el programa de la Filosofía fundamentalista, la pretensión de alcanzar un conocimiento absoluto y cierto, instaurado, como dogmático, el consecuente llamado a que los filósofos sean los reyes y gobernantes.

Si el religioso como mediador de Dios en la tierra se propone gobernar y regir los destinos humanos en calidad de intérprete de los dioses, el filósofo, por su parte, se propone gobernar en nombre de la Razón, como albacea de la racionalidad y la lógica, lo que le haría merecedor de ceñirse esa corona.

Reyes, juristas, sacerdotes, poetas y filósofos, han competido por ceñirse la corona, ganando los dos primeros en virtud de haberse hecho con la fuerza y los ejércitos, con la propiedad privatizada una vez expropiada al común y con el derecho una vez constituido en su beneficio transformando su poder en ley.

Todos ellos, los pretendientes al gobierno, seguidores del arché, fundadores fundamentalistas, estarían de acuerdo con Platón en impedir y prohibir una sociedad anárquica, esto es, sin jefes: «(…) lo más importante es que nunca nadie, ni varón ni mujer, carezca de jefe, y que el alma de nadie se habitúe a que él haga nada solo y por las suyas, ni cuándo va en serio ni en los juegos, sino que, en toda ocasión, tanto de guerra como de paz, viva mirando y siguiendo siempre al jefe y gobernado hasta en lo más mínimo por él […]. Deben arrancar la anarquía de toda la vida de todos los hombres y de las bestias que están bajo el mando de los hombres» (Platón Leyes 942b y c).

Las sociedades de castas, la división del trabajo, las jefaturas y gobiernos de unos y otros, contravienen el hecho de que los seres humanos nacen libres e iguales y no siempre vivieron en una sociedad estamental y desigual.

Devolver el pensar al común y redistribuir equitativamente la riqueza son una y la misma cosa, porque para el anarquismo de todos los tiempos lo mismo es ser y pensar, lo mismo es la teoría y la praxis, pues ambas cosas no son sino una actividad, la actividad de la libertad, de modo que tanto la razón común como los bienes comunes, lo son de un pueblo de anarcántropos que anida en el homo sapiens, de una comuna anarquista que brota y se muestra en ocasiones y que confía en superar la Historia de una humanidad, breve y decepcionante, que acaecida hasta el momento, tendrá pronto su final.

Caminamos hacia un pensar anónimo, una filosofía que no tenga autores ni seguidores, sino que se haga en común, en compañía, un pensar anárquico de todos y de nadie para un mundo en común, en el cual, todo sea, igualmente, de todos y de nadie.

Hay que devolver el pensar al común.


  1. Como ejemplificamos en el artículo: El anarquismo en la antigua Grecia. Publicado en el nº0 de Redes Libertarias, revista en papel y también en la Web: https://redeslibertarias.com/2024/01/12/el-anarquismo-en-la-antigua-grecia/ https://redeslibertarias.com/wp-content/uploads/2023/12/redes-libertarias-0.pdf ↩︎

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