Mientras el Gobierno y las grandes empresas promocionan el Mundial como una «fiesta», en las calles crece la indignación y la movilización. En los últimos meses han surgido marchas, protestas, pegadas de carteles, conciertos y acciones contra el Mundial en diferentes partes de México, denunciando lo que hay detrás del espectáculo: gentrificación, desplazamiento de comunidades, militarización, turismo depredador, explotación laboral y millones gastados en estadios, mientras la gente sigue desapareciendo y la violencia aumenta.
Desde barrios populares hasta colectivos estudiantiles, punks, anarquistas y organizaciones sociales, cada vez más gente clama que el fútbol no puede ocultar la realidad del país. No queremos un Mundial manchado de sangre ni ciudades convertidas en escaparates para empresarios y políticos.
Ni FIFA, ni Gobierno, ni empresarios.
La calle no se vende.
MÉXICO 2026 = NEGOCIO Y REPRESIÓN
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Muy bien, hay que actuar porque se están riendo de nosotros y nunca pasa nada
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