Jacinto Ceacero
Movimiento Libertario. Miembro del Equipo de Redacción de Redes Libertarias
Artículo publicado en Redes Libertarias núm. 5 (primavera 2026)
I. Cambios más allá de la geopolítica
El mundo que nos ha tocado vivir, especialmente en estos últimos años, observado y analizado desde la órbita geopolítica de lo que conocemos como Occidente, está experimentando de forma convulsa una serie de cambios drásticos, de involución, que se manifiestan de manera súbita, sin un proceso temporal suficientemente prolongado, por lo que resultan inexplicables, incomprensibles para la mayoría de la población y difícilmente asumibles por aquellas personas y sectores sociales con pensamiento propio y crítico, comprometidos con la justicia social, la democracia directa, la paz, la libertad y la solidaridad.
Estos cambios que percibimos pero que no tenemos plenamente identificados en sus verdadera esencia y consecuencias —el científico Yoshua Bengio, premio Turing en 2018, incluso nos advierte de que empieza a haber evidencia empírica en relación a que ciertas técnicas de inteligencias artificiales (IAs) como las vinculadas con el aprendizaje profundo, actúan sin control absoluto de las instrucciones humanas—, son cambios que afectan tanto al ser humano individualmente como a la sociedad en su conjunto y de los que solo conocemos o experimentamos sus síntomas más externos (modificaciones cognitivas y emocionales en las personas, pasividad en su toma de decisiones, adicción y dependencia de plataformas y redes sociales, problemas de salud mental, control ideológico, manipulación persuasiva de las ideas y pensamiento, insensibilidad ante la violencia y el odio, influencias externas en la vida política, económica, social de los países…). Tales procesos se están convirtiendo en objeto de estudio por parte de la intelectualidad, tanto del pensamiento político como de la filosofía, la economía, la ciencia, la tecnología, la informática…, y también son el elemento recurrente en tertulias, encuentros, conversaciones a todos los niveles.
Las respuestas que se van emitiendo sobre la significación y alcance de estos cambios súbitos, en estos momentos, solo alcanzan la categoría de aproximaciones teóricas inconexas, parciales, segmentadas, que por el momento nos producen desasosiego, frustración, angustia, incapacidad y, en consecuencia, apatía, desmotivación, postración, inhibición, reclusión individual en las zonas privadas de confort y paraísos de ficción que nos hemos fabricado en esta sociedad holística de consumo e individualismo neoliberal.
Urge intervenir para la desprogramación del ser humano inerte, inactivo, robotizado, que el poder intenta construir desde los parámetros de la sumisión
La resistencia individual y colectiva se convierte en la primera necesidad, en la primera respuesta que debemos emprender, pero esta no surge de la nada, de manera espontánea. La resistencia precisa, fundamentalmente, de la educación, la formación, la cultura liberadora. Una educación que revierta, que deconstruya el paradigma del pensamiento dominante que nos están implantando desde el poder a través de sus plataformas digitales, bots, procesos algorítmicos y su tecnología castradora. Urge intervenir para la desprogramación del ser humano inerte, inactivo, robotizado, que el poder intenta construir desde los parámetros de la sumisión.
Si profundizamos en los cambios que estamos viviendo, a los que nos está sometiendo el poder —con su nuevo rostro tecnooligarca, como empieza a denominarse—, no son novedades absolutamente extraordinarias, impensables o que no hayamos intuido a lo largo de la historia más reciente pero, ciertamente, están mostrando una nueva dimensión al estar planteándose sin encubrimientos, sin diplomacia, sin edulcorantes. Quizás por ello nos estén sorprendiendo las actitudes y prácticas viles y mezquinas de quienes detentan o sueñan con el poder de manera autoritaria (Elon Musk, Pavel Durov, Donald Trump, Javier Milei, Isabel Díaz Ayuso, Santiago Abascal, Vladimir Putin, Benjamín Netanyahu, entre otros), actitudes y prácticas a las que están arrastrando a amplios sectores de la población.
Pero si no les importa visibilizar los cambios de manera descarnada, con descaro, arrogancia, soberbia, es porque sienten que pueden hacerlo, porque no tienen miedo a la reacción social del ser humano libre, porque creen poseer su control hasta el punto de haberlo convertido en el sujeto transmisor de los valores del autoritarismo, dictadura, violencia, machismo, negacionismo, supremacismo, racismo, xenofobia, fascismo.
El auge mundial de la extrema derecha, de sus partidos, de sus prácticas, es innegable y está sucediendo ante nuestros ojos. Están utilizando la democracia parlamentaria, sobre la que tienen capacidad de intervenir modulando el voto de la población gracias a sus herramientas tecnológicas y, a partir del momento en que acceden al poder político, olvidarse de cualquier compromiso social y desmantelar todo proceso que huela a control o rendimiento de cuentas, a democracia directa y justicia social, dando paso a la instauración de regímenes autoritarios y dictatoriales.
Hace unos días, a simple modo de anécdota, pero pudiendo representar todo un símbolo de lo que está sucediendo, tuve la oportunidad de vivir la siguiente experiencia:
Están utilizando la democracia parlamentaria, sobre la que tienen capacidad de intervenir modulando el voto de la población gracias a sus herramientas tecnológicas
Un chico y una chica jóvenes, con sensibilidad expresa hacia el cuidado de los animales, estaban alimentando una colonia de gatos en una plaza emblemática de la ciudad —el escritor Muñoz Molina ubica en un palacete de la misma la trama principal de su novela Beatus Ille—. Me interesé por su tarea, les pregunté y me respondieron que era un trabajo de voluntariado, conocido y respaldado por el Ayuntamiento pero que eran ellos quienes tenían que pagar todo lo relacionado con la comida, materiales, limpieza, etc. Y concluyeron, sin vehemencia, pero con indignación manifiesta, diciendo que como el dinero público se dedicaba para pagar ayudas a los negros y moros que vienen a la ciudad, no quedaba nada para alimentar con pienso a los gatos.
El horror que produce este argumento nos conduce a preguntarnos ¿qué claves regulan este tipo de ideas y pensamiento?, ¿cómo se ha conseguido este nivel de deshumanización? Sin duda, lo están logrando a través de los procesos tóxicos educativos que actualmente controlan los magnates de las tecnologías y la inteligencia artificial para inundar de mentiras, con cuentas fantasmas, de odio e ideologías totalitarias las redes sociales y plataformas digitales y desde ahí coaptar y adoctrinar a la población menos formada, más vulnerable, con preferencia por la juventud.
Es un nuevo mundo que inicia el camino de una sociedad posdemocrática en la que imperan las reglas del absolutismo, el autoritarismo, la autocracia y la plutocracia; en el que la política de subir los aranceles al comercio mundial practicada por Donald Trump se usa como chantaje y extorsión mafiosa con aquellos países que considera más débiles y satélites en su ámbito geopolítico; en el que se impone la ley de la fuerza y las armas frente a los derechos humanos y sociales, frente a la libertad individual y colectiva de las personas y de los pueblos. Un nuevo mundo en el que la paz es una utopía.
En cualquier caso, no basta con quejarse, los cambios están sucediendo y estamos inermes e inertes ante ellos. Nos afectan como sociedad y alteran nuestro día a día, nuestra sensibilidad y humanidad como seres éticos.
Estamos hablando de hechos como el exterminio genocida del pueblo palestino a manos del ejército israelí retrasmitido en directo con absoluta impunidad. La provocación al mundo de un proceso de reconstrucción de la franja de Gaza como un nuevo paraíso turístico, un resort —propuesto por Donald Trump y Benjamín Netanyahu— en el que no cabe el pueblo palestino y que servirá para enriquecer a los grandes magnates del mundo.
Hablamos de las mentiras convertidas en verdades absolutas que nos domestican y reprograman: la inmigración no solo viene a quitarnos el trabajo y masificar los servicios públicos sino que está transformando las raíces ideológicas de Europa.
Asistimos en directo a asesinatos a sangre fría de personas en Estados Unidos —Renee Good o Alex Pretti entre otros— que se manifiestan contra las deportaciones de personas inmigrantes, incluidos niños, por una policía federal (ICE) fascista en sus métodos y símbolos.
Contemplamos asesinatos de decenas de personas en supuestas narcolanchas venezolanas, sin pruebas, ni juicios, ejecutados de forma impune ante los ojos atónitos el mundo, por un todopoderoso ejército de Estados Unidos.
Se lleva a cabo el secuestro del presidente de un país soberano, anunciado como éxito militar, no con el propósito de acabar con un régimen autoritario, sino para usurpar el poder y con ello la economía, sus finanzas, el petróleo… en aplicación de la llamada doctrina Monroe dictada hace dos siglos, aplicando una nueva y actualizada versión del neocolonialismo.
Se orquesta una campaña mediática de provocación para la anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos bajo el mantra de garantizar nuestra seguridad.
La resistencia individual y colectiva se convierte en la primera necesidad, en la primera respuesta que debemos emprender
Resulta indignante la sumisión de los representantes de la Unión Europea y la OTAN ante la bravuconería de Trump capitulando, en nombre de la población europea, al chantaje y la rendición más absoluta, ofreciendo una milmillonaria inversión en gasto militar y compra de armas para seguir engrosando las arcas de la industria militar americana, a costa de recortes sociales en pensiones, sanidad, educación, dependencia, ayudas sociales.
Las guerras siguen estando al servicio de la geopolítica más abyecta, eternizando el sufrimiento de los pueblos: la guerra de Ucrania, Siria, Líbano, Mali, Sudán, Somalia, Congo, Irán…
Se amenaza a Cuba, México, Colombia… siempre con objetivos económicos en el horizonte de la toma de decisiones.
Acaba de expirar el tratado New START de control de armas, especialmente las nucleares y no existe voluntad expresa de su renovación.
Etc., etc.
En este espectral panorama de impunidad, odio y ley del más fuerte, la extrema derecha se expande por todo el mundo occidental blanqueando dicho discurso.
Las preguntas que nos formulamos cada vez con mayor ahínco van en la dirección de ¿qué podemos hacer ante estos cambios involutivos que ya interpretamos casi como irreversibles? ¿cómo afrontar lo que sucede actualmente en este mundo convulso en manos de personajes estrafalarios y grotescos, ante potencias neoimperialistas y neocolonialistas? ¿de qué herramientas disponemos para desarrollar la resistencia necesaria? ¿qué propuestas alternativas formulamos?
Una educación que deconstruya todos estos procesos de adoctrinamiento se convierte en una necesidad imperiosa.
II. Obra teatral: Francisco Ferrer. ¡Viva la escuela Moderna!
Ojeando el panorama teatral de la temporada 2025- 2026, viendo los estrenos que se iban a producir, concretamente en Madrid y específicamente en el teatro de La Abadía, conmemorando su treinta aniversario, resultó muy grato encontrarme con una obra titulada Francisco Ferrer. ¡Viva la escuela moderna! con texto de Jean-Claude Idée, interpretada por Ernesto Arias, Lidia Otón, Jesús Barranco, David Luque, y dirigida por el insigne José Luis Gómez. Este espectáculo se estrenó el 13 de noviembre permaneciendo en cartel hasta el 7 de diciembre de 2025. Tuve el enorme placer de asistir a la representación el día 20 de noviembre (fecha del aniversario de la muerte de Buenaventura Durruti, del dictador Francisco Franco y del falangista José Antonio Primo de Rivera), justo el día, permitidme la frivolidad, sin que quiera establecer ningún tipo de extrapolación entre estos acontecimientos, que se conoció la sentencia condenatoria del fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz.
La obra de teatro está centrada, por un lado, en la farsa de un proceso judicial militar, sumarísimo y arbitrario de Francisco Ferrer i Guàrdia; un juicio controlado desde el poder para dar ejemplo y responsabilizarlo por participar e inspirar los acontecimientos de la Semana Trágica de Barcelona de 1909; y por otro, en el juicio contra su legado pedagógico radicalmente opuesto a la educación religiosa de su época. Fruto de ello, fue ejecutado, fusilado, como un claro ejemplo de crimen de Estado, el 13 de octubre de 1909.
La creación de decenas de escuelas racionalistas en toda Europa, especialmente en Francia y España (la primera en Barcelona en 1901), en las que la educación laica, la educación racional en contra de la superstición, en contra de planteamientos anticientíficos, era algo que el poder, el Estado, la Iglesia y la sociedad de su tiempo no podían permitir.

El interés y movilización que se suscitó a nivel internacional pidiendo la liberación y no ejecución de Ferrer i Guàrdia fue masiva mientras que en nuestro país pasó prácticamente desapercibida. No en vano, a modo de ejemplo, en las puertas de la Universidad Libre de Bruselas se erige desde 1911 una estatua en su honor.
Ferrer i Guàrdia, lo mismo que otros grandes pensadores y activistas del movimiento libertario (hombres y mujeres), es el gran olvidado de la pedagogía en nuestro país, no formando parte de los programas de estudio actuales de las facultades universitarias de Ciencias de la Educación, Pedagogía, Didáctica, Magisterio…, al permanecer recluido en el cajón de la desmemoria por su condición de anarquista, librepensador y activista social y político.
Ha sido fundamentalmente el movimiento libertario el que ha recuperado a este autor a lo largo del tiempo (escuelas racionalistas, ateneos, CENU…), y más recientemente a través de los movimientos de renovación pedagógica, de las jornadas y experiencias educativas de aprendizaje libertario que se han ido organizando durante años.
Rescatar a esta figura del olvido, incidir en su persona, su activismo, su labor pedagógica es fundamental y necesario en estos tiempos de barbecho cultural, y lo es mucho más si esa recuperación se efectúa desde ámbitos más amplios que el propio mundo que se define como expresamente libertario.
Por ello, corresponde valorar positivamente que se represente una obra teatral dedicada a Ferrer i Guàrdia y que este rescate del olvido venga de manos del actor, académico y director teatral José Luis Gómez, uno de los grandes padres y maestros del teatro contemporáneo español, fundador del proyecto Teatro La Abadía: «esta propuesta teatral habla de libertad, educación y la capacidad transformadora de la escuela». Si tuviera que condesar la tesis esencial que este montaje teatral propone y defiende sería que sin educación no hay futuro, sin educación estamos perdidos.
Por su parte, el dramaturgo Jean-Claude Idée lo expresaba así: … en la educación estaba el secreto para que naciera una “nueva humanidad más afectuosa, alegre y justa, en la que los hombres y las mujeres, no solo consiguieran su libertad, sino que pudieran mantenerla”. Suscribo dicha tesis.
III. Modelo didáctico de la Escuela Moderna
Cuando esta revista ve la luz (finalizando la primavera de 2026), estamos en las postrimerías del curso escolar en todos los niveles educativos, momento en que el alumnado está sometido a los procesos de exámenes, calificaciones y evaluación final. El fin de curso representa el éxito o el fracaso escolar, el refuerzo de la autoestima o la frustración en función de los resultados académicos, la consecución de una titulación, las pruebas de acceso a la universidad…
En este contexto de viraje en la geopolítica mundial, con un rumbo a lo desconocido, la expansión de la internacional reaccionaria y el final del curso para millones de estudiantes, tiene especial sentido hablar y recuperar al anarquista Ferrer i Guàrdia, un librepensador, activista social y pedagogo innovador frente a los métodos tradicionales, creador de la Escuela Moderna y su modelo educativo.
Ferrer i Guàrdia es uno de los grandes «padres» de la pedagogía, especialmente, la libertaria y un auténtico referente para el movimiento anarquista de todos los tiempos, por su compromiso, su trayectoria, su innovación a la hora de entender la educación y el papel que debe desempeñar en la transformación social.
Jaume Martínez Bonafé, profesor de la Universidad de Valencia, escribía en 2009 con motivo del centenario del asesinato de Ferrer y Guardia:
hay que cambiar el mundo y también hay que cambiar los corazones y las mentes de las personas y para ello es preciso una educación nueva y el modelo es la Escuela Moderna de Ferrer y Guardia.
Ferrer i Guàrdia, lo mismo que otros grandes pensadores y activistas del movimiento libertario (hombres y mujeres), es el gran olvidado de la pedagogía en nuestro país
Frente a los parámetros tradicionales del sistema educativo y la educación estatal (pública-concertada), a la ideología tecnocrática y de profesionalización, siempre al servicio de los intereses del sistema político y económico (calificación, etiquetación, selección, segregación, competición, negocio…), los elementos básicos de la pedagogía libertaria y su modelo didáctico preconfiguran una escuela abierta a la cultura, para el encuentro colectivo, para la cooperación en el seno de una comunidad educativa compuesta por las familias, el profesorado y un alumnado capaz de disfrutar de la educación y la cultura, de sentir el placer de aprender, capaz de tener pensamiento propio, crítico y libre.

Las características básicas que definen la Escuela Moderna, fueron realmente alternativas desde el punto de vista ideológico y pedagógico:
- Una escuela racionalista centrada en la razón como herramienta de trabajo y no en la superstición y la fe; que confía en la ciencia y no en la creencia.
- Una escuela laica, mixta, abierta a la coeducación de clases sociales, interclasista sin la dictadura de los libros de texto uniformadores, que llena las aulas de vida, de los intereses del alumnado y del espíritu investigador, sin exámenes ni calificaciones, ni premios ni castigos.
- Una escuela para aprender en grupo, cooperando, creciendo juntos en el respeto a la diversidad y pluralidad.
- Una escuela que lucha por el desarrollo integral de cada alumno y alumna, en búsqueda del desarrollo de su propia identidad, sin selección ni segregación, ni clasificación, sino buscando lo mejor de cada uno.
- Una educación en la que prima la experimentación, el descubrimiento y la investigación del alumnado frente al aprendizaje memorístico…
IV Epílogo
Son tiempos de barbarie, de carencias educativas e incultura, con antivalores imperantes entre el pensamiento y las ideas, especialmente en amplios sectores de nuestra juventud (atrapadas en las redes del tecno-poder), tiempos de violencia, de desencuentro, de fascismo y oscurantismo.
En los tiempos que el único elemento a valorar es el poder, el dinero, la fuerza, la dominación, resulta absolutamente necesario recuperar figuras como la de Ferrer i Guàrdia que han representado tanto para el activismo político y para una cultura y educación que nos hace libres y personas solidarias.
Hoy, ante modelos educativos y una pedagogía autoritaria, con metodologías y didácticas trasnochadas, memorísticas, acríticas ante la dominación y la manipulación, carentes de rigor científico, en las que el protagonismo no lo tiene el alumnado y sus necesidades sino los planes de estudios ministeriales y burocratizados, donde lo relevante no es la formación integral del alumnado sino la reproducción de los códigos con los que seguir sosteniendo este tipo de sociedad decrépita, es necesario recurrir a una educación que permita el pensamiento crítico, antiautoritario, subversivo, emancipador como medio para la transformación social. Una escuela moderna, como diseñó y plasmó Ferrer i Guàrdia, alejada de la sumisión y la ignorancia, que busca la verdad y el conocimiento desde la ciencia, el conocimiento como camino hacia la libertad, sin dogmas religiosos o patrióticos, sin delegar nuestro poder en dios, ni en la autoridad.
La vigencia del legado de Ferrer i Guàrdia, junto a quienes, desde la creación, la cultura, la educación, el arte, el teatro… emergen las aristas de un mundo más libre y solidario, contribuye a la construcción de una resistencia hoy muy necesaria.
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