La Vorágine

Entrevista a cargo de Paco Marcellán y Laura Vicente

Publicada en Redes Libertarias núm. 5 (primavera 2026)

Redacción de Redes Libertarias

Los espacios de socialización del conocimiento e intercambio de prácticas alternativas han conocido una importante variación en los últimos años. Históricamente, los ateneos libertarios y las sedes sindicales contribuían al encuentro de los afines de cara a un aprendizaje colectivo frente a las limitaciones de las formas de transmisión del conocimiento que se iniciaban en el sistema educativo y que difícilmente tenían una continuidad. Las formas organizativas durante la Transición fueron anuladas de manera sistemática mediante la institucionalización de las relaciones sociales y la delegación en representantes elegid@s cada cuatro años con la consiguiente pérdida de empoderamiento colectivo. Partidos, sindicatos y asociaciones de vecinos han ido perdiendo la capacidad de atracción de las gentes que querían involucrarse en la mejora de sus vidas desde una perspectiva que fuera más allá del individualismo dominante. En contrapartida, espacios como los centros sociales ocupados, las librerías que centran su acción en algo más que la comercialización de la lectura están representando una alternativa real para el encuentro, intercambio de ideas y prácticas más allá de los estándares que el sistema impone a través de medios y redes sociales, entre otros.

En esa dirección, hemos solicitado a las compañeras de La Vorágine, un espacio de crítica social y cultural en Santander, que respondan a unas preguntas que formulamos con la finalidad de que entre tod@s aprendamos de su creativa experiencia y nos sirvan de referente como otras similares en diversos territorios de nuestro país.

¿Cómo y cuándo surge La Vorágine? ¿Por qué elegisteis este nombre?

El proceso de La Vorágine nace en público el 24 de abril de 2013 con la idea de generar una especie de semillero de cultura crítica y un espacio de rozamiento donde se perdiera el miedo a la «otra» y se pudieran construir alternativas en común a un sistema que entonces, y más ahora, se nos hace violento y brutal.

El nombre surgió de nuestros lazos con Colombia. Le pusimos el nombre de la novela de José Eustasio Rivera porque nos parece que su descripción de la acumulación por desposesión en la época de la «fiebre del caucho» sigue vigente y porque, entonces, en 2013, las calles eran una vorágine de reclamaciones y luchas.

Celebración en La Vorágine, el 11 de septiembre, del Día de las Librerías.

¿Cómo se estructura el colectivo que dinamiza La Vorágine?

El colectivo parte de una asamblea que ahora está compuesta por cinco personas que decidimos todo por consenso y de forma asamblearia. Nunca hemos tenido que votar (y eso ¡es una gran noticia!). Entendemos nuestras diferencias pero compartimos las lógicas de una lucha y una resistencia que nos parece vital. Luego tenemos un segundo anillo de unas diez voluntarias, que nos ayudan a que el proceso sea vital y se alimente de miradas muy diferentes. Y, finalmente, están las aliadas, que hacen que el proyecto reduzca al máximo la dependencia comercial de la librería asociativa que gestionamos. Todas y todos participan en un par de asambleas abiertas que hacemos al año donde vamos definiendo la ruta grande de esta casa común.

¿Cuáles son vuestras actividades más allá de vuestra dimensión como librería?

Solemos decir —medio en broma, pero muy en serio— que la librería asociativa es una «tapadera». Es cierto que consume mucho trabajo, pero es solo una parte del proceso. Nos importa mucho la programación de cultura crítica que sostenemos (con unos 115 encuentros al año), alimentamos —en silencio— diversos procesos políticos en el territorio, y participamos de redes políticas tanto en Cantabria, como en el Estado y en algunos países de Abya Yala con los que tenemos una historia de lucha en común. Además, tenemos una pequeña editorial y tratamos de agitar espacios más convencionales, como la feria del libro de Santander y Cantabria, que coordinamos desde hace cuatro años.

¿Cómo valoráis las presentaciones de libros y los ciclos documentales? Estáis satisfech@s con la respuesta de los asistentes? ¿Se crean lazos de complicidad con ell@s?

Creemos que la programación cultural y política es el corazón de ese espacio de rozamiento. Mucha gente se ha conocido y reconocido en ellos, permiten sembrar ideas y propuestas que agrietan el sistema desde una especie de tranquilidad provocada, y hacen que ocurran cosas imprevistas, que son las que más nos gustan. Por otro lado, para nosotras muchas de las acciones programadas son alimento político y humano, especialmente las que enmarcamos dentro del Instituto Crítico de Desaprendizaje, nuestra pequeña antiescuela donde habitar la incertidumbre.

¿Cuál es vuestra vinculación con los movimientos sociales de Santander? ¿Programáis actividades y acciones reivindicativas con ellos?

La vinculación es muy intensa. Por desgracia, como en todo el Estado, no es el mejor momento para los movimientos sociales, pero participamos en todas aquellas resistencias que tienen que ver con nuestras lógicas (anticapitalistas, antipatriarcales, antifascistas, anticolonialistas o anticapacitistas, por nombrar algunas). Hay veces que adoptamos un papel más activo y otras que aportamos el espacio para asambleas, contacto con vecinas y vecinos o ruedas de prensa, pero esa vinculación es parte del sentido fundamental de La Vorágine.

¿Podríais explicarnos los ejes que articulan vuestra labor editorial? Nos pareció muy arriesgada y valiente la edición del libro Diccionario Anarquista de Emergencia. ¿Cómo contactasteis con los autores?

La editorial nació casi sin querer. Le propusimos a Antonio Orihuela editar un pequeño ensayo suyo que estaba descatalogado y a partir de ahí aparecieron otros textos muy vinculados con nuestro proceso. Ahora tenemos varias colecciones centradas en el ensayo político de agitación, la memoria colectiva, la mirada decolonial o el trabajo que realizamos hace años sobre la desaparición forzada. El Diccionario Anarquista de Emergencia nos parecía que reunía la fuerza política y poética que nos provoca y el contacto viene de esa relación estrecha con Colombia. Juan Manuel Roca ha sido un referente para nosotras hace años y hay un fuerte hermanamiento con él y con Iván Darío Álvarez, dos creadores anarquistas imprescindibles para entender las luchas desde la cultura en Colombia.

¿Cómo valoráis vuestro papel de dinamización socio-cultural en el seno de Cantabria? ¿Tenéis vinculación con apuestas y realidades similares a la vuestra, caso de existir, en Torrelavega, Reinosa, Castro Urdiales, Laredo …?

Tenemos vinculación con casi todos los procesos que hay en el territorio. Con unos es más intensa y con otros más ocasional, pero creemos que en todos los procesos de cultura crítica en Cantabria colaboramos cuando es necesario y nos seguimos y apoyamos de cerca. Es cierto que no somos muchas y que la supervivencia es difícil, pero los que hay son importantísimos en el tejido sociocultural de la región.

En agosto de 2025 realizamos en la librería una presentación de Redes Libertarias. ¿Cuál es vuestra valoración de nuestra revista como instrumento de socialización y divulgación del conocimiento y las prácticas libertarias?

La presentación nos encantó y creemos que revistas como Redes Libertarias son clave a la hora de tratar de entender entre todas el mundo que habitamos pero, ante todo, cómo podemos habitarlo de otras muchas formas. Además, viendo el contenido de la publicación se puede notar que hay un espíritu generoso que busca el «enredo», el ir generando complicidades.

¿Cómo valoráis los formatos web y papel para revistas de pensamiento crítico?

Nosotras seguimos creyendo en la materialidad del papel y apostamos por ella. No sólo en los libros. Creemos que para el trabajo en común, los debates, las formaciones, el papel tiene mucha potencia, pero sí es cierto que el formato digital nos permite generar vínculos con personas y colectivos que están muy distantes. Desde nuestra óptica, ambos formatos son complementarios y no habría que renunciar a ninguno.


Descubre más desde Redes Libertarias

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *