La improbable entrevista a Buenaventura Durruti

Manel Aisa Pàmpols

Ahora, que se cumple el 90 aniversario de la Revolución española, y en el 105 aniversario del nacimiento de Diego Camacho Escamez/Abel Paz, recordamos a Durruti y a Ascaso.

Este año se celebra el 90 Aniversario de la Revolución española; aquella donde estabais todos vosotros, de una u otra manera, con Buenaventura Durruti, García Oliver y tantos otros.

Buenaventura se fue al frente con un buen puñado de anarquistas, una vez liberada Barcelona de los fascistas, quienes dejaron un reguero de sangre obrera, como la de Francisco Ascaso frente al cuartel de Atarazanas.

Estos días conmemoramos el 90 aniversario de aquella gesta, la revolución, aunque considero que por el camino se saltaron un buen puñado de reflexiones y enseñanzas, o al menos ha faltado tiempo para escuchar, aprender y, si es preciso, argumentar.

Pero, por el momento, lo más destacado de todo ello, a mi modo de ver, fue el homenaje a la Columna Durruti, allí, en el pueblo de Bujaraloz, en Aragón, donde se juntaron compañeros de distintos lugares de España y Francia y recordaron lo que fue el emblema de una gran historia, que todavía da muestras de esconder siempre alguna cosa.

El gusanillo por Bujaraloz lo tuve hace ya muchos años. Recuerdo que, en 1977, en el verano de aquella primavera libertaria, me acerqué hasta Bujaraloz para respirar su ambiente y transmitirlo a otros, si era posible.

Pero, centrándonos en Diego Camacho y su Durruti, tengo que decirte algo Diego, aunque te enfades, aunque estoy seguro de que lo sabías: Durruti nunca fue entrevistado por el periodista belga canadiense, van Paassen, ya que este enviado especial del periódico Toronto Star en París, en realidad se inventaba muchas historias, porque por aquella época, van Paassen andaba con su compañera por el Caribe, navegando por aquellas aguas tranquilas del Ecuador caribeño.

De todos modos, mis respetos a ese buen periodista que fue el primero en ser expulsado de la Alemania nazi, creo que en 1935, por lo que el Toronto Star lo envió a París y, así, seguir enviando crónicas suyas de aquella Europa convulsa, en la que campaba el nazismo, el fascismo y la ultraderecha, mientras se avecinaba la II Guerra Mundial y su antesala: el levantamiento militar en España.

Como sabes bien, el Toronto Star publicó el 18 de agosto de 1936 una entrevista de Pierre van Paassen a Buenaventura Durruti, al parecer en el sindicato del metal de Barcelona, un día en el que Durruti se acercó hasta Barcelona para pedir armas para el frente.

De esa entrevista, entresacamos aquella maravillosa frase dicha por Buenaventura Durruti: “Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”.

Un periodista e investigador canadiense ya en 1963 se dio cuenta de que en realidad Pierre van Paassen nunca estuvo en España y que escribió una serie de artículos inventando personajes, todos ellos con historias de leyendas, incluso la de un canadiense que habría participado en las Brigadas Internacionales en España, artículos completamente ficticios. A raíz de esa investigación se llega a la conclusión que Pierre van Paassen nunca se entrevistó con Durruti ni tan siquiera por teléfono.

Al parecer el director de Toronto Star ya tenía la mosca detrás de la oreja, por lo que mandó a París a uno de sus periodistas para compartir el trabajo con van Paassen: Atkinson. Este, una vez en París, se da cuenta de que van Paassen ya lleva unos cuantos meses fuera de Francia, y que al parecer se encuentra viviendo y disfrutando en el Caribe con su compañera.

Conclusión, todo lo que contaba el cronista van Paassen de aquella revolución o de la Guerra Civil, era una invención, era literatura.

Por eso, Durruti nunca pudo decir a van Paassen aquello de que “llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”.

Pero quiero creer, que tú, Diego Camacho sí llegaste a saber que la entrevista era una ficción, tras recibir de Miguel García Vivancos el recorte de prensa del diario Toronto Star de aquel 18 de agosto de 1936.

Después, junto a García Vivancos o sin él, valoraste aquella entrevista y decidiste que valía la pena seguir adelante con ella, ya que era toda una declaración de amor a la revolución que se estaba librando en aquel año.

En definitiva, pienso que Abel Paz/Diego Camacho, o incluso el propio Miguel García Vivancos en Canadá, se dieron cuenta de que la entrevista nunca se había producido, pero, sin duda, aquella frase levantaba pasiones y, sobre todo, servía para argumentar y generar nuevas ilusiones a nuevas generaciones necesitadas de oír aquella frase de “llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”. Tú, Diego Camacho, no dudaste, mientras tratabas de llevar a puerto tu apasionante libro sobre la vida de Buenaventura Durruti y de Francisco Ascaso, ya que considerabas que ambas vidas corrían parejas, y que valía la pena defender esa verdad a medias, pues tanto Durruti como el propio Ascaso hacía ya muchos años que llevaban un mundo nuevo que estaba naciendo en cada instante.

Y así quedó constancia de que las ilusiones en ningún momento son abatibles y que continúan vigentes.

Gracias Diego Camacho, porque sin ti y los compañeros que te ayudaron a redactar Durruti: el proletariado en armas (Bruguera, 1978) sin esa obra, hoy, noventa años después, no podríamos conocer todo lo que sabemos sobre Buenaventura Durruti y Francisco Ascaso.

Gracias, Diego.

Porrera, 12 de agosto de 2026


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