«Freedom», 140 años dando voz al anarquismo

Freedom / Redes Libertarias

Freedom Press dio sus primeros pasos en los efervescentes días de finales del siglo XIX, cuando los gobiernos temblaban ante la sola idea de las bombas anarquistas. En el continente, los reyes caían bajo el fuego de los anarquistas, y las industrias se paralizaban por las huelgas y los disturbios. Los espías merodeaban por bares clandestinos donde se debatían apasionadamente ideologías liberadoras.

Inglaterra era, al principio, diferente. Más tranquila. Fue el lugar al que huyeron revolucionarios como Louise Michel tras el fin de la Comuna de París. Pero con los inmigrantes comunistas llegaron ideas audaces y, finalmente, los periódicos. Freedom no puede atribuirse el mérito de ser el primero, ni siquiera en inglés. Ese honor le corresponde a la efímera obra de Henry Seymour, The Anarchist.

En ese mismo entorno surgió Charlotte Wilson, quien reclutó a los primeros miembros de lo que se convertiría en el Grupo de la Libertad (The Freedom Group). Revolucionarios irascibles que preferían trabajar desde la trastienda de una vivienda miserable antes que llegar a un acuerdo, incluso con figuras como William Morris o Eleanor Marx.

Freedom fue desde sus inicios un punto central de pensamiento y organización en el naciente movimiento anarquista británico, que creció de forma intermitente a lo largo del cambio de siglo, contribuyendo a la Gran Revuelta del sindicalismo en el período previo a la Primera Guerra Mundial.

El debilitado movimiento periodístico británico posterior a la Primera Guerra Mundial no pudo apoyar a los entonces editores Tom Keell y Lilian Wolfe para que el periódico siguiera adelante, y este quedó prácticamente inactivo de finales de los años 20 y a principios de los 30, momento en que jóvenes como Vernon (Vero) Richards, Marie Louise Berneri, Albert Meltzer y Philip Sansom saltaron a la palestra. Empezaron con Spain and The World, donde la presencia de Keell y de Wolfe proporcionó un hilo conductor en el apoyo a la CNT en su lucha contra el general Franco, lanzando más tarde Revolt! y War Commentary, durante la Segunda Guerra Mundial. Fueron figuras como Vero, Sansom y Rita Milton quienes se instalaron por primera vez en Angel Alley, Whitechapel, donde se hicieron cargo de una antigua imprenta durante la guerra, que desde entonces ha sido sinónimo de anarquismo londinense.

Más tarde, y a pesar del anuncio en 2014 sobre el traslado de Freedom al formato en línea, hemos ido publicando un número cada año. De ahí nuestro volumen actual.

Hemos tenido editores encarcelados (las redadas de 1916, o por el infame juicio de 1945 por el caso de los War Commentary), nuestras instalaciones han sido atacadas (bombardeadas por los nazis, saqueadas por la policía, atacadas por los fascistas) y, ocasionalmente, hemos peleado entre nosotros, pero el colectivo sigue en pie e incluso logra producir regularmente revistas, artículos periodísticos y, por supuesto, elaborar y vender libros.

En el número 86:2 de Freedom —cuyos artículos se publicarán en línea durante los próximos meses— la mayoría de los autores abordan en qué se ha centrado Freedom tras la II Guerra Mundial. Sophie Scott Brown reflexiona sobre la ambición, Ole Birk Laursen sobre el internacionalismo, Erik Laursen sobre la inclusión, Ruth Kinna sobre la flexibilidad y Rob Ray sobre la resiliencia.

En otras secciones de la revista, Daniel Adediran ofrece una nota optimista sobre la acción directa en Gran Bretaña; Uri Gordon conversa con el vocalista Barney Greenway sobre su vida, su época y su experiencia con las leyendas del anarcopunk Napalm Death; y Danny Evans elogia el espíritu de la España revolucionaria de 1936.

Por otro lado, para conmemorar el 140 aniversario del primer número de Freedom, ya están disponibles en línea las versiones escaneadas en formato PDF de todos los números publicados entre octubre de 1886 y noviembre-diciembre de 1927.

Cofundada por Peter Kropotkin y Charlotte Wilson, Freedom fue el principal —y a menudo el único— periódico anarquista de Gran Bretaña. Solía ser mensual, pero tenía periodos de interrupción y ediciones conjuntas; en total ha publicado 448 números.

Además de este archivo, los próximos dos números de Black Flag Anarchist Review publicará una selección artículos de Freedom: el primero (Volumen 6, No. 3) abarcará de 1886 a 1907, y el segundo (Volumen 7, No. 1) de 1908 a 1927.

Entre los colaboradores de Freedom se encontraban la mayoría de los anarquistas más destacados de la época: Peter Kropotkin, Charlotte Wilson, Emma Goldman, Alexander Berkman, Rudolf Rocker, Errico Malatesta, Voltarine de Cleyre, Max Nettlau, John Turner, Louisa Sarah Bevington, Warlaam Tcherkesoff y George Barrett, entre otros.

Por ello, constituye una valiosa fuente de escritos de activistas y pensadores anarquistas sobre los problemas y movimientos a los que se enfrentaron. En consecuencia, Freedom no solo es interesante para los historiadores, sino que también resulta útil para los activistas actuales que se enfrentan a problemas similares y, que, de esta manera, pueden recurrir a lo que se pensó e hizo el anarquismo con anterioridad.


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