Los Ateneos Libertarios de Madrid hasta 1939: Conversación con Javier Antón (enero-junio 2026)

Laura Vicente

Francisco Javier Antón Burgos es Dr. en Geografía y Dr. en Historia Contemporánea. Profesor en la Universidad Complutense de Madrid.

Su línea de investigación está centrada en el mundo del anarquismo español, en especial en la participación del anarquismo organizado en la Guerra Civil, el exilio confederal-libertario, los Ateneos Libertarios de Madrid y la memoria histórica asociada. En este momento estoy trabajando sobre los Ateneos Libertarios históricos en La Rioja, en Castilla y la participación anarquista en el frente del Norte durante la Guerra Civil. Por si te vale para otras cuestiones.

Es autor de distintas publicaciones:

Interpretación geográfica del frente de la Ciudad Universitaria en la Guerra Civil, en Frontera y fortificación, Madrid, Actas, 2017, pp. 444‑482.

Los Ateneos Libertarios en Madrid: 1936-1939, en Asedio. Historia de Madrid en la guerra civil (1936-1939), Madrid, Ediciones Complutense, 2018, pp. 509‑543.

Les Athenées Libertaries à Madrid pendant la Guerre Civile: un outil pour la Révolution, L’Idée Libre nº 336, Dossier L’Espagne, Rouge et Noir, pp. 35‑48.

Los Ateneos Libertarios de Madrid. Desde sus orígenes hasta 1939. Un instrumento para la revolución. Madrid, Estudios Sociales Avanzados, 2024.

Javier, ¿puedes explicarnos qué concepción de la historia está presente en tus trabajos y cuáles son tus principales referencias historiográficas? ¿Te consideras dentro de alguna corriente historiográfica o combinas aspectos de varias de ellas para construir la tuya propia?

A la primera pregunta diré que en este caso la concibo como una forma de señalar y destacar las aportaciones del anarquismo español en distintos momentos de la historia reciente de España, en particular en todo lo que tiene que ver con su faceta creativa en pos de un objetivo finalista, la sociedad libertaria, tanto en el campo de sus propuestas ideológicas como en el de los diferentes conflictos sociales y revolucionarios en los que ha participado. Un objetivo vertebral propio radica, precisamente, en un planteamiento crítico profundo sobre tópicos acuñados y ya desfasados en las tendencias historiográficas ad hoc.

En relación con la segunda, opino que no existe un único compendio holístico o paradigma que resuelva las múltiples facetas que hay que afrontar en la investigación histórica. Entiendo que todo reside en una adecuada combinación de planteamientos asociados con la Historia Social, incluida la Historia oral, los análisis sincrónicos y diacrónicos comparados sobre secuencias o hechos ocurridos en la dinámica de los procesos históricos y la sociabilidad; a lo que habría que añadir técnicas operativas poco practicadas hasta ahora como el manejo y creación de cartografía temática como recurso explicativo, además del manejo de ciertas técnicas informáticas para el manejo de corpus documentales amplios, procedimientos que abren nuevos alcances analíticos.

¿Cuáles son los motivos por los que te has interesado en tus líneas de investigación por el ámbito anarquista?

Desde muy joven me identifico con los planteamientos teoréticos y prácticos del anarquismo, a lo que se une mi militancia en organizaciones confederales y libertarias españolas hasta el presente, en las que he tenido ocasión de conocer y tratar a conocidos referentes del anarquismo español y de otros contextos internacionales. Otro motivo, ya casi recurrente, es la lucha por romper el velo de silencio que se ha impuesto a dicha obra durante mucho tiempo por parte de los poderes constituidos, que ahora cumple superar con aportaciones bien documentadas para favorecer su mejor difusión pública.

Supongo que sabes que desde la Historia hegemónica (la institucional) se habla de historiadores militantes a quienes clarifican cuáles son sus ideas como si esos historiadores o historiadoras no las tuvieran. ¿Qué opinas sobre esa denominación? ¿Es posible una posición neutral o hemos de asumir que quienes hacemos historia tenemos ideas y que eso influye en nuestra investigación?

Ninguna mente pensante se puede considerar neutral, cada ser humano está influido por su espectro ideológico, opiniones particulares y circunstancias personales. Se puede ser historiador aspirando a la neutralidad desde el rigor crítico, el problema es que hay orientaciones o tendencias que se postran ante postulados arquetípicos que les vienen impuestos desde una determinada obediencia intelectual. ¿Ejemplo?: el corifeo estalinista. Pero existen otras obediencias ideológicas más, tanto en el campo de la derecha como de la izquierda acomodaticia con el poder, rasgo muy actual, por cierto.

Entrando ya en materia, ¿cuál es el origen de los Ateneos de los años treinta en Madrid? ¿Su genealogía está vinculada de algún modo a las sociedades obreras anteriores a la CNT o a los grupos anarquistas más situados en el ámbito municipal o de barriada?

De acuerdo con la documentación disponible hoy, puede afirmarse que el crisol del anarquismo madrileño se remonta a mediados-finales del siglo XIX, pero será en el primer tercio del siglo XX cuando tome forma la creación de organismos que hoy llamaremos Ateneos Libertarios, que surgen precisamente en el magma reivindicativo de barrios obreros de los alrededores de Madrid (Carabanchel, Chamartín de la Rosa o Vallecas), tanto como de numerosos distritos del centro de la capital. Dichos Ateneos van a ser creados e impulsados por miembros de los sindicatos confederales, grupos de afinidad y en algún caso por el influjo de juventudes de inspiración anarquista, tanto en el propio ámbito urbano de Madrid como de otras localidades fuera de la capital (Alcalá de Henares, Chinchón, Fuencarral, etc.).

¿Nos puedes sintetizar las ideas claves del opúsculo de Mauro Bajatierra respecto a los Ateneos? ¿Quién era, brevemente, Mauro Bajatierra?

Más que opúsculo, se trata de una lúcida y ordenada declaración de principios. Parafraseando su enunciado conceptual sobre los mismos: “Los Ateneos Libertarios tienen a su cargo una labor precisamente contraria a los ateneos políticos de cualquier matiz”,organismosa los que perfila sin limitación de edad, sexo, raza, idioma o nacionalidad, templos de la praxis de los conceptos propios del anarquismo en el campo intelectual, junto a otros vectores culturales y de actuación basados en principios críticos y combativos en pro de una revolución práctica, a modo de “escuela de idealistas capacitados para todo carácter de luchas”, es decir, instrumentos para “la revolución práctica que quiere el pueblo”.

Mauro Bajatierra era una figura emblemática de la militancia libertaria madrileña junto con otros coetáneos de su tiempo como Melchor Rodríguez, Miguel González Inestal, Pedro Falomir o Cipriano Mera, con los que compartió múltiples experiencias de lucha. Propagandista convencido del anarquismo tanto teórico como práctico desde la CNT, los grupos de afinidad, impulsor material de la FAI y los Ateneos Libertarios, periodista, editor, comisario de guerra, fotorreportero (750 crónicas de guerra), verdadero referente como corolario ideológico del pensamiento anarquista, y también, masón de alto grado compartiendo logia con Eduardo Barriobero. Todo un personaje.

Ateneos Libertarios y organizaciones del Movimiento Libertario (sindicatos, grupos de afinidad y juventudes) tienen una estrecha relación según nos has dicho refiriéndote a los sindicatos. ¿Qué papel debían tener los Ateneos para estas organizaciones afines durante la República?

Sindicatos, grupos afines, juventudes y mujeres mantenían objetivos comunes dentro del crisol ideológico del anarquismo, compartiendo práctica y estrategia de conducta, con una fuerte urdimbre basada en las relaciones personales y orgánicas entre sus militantes. Para todas esas entidades el Ateneo Libertario se presentaba como una verdadera herramienta de transformación societaria en el contexto de la lucha social, una oportunidad material para desde ellos promover la metamorfosis revolucionaria a la que se aspiraba.

¿Cambió el papel de los Ateneos durante la Guerra Civil? ¿En qué aspectos cambió?

Rotundamente, sí. La asunción del llamado “esfuerzo de guerra” por imperativo vital abocó a los Ateneos Libertarios a renovar parte de sus postulados iniciales, manteniendo eso si sus tradicionales objetivos, en particular al tener que admitir funciones nuevas que no habían desarrollado hasta entonces, con varias labores sociales como la de abastos, cooperativas, guarderías, comedores, hospitales de sangre-consultas médicas, enseñanza libertaria reglada en las escuelas racionalistas, protección civil en términos actuales, construcción de refugios e infraestructuras defensivas o labores de vigilancia en retaguardia.

Pero lo que cambió más poderosamente su actividad fue la movilización de gran parte de sus afiliados para las Milicias Confederales, papel organizativo que junto a los sindicatos confederales y demás entidades libertarias realizaron de forma ejemplar. La posterior militarización impuesta por la República y el consiguiente vaciado de efectivos, supuso un verdadero desafío para su posterior pervivencia y funcionamiento, debiendo trabajar entonces en unas duras condiciones debido al cerco bélico y a la penuria generalizada de medios.

La ampliación de funciones es impresionante y no sé si su economía tuvo refuerzos. Háblanos de las Milicias Confederales y de su vinculación con los Ateneos.

En efecto, la multiplicación de funciones que hubieron de llevar a cabo con ocasión del esfuerzo de guerra es otro de sus rasgos operativos más destacados. Su economía fue muy precaria por lo que hubo que buscar formas diversas de financiación, desde colectas o festivales hasta aportaciones solidarias de sindicatos confederales y barriadas.

El capítulo de las Milicias Confederales supone otra de las grandes actuaciones de los Ateneos Libertarios madrileños, poniendo de relieve su gran capacidad de movilización y dinámica de gestión de fuerzas propias que iban a los frentes. Hospitales de sangre, cuarteles, abastos y obtención de material de guerra fueron otras de sus grandes áreas de actuación, previas al cuestionado e imperativo proceso de militarización de milicias.

Y por contraste con las Milicias de carácter masculino, háblanos de su labor en la puesta en marcha de guarderías, comedores y hospitales y la presencia de mujeres en estas actividades.

En las Milicias también hubo compañeras, que incluso entraron en combate, pero la opinión generalizada en la época era la de que ocupasen otro tipo de puestos en el proceso revolucionario y bélico. Tuvieron un gran protagonismo en la creación y trabajo sanitario en hospitales de sangre, también en guarderías para hijos de milicianos y niños abandonados, además de cursos de mecánica de automóviles o trabajo industrial. Otras tantas compañeras destacaron por su abnegado trabajo en la docencia en las Escuelas Racionalistas, aportando propuestas sobre mejoras pedagógicas, higiene escolar y de gestión de las clases.

Acabada la Guerra civil, los Ateneos (igual que el resto de organizaciones del Movimiento Libertario) procuraron dejar poca huella documental de sus actividades. Pese a ello, fueron objeto de atención preferente para incrementar en lo posible la represión. ¿Puedes explicarnos los instrumentos empleados por la Dictadura para recopilar el máximo de información al ocupar Madrid?

Acerca de los Ateneos Libertarios y del resto de organizaciones anarquistas de Madrid anteriores al fin de la Guerra Civil, he tenido la ocasión de estudiar en toda su profundidad la actuación de la Delegación de Estado para la Recuperación de Documentos (DERD) y del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (SDPAN), órganos especializados de la inteligencia franquista para la compilación informativa de todo lo concerniente a la actuación de sus contrarios.

La primera “visita domiciliaria” de todas las efectuadas a sedes del campo republicano en Madrid es precisamente la del Ateneo Libertario de Ventas, que se extendió a las Escuelas Racionalistas y demás Agrupaciones Anarquistas de la capital. En las actas emitidas se relaciona la documentación aprehendida en los registros y otros materiales, algunos de los cuales desaparecen en situaciones oscuras, como bibliotecas o el episodio de los mantones de Manila requisados por un presunto grupo falangista. La fuerza que ejecutaba los registros estaba formada por significados personajes del mundo cultural franquista de la época como el arqueólogo Taracena o el historiador del arte Chamoso Lamas, apoyados por otros tantos que fueron militarizados para dicha labor. Hubo cerca de una sesentena de organismos anarquistas registrados por la DERD y una treintena de Ateneos Libertarios por el SDPAN.

¿Conoces los Ateneos Libertarios actuales? Si es así, ¿qué diferencias y similitudes encuentras respecto a los de los años 30 del siglo XX? Si no los conoces ¿Crees que es una fórmula organizativa útil en el siglo XXI?

Participé en dos de los ateneos libertarios de barrio organizados en Madrid después de la legalización de la CNT en 1977. La mayor parte desaparecieron con el tiempo. Algunos otros de carácter anarquista en general surgieron más tarde, pero su actuación —por desgracia— ha sido desigual e irregular, el cambio generacional parece ser el responsable de estas transformaciones. Sigo pensando que el Ateneo Libertario es un verdadero instrumento para la revolución social, tanto en lo que se refiere al mundo de la difusión de la cultura obrera anarquista como su aportación de lucha en pos de una sociedad nueva. La actual sociedad telemática y multimedia se presenta como uno de los principales enemigos en la difusión del ideario anarquista.

Gracias en nombre de Redes Libertarias por tu disposición a este diálogo sobre los Ateneos madrileños hasta 1939.


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