Freno de emergencia – Estrategia revolucionaria en tiempos de crisis

Josep Mª Casasús Rodó

Autor: The Emergency Brake Collective

Editorial: Eberhardt Press, Portland OR, 2026

Distribución: AK Press

Número de páginas: 66

El Colectivo del Freno de Emergencia (“The Emergency Brake Collective”) ha tomado su nombre de una de las notas de los materiales preparatorios de las tesis de “Sobre el concepto de la historia” de Walter Benjamin:

“Marx dice que las revoluciones son la locomotora de la historia universal. Pero tal vez las cosas sean muy distintas. Quizá las revoluciones sean el acto por el cual la humanidad que viaja en ese tren acciona el freno de emergencia.”

Este colectivo estadounidense se ha dado a conocer a través de un opúsculo, cuya portada también es de patente inspiración benjaminiana, ya que se trata de una reinterpretación a cargo de Seth Tobocman del Angelus Novus de Paul Klee, ahora con un rostro más decididamente airado:

“Hay un cuadro de Klee llamado Angelus Novus. En él se ve a un ángel que parece a punto de alejarse de algo en lo que mantiene fija la mirada. Tiene los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas desplegadas. El Ángel de la Historia debe de tener este aspecto. Tiene el rostro vuelto hacia el pasado. Allí donde ante nosotros aparece una cadena de acontecimientos, él ve una única catástrofe que amontona sin cesar ruina sobre ruina y las arroja a sus pies. Bien quisiera detenerse, despertar a los muertos y reparar la destrucción.”

La publicación se titula Naming the Moment (“Identificando el momento” o bien “Diagnosticando nuestro tiempo”) y lleva un subtítulo muy claro: “Estrategia Revolucionaria en Tiempos de Crisis”. La historia de este texto comenzó justo después de la segunda elección de Trump en Estados Unidos, a finales de 2024. Dos activistas con una larga trayectoria se pusieron en contacto con una docena de camaradas de confianza. Así se formó el colectivo, dentro del cual hay integrantes que habían pertenecido a grupos como Love and Rage Revolutionary Anarchist Federation, Solidaridad (Chile), Three Way Fight, Upping the Anti, Perspectives on Anarchist Theory, así como participantes en campañas anticoloniales en Puerto Rico y activistas del ámbito laboral.

La primera intención fue “constituir una tendencia política, o incluso “sentar las bases para una nueva organización revolucionaria”. Sin embargo, reconocen que el documento que nos ocupa tiene unas dimensiones más modestas: “generar debates sobre el estado del mundo y sobre cómo los revolucionarios podemos intervenir en él de la mejor manera posible”. Más que alcanzar consensos y acuerdos definitivos —admiten que no todos los participantes coinciden en todo lo que allí se expone y propone—, la idea es propiciar debates colectivos. Por ello solicitan la colaboración de los lectores, invitándolos a enviar opiniones, críticas y propuestas a su correo electrónico (namingthemoment@riseup.net).

A lo largo del texto se repasan hechos de la historia más reciente —un repaso muy centrado, naturalmente, en nombres y acontecimientos políticos y sociales de Estados Unidos: MAGA, la Ilustración Oscura, Curtis Yarvin, JD Vance, Charlie Kirk, Jeffrey Epstein, Bernie Sanders, Zohran Mamdani, Black Lives Matter, Stop Cop City, Occupy, los movimientos anti-ICE, la oposición al genocidio en Gaza, No Kings… La información no es propiamente nueva, pues se trata de acontecimientos que ya conocemos, en mayor o menor medida, a través de la prensa y de las redes sociales; los análisis y observaciones, sin embargo, constituyen una aportación interesante y valiosa, teniendo en cuenta el planteamiento general:

“Cada día afrontamos la necesidad de elegir entre crear una revolución para liberar a la humanidad o aceptar este descenso imparable hacia un autoritarismo de barbarie.

(…)

¿Cómo activamos el freno de emergencia de manera que podamos crear juntos una sociedad fundamentalmente distinta?”

Pienso que lo más interesante para nosotros es hacernos eco de las recomendaciones recogidas en el capítulo final. En muchos casos lo haré prácticamente traduciendo y reproduciendo formulaciones literales extraídas del texto. Estas recomendaciones intentan responder a una pregunta que, adaptada a nuestro contexto, podría formularse así: “¿Cómo podemos desarrollar estrategias de movimiento que eviten los peligros interconectados de la represión (“ley mordaza”, infiltraciones policiales…), de la cooptación (por parte de partidos políticos integrados en el entramado institucional) y de la irrelevancia social?”.

Primera recomendación: “Debemos implicarnos allí donde la gente converja”. Esto significa intervenir con consignas claras, mensajes y material de propaganda, al tiempo que animar a la gente, a las multitudes, a participar en iniciativas más militantes (bloqueos, ocupaciones…).

Segunda recomendación: “¡Debemos pasar a la ofensiva!”. La gente debe tomar conciencia de que las crisis solo se superan cuando se actúa ofensivamente. Esto se traduce en atacar las instituciones represivas, presionar a los dirigentes responsables de estas crisis y ocupar territorios en los que puedan florecer nuevas formas de vida. En tiempos de crisis la polarización es inevitable.

Tercera recomendación: “¡Debemos reconocer que la seguridad es limitada!”. Es imposible implicarse en acciones significativas sin asumir cierto grado de riesgo. Pero tampoco debe romantizarse ese riesgo: por un lado, es necesario abordarlo de manera concreta y práctica; por otro, hay que desarrollar redes de ayuda y apoyo sólidas y efectivas.

Cuarta recomendación: “Debemos implicarnos en la guerra de ideas”. En el contexto estadounidense, esto consiste en exacerbar las tensiones y contradicciones que ya existen dentro de la corriente MAGA. Más en general, observan que los movimientos de derecha y extrema derecha consiguen adhesiones instrumentalizando la nostalgia de un pasado mítico. Consideran que los radicales deben detectar los deseos que alimentan esa identificación mítica para reorientarlos hacia una resolución futura. El “trumpismo” —y movimientos similares— explota interesadamente agravios que no dejan de ser legítimos. En este sentido, se abren distintas líneas de actuación:

  • Validar el odio hacia las élites
  • Abordar la precariedad económica que padece la población
  • Organizarnos contra la IA y los centros de datos, que cuentan cada vez con más complicidades entre la clase política para implantarse
  • Apelar a la amplia oposición ciudadana a las guerras ya existente, una oposición que de hecho atraviesa distintas tendencias ideológicas
  • Situar en el centro de los debates la cuestión de la sanidad pública universal (especialmente deficitaria en Estados Unidos y sometida entre nosotros desde hace tiempo a una intensa presión por parte de intereses privados); en nuestro contexto deberíamos incluir de manera perentoria, como mínimo, la educación y la vivienda…

La amplificación de la indignación provocada por el caso Epstein constituye otra línea de actuación. El lector puede hacer el ejercicio de imaginar cuál sería su equivalente en nuestro contexto sociopolítico.

Los últimos párrafos de este opúsculo están dedicados a reivindicar la huelga general como estrategia para resistir al autoritarismo. Una huelga general que debería trabajarse desde abajo, en la calle, cara a cara, y no lanzando llamamientos a través de las redes sociales. No solo es un arma de lucha social y política, sino que, desde el momento en que la huelga general interrumpe los tiempos y los espacios de una normalidad organizada desde el punto de vista de la producción y el consumo capitalistas, crea “un espacio en el que la solidaridad, la ayuda mutua, la autoorganización, los cuidados y la alegría de vivir pueden desplegarse”. (Este es un punto de vista de inspiración profundamente benjaminiana, aunque ellos no lo mencionen). Además, la huelga general puede dar lugar a un poder alternativo — y a la revolución.

Tras hacer un llamamiento a sumar capacidades, habilidades, experiencias y perspectivas, y a aglutinar la mayor diversidad posible de grupos y personas, el texto concluye:

“En la calle, nuestros enemigos no deben ganar ni un palmo. En la cultura, deben ser empequeñecidos y ridiculizados. En la política, su programa debe ser sustituido por el nuestro. En la historia, su derrota debe anunciar una transformación social revolucionaria.

¡Mantengámonos en contacto! namingthemoment@riseup.net


[1] The Emergency Brake Collective. Naming the Moment: Revolutionary Strategy in a Time of Crisis. Portland, OR: Eberhardt Press, 2026


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