Descripción general:
Durante tres décadas Rusia ha estado en la vanguardia del ascenso mundial del autoritarismo. El gobierno de Vladimir Putin ha reprimido a la oposición de manera que aspirantes a autócratas como Donald Trump aún intentan emular. Sin embargo, a pesar de la represión generalizada, todavía existe resistencia en Rusia, y a medida que el modelo de Putin se extiende, personas de todo el mundo pueden beneficiarse de conocerla. Asimismo, debemos apoyar a los presos anarquistas y pacifistas rusos, tanto porque la resistencia dentro de Rusia ofrece esperanza para el fin de la guerra y el totalitarismo como porque, si los autócratas consolidan el poder donde vivimos, desearíamos que la gente también nos apoyara.
El siguiente texto se basa en una presentación que Antti Rautiainen ofreció en la Feria del Libro Anarquista del Báltico en Tartu, el 30 de mayo de 2026. Puedes ver un vídeo de la presentación aquí o escucharla en Spotify . La fotografía de arriba muestra las consecuencias de una acción llevada a cabo por el colectivo anarquista Ruslan Sidiki.
En Rusia las protestas callejeras contra la guerra fueron reprimidas en 2022, el primer año tras la invasión de Ucrania. Según la organización de derechos humanos OVD Info, a las 18.901 detenciones por protestas contra la guerra en 2022, le siguieron 274 en 2023, 41 en 2022 y tan solo 13 en el primer semestre de 2025. La razón de este drástico descenso fue la ley «Ilya Dadin» de 2014, según la cual las «reiteradas infracciones relacionadas con la organización de protestas» durante un período de 180 días pueden acarrear una pena de prisión de hasta 5 años. Miles de personas fueron detenidas una o dos veces por participar en actividades callejeras contra la guerra en 2022 y recibieron una multa o una pena de prisión de pocos días; pocas se arriesgaron a ser detenidas por tercera vez.
Las encuestas rusas han sido poco fiables desde la primavera de 2022. Tras la criminalización de las opiniones antibelicistas, algunas empresas encuestadoras informaron que hasta el 60% de las personas consultadas se negaron a responder. Antes de que las encuestas se volvieran poco fiables, entre el 58% y el 71% de los rusos indicaron una opinión favorable a la guerra, según diversas fuentes. Sin embargo, las opiniones estaban intensamente polarizadas. La gente de las grandes ciudades era más antibelicista que la de localidades más pequeñas, así como los también lo eran los jóvenes y las mujeres. La mayor división se daba entre las personas que veían la televisión, principal herramienta de propaganda del Estado, y las que no la veían. Entre las personas menores de 30 años que no veían la televisión, el 80% eran antibelicistas .
La impresión general entre los rusos críticos es que la mayoría de la población rusa aún comparte una postura favorable a la guerra. Sin embargo, se observa un cambio incluso en las encuestas de opinión toleradas oficialmente. Según los sondeos del Centro Levada, en los últimos dos años el porcentaje de rusos que apoyan la continuación del esfuerzo bélico ha descendido del 41% al 28%, mientras que el porcentaje de quienes apoyan las conversaciones de paz ha aumentado del 51% al 62%. Al mismo tiempo, el número de quienes apoyan hacer concesiones a Ucrania se sitúa en el 24%: la gente desea la paz, pero en condiciones favorables para Rusia.
Otra diferencia radica en que, actualmente, la gente de las ciudades pequeñas y las zonas rurales expresa un sentimiento antibélico mayor que la de los grandes centros urbanos. La población de Moscú es la más partidaria de la guerra. La explicación más probable es que la mayoría de las bajas en el frente provienen de comunidades pequeñas y periféricas.
Factores que socavan el movimiento antibelicista
¿Por qué, después de más de cuatro años de guerra, con más de un millón de soldados rusos heridos o muertos, el sentimiento antibelicista sigue siendo minoritario?
Como ya se ha dicho en más de una ocasión, «es la economía, estúpido». Durante los primeros años de la guerra los salarios crecieron incluso a pesar de la alta tasa de inflación. Por otra parte, a partir de 2004, la clase dirigente rusa acumuló enormes ganancias por el comercio de petróleo y de gas en un fondo conocido actualmente como el «Fondo Nacional de Riqueza». En lugar de elevar el nivel de vida invirtiendo en sanidad, prestaciones sociales y servicios, el dinero se guardó para gastarlo en esfuerzos bélicos. Ahora, estos miles de millones finalmente están fluyendo hacia la economía en forma de inversión bélica. A la vez, la tasa de desempleo es insignificante, y en algunos casos, los salarios se han multiplicado en fábricas de regiones que antes estaban económicamente deprimidas. Los generosos pagos mensuales para los soldados contratados llegan a ser hasta cinco veces superiores al salario medio en las regiones más pobres. Al mismo tiempo, los pagos a viudas y huérfanos están impulsando la economía en las zonas más desfavorecidas de la federación rusa, de donde procede la mayoría de los soldados alistados.
Durante los primeros meses de 2026 la economía rusa se contrajo por primera vez desde el inicio de la guerra; pero ahora, nuevamente, crece debido al aumento del precio del petróleo por la guerra en Irán. El presupuesto estatal ruso presenta un déficit debido a los costos de la guerra, pero existen diversas maneras de solucionar este problema: el aumento de los impuestos, el uso de los fondos remanentes del Fondo Nacional de Riqueza, el recorte del gasto social y educativo y la imposición a los oligarcas de la compra de obligaciones del estado. Es probable que la economía rusa pueda sostener la guerra durante varios años más, aunque el nivel de vida se encuentra estancado y los ataques con drones causan cada vez mayores inconvenientes.
Otro factor que explica el apoyo ruso a la guerra es la situación en el frente. El avance ruso ha sido muy lento durante años, pero en la mayoría de las semanas gana más territorio del que pierde. El sueño tradicional de los socialistas de todas las tendencias es que los soldados vuelvan sus fusiles contra la clase dominante y pongan fin a la guerra. Sin embargo, a lo largo de la historia, esto suele ocurrir cuando la guerra ya está perdida, como en Rusia en febrero de 1917 y en Alemania en noviembre de 1918. No es seguro que Rusia gane esta guerra, pero mientras las probabilidades sean altas, muchos desean estar en el lado vencedor.
El tercer factor es que, para una persona común, el riesgo de acabar en la guerra sigue siendo bajo. El proyecto de medios independiente Mediazona, fundado originalmente por miembros de Pussy Riot, ha estado rastreando las bajas rusas mediante el monitoreo de redes sociales y otras fuentes, y han logrado desenterrar información sobre 239.000 muertos en el frente. De estas bajas, se desconoce el tipo de servicio militar en un 22,5% de los casos. Por otro lado, el 36,7% de los muertos son voluntarios, el 11% reclusos, el 21,5% soldados contratados y solo el 8,3% son soldados movilizados. Algunos de los voluntarios, reclusos y soldados contratados no firmaron sus contratos voluntariamente; los reclusos y los reclutas son presionados para firmarlos. Pero la gran mayoría de ellos tenía la opción de elegir, e incluso los movilizados a menudo podían no presentarse en la oficina de reclutamiento y abandonar el país o eludir el servicio militar por otros medios. Pocas personas que han muerto en el frente realmente utilizaron todos los medios a su alcance para evitarlo.

Además, muchos de los que se habrían opuesto a la guerra han abandonado Rusia. El éxodo que tuvo lugar en 2022 involucró alrededor de 700.000 personas. Muchas de ellas han regresado debido a las dificultades de la vida en el exilio, pero la emigración continúa.
A la vez, la intensidad de la represión contra la opinión antibelicista no tiene precedentes desde el inicio de la Perestroika en 1986.
De las protestas a la acción directa
Sin embargo, aún existen protestas y movimientos sociales. Activatica es un proyecto que monitorea las protestas en Rusia, incluyendo las acciones directas. Las cuestiones que provocan una mayor movilización son las cuestiones ambientales; por su parte, las manifestaciones contra la represión, como las de quienes escriben cartas a presos políticos, todavía se toleran. Activatica registra muchas menos protestas contra la guerra, y estas suelen ser acciones directas. En algunas ciudades, las manifestaciones aisladas de jubilados que se resisten al arresto aún se toleran ocasionalmente sin que ello conlleve una pena de prisión, como las organizadas por Viktor Gilin en Perm.

El número de acciones directas contra la guerra parece estar aumentando. En 2024, Activatica registró 145; en 2025, 233. Activatica procura no contabilizar las acciones provocadas por estafadores ucranianos a través de internet, quienes piratean las cuentas bancarias de ciudadanos (generalmente ancianos) y luego las extorsionan para que realicen acciones directas, las cuales acaban a menudo en condenas severas. La industria de las estafas por internet está muy extendida en Ucrania y contribuye al esfuerzo bélico de manera dudosa, quizás también como consecuencia de sus vínculos con los servicios de seguridad ucranianos.

Sin embargo, Activatica no intenta diferenciar entre las acciones llevadas a cabo por activistas o por los servicios secretos ucranianos, dado que resulta complicado, ya que estos últimos a veces se hacen pasar por activistas. Cabe suponer que las acciones con explosivos cerca de la frontera ucraniana, o los asesinatos profesionales de oficiales rusos en las principales ciudades, difícilmente sean obra de activistas, mientras que los ataques con cócteles molotov a pequeña escala lejos del frente probablemente sí lo sean. A menudo, es difícil discernir quién está detrás de qué. Además, es probable que personas que se oponen a la guerra contacten con los servicios secretos ucranianos para resolver sus problemas financieros o para sumar a sus intereses políticos los económicos. Este modelo de contratación de civiles por parte de los servicios secretos ucranianos podría describirse como «sabotaje como servicio»; el mismo modelo es ampliamente utilizado por los servicios secretos rusos en Ucrania y en toda Europa.

El 26 de mayo de 2026, Rospartisan incendió instalaciones de almacenamiento de petróleo en Kandry, Bashkokorstan, en una acción reivindicada por la organización. Rospartisan mantiene una política inclusiva que abarca cualquier acción directa contra la guerra, desde anarquistas hasta la extrema derecha.
La gran mayoría de los actos de sabotaje a pequeña escala no son reivindicados por ningún grupo. Durante los primeros años de la guerra, la Organización de Combate de Anarcocomunistas (BOAK) logró llevar a cabo varios actos de sabotaje importantes. BOAK se fundó antes de la invasión de 2022 y representa la continuación de la ola de anarquismo insurreccional que se produjo en Rusia entre 2008 y 2013, inspirada por el levantamiento en Grecia, en diciembre de 2008, tras el asesinato de Alexandros Grigoropoulos a manos de la policía. Entre los fundadores de la organización se encontraba Dmitry Petrov, un anarquista moscovita que murió a manos de las fuerzas rusas en 2013 mientras defendía a Ucrania.
Ninguna de las personas detenidas por las autoridades rusas ha sido identificada como activista de BOAK. En un caso, las autoridades afirmaron haber arrestado a un miembro de BOAK por realizar acciones directas, pero un preso político anarquista recluido en la misma cárcel confirmó que el activista no tenía relación ni con BOAK ni con el anarquismo. Otra persona arrestada el año pasado y acusada de pertenecer a BOAK aún espera confirmación o refutación debido al carácter confidencial de los documentos judiciales.

Si bien los miembros de BOAK han logrado eludir a las autoridades rusas, varios se han visto obligados a huir de Rusia o a reducir sus actividades. Esto ha convertido, en gran medida, a BOAK en una organización de propaganda que promueve la acción directa y el anarquismo.
Organizaciones que apoyan a los presos anarquistas y a los activistas que practican la acción directa
Los anarquistas han creado varias organizaciones para apoyar a quienes sufren represión. La más antigua es Cruz Negra Anarquista de Moscú, fundada en 2003. Durante más de dos décadas, Cruz Negra Anarquista de Moscú ha apoyado a anarquistas, antifascistas, antiautoritarios y a sus simpatizantes. Hasta la fecha, Cruz Negra Anarquista de Moscú tiene registrados 23 presos políticos anarquistas y antifascistas en Rusia, de los cuales 14 están encarcelados por presuntas acciones contra la industria o el ejército. La mayoría de los demás fueron encarcelados antes de la invasión a gran escala de 2022. Durante los primeros años de la guerra, Cruz Negra Anarquista de Moscú difundió información y apoyó a diversos presos que participaban en acciones directas contra la guerra, pero últimamente, debido al elevado número de presos antibélicos, sus esfuerzos se han limitado a apoyar a los presos anarquistas y antiautoritarios.

En 2025, ABC Moscú (y todos los demás grupos ABC) fueron declarados «indeseables» en Rusia, lo que significa que donarles dinero puede acarrear una pena de prisión de tres años. ABC Moscú trasladó todas sus actividades y miembros al extranjero; actualmente, se centra en difundir información y recaudar fondos fuera de Rusia. Las noticias sobre la actividad de ABC Moscú se publican regularmente en el sitio web de Avtonom y a través del canal de Telegram del grupo. ABC Moscú acepta donaciones mediante PayPal y criptomonedas.
Ante la imposibilidad de que ABC Moscú lleve a cabo sus actividades dentro de Rusia, ha surgido otra organización, llamada Fuegos de la Libertad, que apoya a los presos anarquistas y antiautoritarios. Puedes seguir su canal de Telegram en ruso aquí.
Solidarity Zone es otra iniciativa impulsada por grupos antiautoritarios para apoyar a presos que participan en acciones directas contra la guerra, independientemente de sus convicciones políticas (excluyendo a la extrema derecha). Se fundó en 2022, en un momento en que las principales organizaciones de derechos humanos no estaban dispuestas a apoyar a quienes habían sido condenados por incendios provocados y cargos de terrorismo. Desde entonces, la situación ha cambiado; ahora, la oposición rusa y las organizaciones de derechos humanos tienen una actitud más positiva hacia las acciones directas. Solidarity Zone brinda apoyo a 15 presos que cumplen largas condenas por presuntamente llevar a cabo acciones directas y está haciendo seguimiento a muchos casos más.

Aunque, como decíamos, la oposición democrática se haya mostrado mayoritariamente más favorable a los presos acusados por acciones directas, en la práctica, la enorme cantidad de presos ha desbordado todas las estructuras de apoyo a los reclusos. La organización rusa de derechos humanos más importante, Memorial, ha declarado a 1715 presos como políticos, de los cuales 674 son pacifistas. También ha incluido en su lista a 5608 personas con «cargos por motivación política». El proceso de identificación de presos políticos se ha visto gravemente ralentizado por el número de casos. Por ejemplo, Memorial designó al anarquista Alexandr Snezhkov como preso político dos años después de que su caso les fuera conocido. En realidad, el número de presos políticos en Rusia probablemente duplica la cifra que registra Memorial.
En el primer semestre de 2026, 1234 personas fueron condenadas por «terrorismo» (incluida la incitación), lo que supone un aumento del 38 % con respecto al primer semestre de 2025. La pena media de prisión ha sido de 13 años. A finales de 2025, había 5412 presos en Rusia acusados de «terrorismo», lo que representa un crecimiento anual del 40,9 %. Esta cifra incluye a prisioneros de guerra ucranianos, que suelen ser acusados de «terrorismo», sabotaje, provocación, etc. Las motivaciones pueden ser coincidentes.
En total, 21.600 personas figuran como «terroristas y extremistas» en la lista negra de Rosfinmonitoring, el Servicio Federal Ruso de Supervisión Financiera. Además de los presos, esta lista incluye a personas cuyas condenas expiraron hace tiempo y a quienes han emigrado. Estar en esta lista implica la prohibición de por vida de recibir prácticamente cualquier servicio bancario. En la práctica, quienes figuran en ella solo pueden ganarse la vida con dinero en efectivo.
Si bien el apoyo a los presos políticos ha sido una prioridad para la oposición rusa, la avalancha de casos ha provocado el colapso de las estructuras de apoyo a los reclusos, que han quedado reducidos a meras estadísticas. Cada vez más presos políticos deben comparecer ante los tribunales sin ningún tipo de apoyo financiero ni representación legal.

Llegados a este punto, cabe preguntarse cuál es la utilidad de dicho apoyo, ya que ningún cargo contra presos políticos ha sido desestimado merced a la labor de los abogados, por muy competentes que sean. El veredicto en cada caso se decide mucho antes de que llegue a los tribunales. No obstante, los abogados constituyen un medio fundamental —aunque costoso— de comunicación con los presos durante los periodos de investigación. Con frecuencia, las autoridades han dejado de torturar a los presos por la intervención de los abogados que llevan sus casos.
En ocasiones, la labor legal permite obtener pequeñas victorias. Por ejemplo, en el verano de 2023, Ivan Kudryashov, apoyado por Solidarity Zone y apresado por colocar carteles antibélicos en su ciudad natal de Tver, tras una huelga de hambre tras 40 días, consiguió la promesa de recibir alimentos veganos y vitaminas por paquetería. Por su parte, Viktor Filinkov, arrestado en enero de 2018 y condenado a siete años de prisión por ser miembro de una supuesta red anarquista clandestina, fue recluido repetidamente en régimen de aislamiento. Sin embargo, con la ayuda de sus abogados, logró que se revertiera esta medida.
Lista incompleta de anarquistas y antiautoritarios en prisiones y campos de prisioneros rusos por oponerse a la guerra.
Dmitri Syutkin es un joven anarquista que, como muchos otros jóvenes de su generación, conoció las ideas anarquistas a través de internet. Nació en una pequeña ciudad de la región de Sverdlovsk y mantenía un pequeño canal de Telegram donde defendía el anarquismo y la independencia de los Urales. Hace tres años, a los 17 años, cayó en una trampa del FSB. Los grupos de apoyo a presos anarquistas no tuvieron conocimiento de él hasta este año. Acusado de terrorismo y otros delitos, podría enfrentarse a una pena de 10 años de prisión.



Otro preso anarquista del que se ha tenido conocimiento recientemente es Alexey Grigorev, de Novotroitsk, en la región de Orenburg. Acusado de planear la quema de un edificio del FSB y un centro de reclutamiento militar, así como de tener contacto con las autoridades ucranianas, fue condenado a 20 años de prisión en febrero de 2025, antes de que ningún grupo de apoyo a los presos tuviera conocimiento de su caso.



Quizás el más exitoso de los anarquistas solitarios haya sido Ruslan Sidiki , quien, a diferencia de los prisioneros mencionados anteriormente, tenía vínculos con el movimiento anarquista, habiendo participado activamente en una pequeña y antigua comuna rural anarquista en la zona de Leningrado, cerca de San Petersburgo. Intentó usar drones para destruir bombarderos estratégicos, pero fracasó debido a los inhibidores electrónicos. Una segunda acción contra un tren de carga tuvo más éxito, logrando hacer descarrilar por completo un tren que transportaba ingredientes químicos. Sin embargo, debido a un pequeño error, Ruslan fue capturado tras una intensa búsqueda y sentenciado a 29 años de prisión en mayo de 2025. Este año, el abogado de Ruslan fue arrestado, pero Fuegos de la Libertad logró recaudar fondos para pagar a un nuevo abogado que presentara su apelación.

Alexey Rozhkov, otro partisano anarquista solitario, fue uno de los primeros en atacar las oficinas de reclutamiento militar. Intentó un atentado con cócteles Molotov el 11 de marzo de 2022, apenas dos semanas después del inicio de la guerra. Fue arrestado poco después, pero como durante los primeros meses del conflicto los actos de sabotaje menores aún no conllevaban cargos automáticos de terrorismo, fue puesto en libertad provisional y huyó a Kirguistán. Lamentablemente, allí fue secuestrado, llevado de vuelta a Rusia, torturado y acusado de terrorismo. En mayo de 2026, fue condenado a 16 años de prisión.
Esta y otras acciones contra las oficinas de reclutamiento inspiraron una oleada masiva de ataques incendiarios. Mediazone registró 94 ataques de este tipo durante el primer año y medio de la guerra. Durante esa fase inicial del conflicto, muchas oficinas de reclutamiento no tenían sus archivos digitalizados, por lo que incendiar una oficina podía proteger a todos los habitantes de un barrio o de una región rural de ser enviados a la guerra. Con el tiempo, las autoridades digitalizaron todos los expedientes de los reclutas; si bien aún se producen ocasionalmente acciones contra las oficinas de reclutamiento, su valor del objetivo es ahora dudoso. Actualmente, la mayor parte de los sabotajes contra la guerra se dirige contra la infraestructura de transporte y energía, como los ferrocarriles.

En la actualidad, el caso más significativo contra anarquistas es el de Tyumen, que aún se encuentra en los tribunales. Seis anarquistas de Ekaterimburgo (región de los Urales) y de Tyumen y Surgut (Siberia) están acusados de establecer una organización anarquista clandestina. En agosto de 2022, Kirill Brik y Deniz Aydin fueron arrestados en un bosque de Tyumen, supuestamente mientras intentaban probar explosivos. Posteriormente se produjeron arrestos en Ekaterimburgo y Surgut. Todos los detenidos fueron brutalmente torturados; confesaron su afiliación y actividades, pero finalmente todos, excepto Kirill Brik, se retractaron de sus testimonios. Sin embargo, con un testigo colaborador, la situación de los demás acusados es crítica. Nikita Oleynik, fundador de la biblioteca anarquista Burevestnik («Patrón de Tormenta») en Surgut, está acusado de ser «líder de un grupo terrorista» y corre el riesgo de ser condenado a cadena perpetua.
La cadena perpetua se introdujo en Rusia en 1992 como sustituta de la pena de muerte. Durante 34 años ninguna persona condenada a cadena perpetua ha sido puesta en libertad en Rusia. Los demás acusados en el caso de Tyumen se enfrentan a penas de hasta 25 años de prisión.



Aleksandr Snezhkov y Lyubov Lizunova fueron arrestados en Chita, en el extremo oriental ruso, en octubre de 2022, con 19 y 16 años respectivamente. Supuestamente, pintaron grafitis con el lema «Muerte al régimen». Las autoridades sospecharon que administraban un canal de Telegram con mensajes anarquistas y antibelicistas. En abril de 2024 Snezhkov fue condenado a seis años de prisión y Lizunova a tres años y medio. Este año, Aleksandr recibió una condena adicional por «incitación», ya que supuestamente leyó sus documentos legales a otros presos; fue enviado a una prisión de máxima seguridad para cumplir los dos años restantes de su condena.



Solidarity Zone supo del anarquista Roman Shvedov en los tribunales, en otoño de 2024. Estaba acusado de incendio provocado en el contexto de una protesta contra la guerra. Sin embargo, rechazó la ayuda ofrecida por Solidarity Zone, insistiendo en que no se podía hacer nada por él y recalcando que prefería que los recursos se destinaran a otras víctimas de la represión. Tras ser condenado a 16 años de prisión, se suicidó en una cárcel de Rostov en diciembre de 2024. El rostro de este compañero anarquista caído sigue siendo desconocido para nosotros. Los grupos solidarios ni siquiera tienen una fotografía suya, solo una imagen pixelada de su rostro difundida por los principales medios de comunicación rusos.
¿Qué pueden hacer quienes están en el extranjero por los presos anarquistas rusos?

La forma más directa de mostrar solidaridad con los presos rusos es difundiendo sus casos; por ejemplo, traduciendo noticias y realizando despliegues de pancartas, grafitis y otras acciones directas. Gran cantidad de información sobre los presos anarquistas rusos está disponible en la sección en inglés del sitio web de Acción Autónoma, la antigua federación comunista libertaria rusa, que ahora funciona como proyecto mediático.
A su vez y gracias a las herramientas de traducción automática, es fácil escribir cartas a los compañeros encarcelados a través del servicio prisonmail.online por un módico precio; este servicio también ofrece la posibilidad de recibir respuestas. También se puede escribir a otros presos por correo postal. La lista completa de direcciones está disponible en la página web de ABC Moscú.
Los grupos de solidaridad con los presos necesitan constantemente fondos para pagar los honorarios de los abogados y otros gastos relacionados con el encarcelamiento. Puedes donar fondos a las campañas ue apoyan a los presos a través de Cruz Negra Anarquista de Moscú, Fuegos de la Libertad y Zona de Solidaridad.
También es posible donar a iniciativas de acción directa como BOAK mediante criptomonedas. Por último, pero no menos importante, puedes apoyar a los anarquistas de Bielorrusia (como la Cruz Negra Anarquista de Bielorrusia y Pramen ) y Ucrania (como los Colectivos de Solidaridad ). Rusia, Bielorrusia y Ucrania se encuentran inmersos en una lucha común contra la guerra y el imperialismo autoritario ruso.
Descubre más desde Redes Libertarias
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.